La muerte de tres jóvenes carlotenses en trágicas circunstancias en las últimas semanas -uno de ellos, luego de un disparo en la casa de un amigo y los otros dos, en un accidente de motocicletas- conmocionó a la comunidad entera y movilizó a las autoridades a buscar estrategias para garantizar el bienestar de los chicos. En este contexto, funcionarios del gabinete municipal -incluida la intendenta electa, Natalia Bellón- mantuvieron reuniones con referentes religiosos de las iglesias católica y evangélica para debatir estas problemáticas sociales. En el último encuentro desarrollado el pasado martes, se puso sobre la mesa la necesidad de generar políticas de contención y acompañamiento para los adolescentes desde las diferentes instituciones de la localidad.
Así lo confirmó a Puntal el padre Jorge Basso, quien participó de la mesa de diálogo con las autoridades y fue uno de los impulsores del encuentro. “La idea era empezar a poner en común algunos puntos, respecto de la vida de los adolescentes y los jóvenes aquí en La Carlota. No porque no se haya hecho nada antes, sino porque nos parecía que era necesario reforzar la propuesta y ver cómo nos podemos acercar más a los chicos, porque en el último mes murieron tres chicos de manera trágica, dos chicos de 15 y uno de 18, y dos que se están recuperando también del choque de las motos. También el objetivo es empezar a invitar a algunas instituciones que quieran participar de esta movida porque creemos que cada una tiene algo para aportar”, señaló el sacerdote.
Trabajo coordinado
El padre Basso comentó que en el encuentro se propuso formar mesas de trabajo con diferentes entidades como clubes, gimnasios y escuelas para abordar las problemáticas en conjunto y subrayó la importancia de escuchar a los jóvenes.
“Hoy estamos aportando a nivel individual desde las instituciones y esto no está dando resultados porque no hay conexión entre unos y otros. Es necesario empezar a reunir fuerzas e ideas, escuchar a los chicos, saber lo que realmente les está pasando, tener el oído más atento. Por eso la idea de ir armando mesas chicas, porque hoy en día las mesas grandes por ahí son multitudinarias y es muy difícil llegar a algún acuerdo o poder dialogar a fondo sobre algunas cosas. Entonces, la primera ronda será juntarnos de tres a cinco instituciones y ver si podemos hacer entre todos una puesta en común, tomarnos un tiempo también para que cada uno vaya madurando qué aporte va a hacer”, remarcó.
Al mismo tiempo, el religioso se refirió al contexto de violencia que se vive a nivel global y que también se replica en ciudades y pueblos, con sus consecuencias fuertes sobre los jóvenes. “El abordaje del tema adolescente y juvenil incluye a la familia, a las instituciones y a los mismos chicos. Tenemos que sentarnos, charlar, encontrarnos y ver por qué demandan algunas cosas o cuáles son las cosas que están necesitando en la sociedad actual. Por ahí nosotros tenemos soluciones de mayores, pero tal vez no son las preguntas que los chicos están haciendo. Entonces, la idea es encontrarnos para poder saber qué necesitan, qué piensan, qué buscan”, enfatizó.
El sacerdote además hizo hincapié en que es clave “combatir la indiferencia de la sociedad ante estos problemas”. “No puede ser que pase una cosa así y a la tarde la gente ande como si nada. Esa indiferencia nos va como carcomiendo por dentro. Nosotros que estamos en poblaciones más pequeñas tenemos que trabajar para estar atentos y acompañando”, dijo.
Cabe señalar que en la reunión también estuvieron presentes el secretario de Cultura, Martín Gigena; el secretario de Gobierno, José López; el pastor evangelista de la iglesia Visión de Futuro, Darío Echavarría; el padre Ángel Ciappino; los pastores Ariel y Silvia Fernández, de la iglesia Río de Dios; y el pastor Timoteo Galván, de la iglesia Luminares.

