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La vuelta al barrio: En La Carlota, vecinos del Obrero se reencontraron después de 50 años

Compartieron su niñez y juventud en las casas amarillas y azules del sector oeste. Hace días hicieron una fiesta a la canasta a la que concurrieron unas 160 personas. La excusa, verse y recordar anécdotas.

Viven en distintos lugares del país, otros siguen arraigados en su ciudad. Allá por la década de los ‘50 y ‘60 compartieron su niñez y adolescencia en el barrio Obrero, de La Carlota. Por iniciativa de un grupo de amigos, hace algunas semanas decidieron organizar una juntada. Y grande fue la sorpresa cuando más de 160 carlotenses se volvieron a reunir.

Las horas previas fueron de nervios y ansiedad, de las expectativas puestas en reencontrarse en aquellas caras de la adolescencia. Pero ahora sumando a hijos, nietos y hasta bisnietos. Después de algunas postergaciones, finalmente el encuentro se dio. Quienes encabezaron la movida fueron Hugo Rosales y Mirta Vergara, y junto a ellos otros tantos que acompañaron, como el caso de Elder “Jericles” García.

“Venían hace tiempo con esta idea, finalmente se pusieron a organizar e invitaron a un montón de gente que vivió en este barrio. Algunos que siguen en La Carlota y otros que viven en otros lugares”, comienza a detallar Jericles.

Buscando contactos, enviando invitaciones, se logró juntar a quienes allá por las décadas del ‘50 y ‘60 pasaron su niñez y juventud en el barrio de las 40 casas amarillas y azules, ubicadas al oeste de la ciudad de La Carlota. Construcciones realizadas en el año 1952 durante la presidencia de Domingo Perón, y que en principio se llamó “Barrio La Carlota”, pero con el transcurrir del tiempo fue bautizado como Obrero. 

La cita fue hace 15 días atrás en el salón de Luz y Fuerza, con una cena a la canasta. Grande fue la sorpresa de ver el espacio repleto y hasta resultando chico ante la gran convocatoria. “Vino gente de Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Venado Tuerto. Mientras se organizó, muchos confirmaban y se notaba que tenían ganas de volver a contactarse. Fue muy emotivo”, señala este reconocido humorista.

“Yo nací en ese barrio. Tan es así que me acuerdo del nombre de los 40 vecinos que ocupaban las casas (distribuidas en dos manzanas). Estaban las amarillas y las azules”, agrega.

El día de la fiesta del reencuentro comenzaron a llegar las familias al salón. “Al principio fue más ceremonioso, emotivo por el tema del reencuentro, después ya fue como cuando éramos jóvenes”, dice Jericles. Y apunta que en su caso fue acompañado de su esposa Susana y dos hijos: “Me cargaban porque decían que en un momento parecía una estudiantina. Porque nos pusimos a tocar la guitarra, cantar, recitar, haciendo pavadas como si no hubiera pasado el tiempo”.

Algunos de esos vecinos que llegaron y hacía tiempo no se veían trajeron consigo fotos rememorando fiestas y encuentros. También fueron parte del “convite” otros habitantes del sector que aunque no eran parte del Obrero tienen sus casas linderas a este lugar.



Los pioneros



Uno de los momentos más emotivos fue el reconocimiento que se hizo a cuatro vecinos pioneros de este barrio y que desde su creación, en 1952, siguen viviendo en el Obrero. Ellos son Alcira Pereyra, Petra Burlet, Isabel Alanis y Joaquín Gil Galván.

A su vez, en la ocasión Jericles junto a su hermano Oscar García compartieron un escrito realizado por ellos en el que hicieron un rápido repaso de la historia de su lugar en aquel barrio carlotense, contaron anécdotas y provocaron la lágrima en algunos y las carcajadas en otros.

“Recordamos los bailes de tango en la esquina, donde se cerraba con bolsa de arpillera, los juegos de carnaval en los que participaba todo el barrio con los baldes de agua; la peluquería, los picaditos de fútbol”, detalla como al pasar Jericles.

Por si fuera poco, el barrio tenía su propia murga, “Villa El Pendorcho”, y su equipo de fútbol: “Sportivo Barrio Obrero”.

También menciona que siendo adolescente con su barra de amigos, que no superaban los 20 años, habían formado la primera comisión vecinal para hacer cosas para su barrio. “Nos reuníamos en el salón de la panadería de mi papá y ahí organizábamos cosas”.

Jericles afirma que el barrio ha ido transformándose, pero algunas de las viviendas siguen siendo ocupadas por familiares de los primeros habitantes. “Quedaron en la familia, se fueron unos, llegaron otros; sobrinos, nietos”.

Pero admite que recorrer el lugar genera sentimientos encontrados: “Hay algunas cosas en que aún nos sentimos parte y otras que nos resultan ajenas, porque ya no es la misma gente”, sostiene Jericles.

El reencuentro terminó de madrugada, no sin antes prometerse otra próxima reunión y cerrar esta noche de vecinos cantando la “Zamba del Barrio Obrero”, escrita hace casi medio siglo por Oscar García. 



Patricia Rossia

prossia puntal.com.ar