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Camino a ser Basílica: avanzan a buen ritmo las obras en el Santuario de La Consolata

Este sábado será la ceremonia de dedicación del templo y consagración del altar por parte del obispo Uriona, paso previo a la elevación desde el Vaticano. En la nota, el testimonio de los protagonistas de las tareas de restauración

En el Santuario de La Consolata se realizaron tareas de pintura y mantenimiento.

 
 

Las obras de restauración y mejoras en el Santuario de La Consolata de Sampacho están a pleno y ya se ultiman detalles de cara a la ceremonia de dedicación del templo y consagración del altar que encabezará el obispo Aldofo Uriona, en lo que es el paso previo a convertirse en Basílica Menor, elevación otorgada por la Santa Sede. Un grupo de trabajadores, arquitectos y verdaderos artesanos trabajan contrarreloj en el histórico edificio para la misa del próximo sábado, en la que se llevará a cabo un ritual inédito en la Diócesis de Río Cuarto.

El reconocido arquitecto cordobés, Oscar Demarchi, fue el encargado de asesorar al equipo de trabajo durante las obras en el Santuario, y la semana pasada visitó la localidad para realizar un recorrido y relevar las labores. En diálogo con Puntal, aseguró que “es muy justo y merecido que se esté haciendo todo este trabajo previo a la declaratoria de Basílica Menor, que posiblemente sea para junio”.

“Todos conocen el valor y la importancia que tiene esta iglesia para Sampacho, para la Diócesis y para Córdoba en general, porque es un ejemplo importante como muchos otras que se han construido en la época de mediados del siglo XIX en adelante, y que han estado en obra prácticamente más de 50 años cada una de ellas”, detalló.

En este sentido, el arquitecto hizo un repaso por la historia del templo y recordó que “en el año 54’ se lo declara Santuario Diocesano de Río Cuarto, y después ya mucho más adelante fue reconocido como Monumento Histórico provincial, de valor histórico a nivel nacional por parte de la Comisión Nacional de Museos y Monumentos, y ahora se pensó que realmente se merecía ser nombrada Basílica Menor”.

A propósito de esta elevación de la iglesia sampachense que debe ser validada por el Vaticano, explicó que el Santuario cumple con los requisitos. “Debe ser un templo amplio, importante en su arquitectura y en sus obras artísticas, ser significativo en cuanto al desarrollo de la evangelización, el culto, la convocatoria de fieles; y el Santuario lo es. Se puede apreciar esto en las fiestas patronales de junio, la cantidad de gente que se reúne. Y en segundo lugar se exige, por ejemplo, que tenga un altar para celebrar que sea fijo, como también el ambón, los cuales junto con el púlpito están ya listos”, dijo.

Acerca de las tareas, encabezadas por diversos trabajadores locales y de la zona, sostuvo que “han hecho una tarea excelente”. “Pareciera algo similar a un panal de abejas, todo el mundo está trabajando en cada detalle, y lo que he visto estos días es la entrega, el afecto, y la dedicación de cada uno en lo suyo. Sentimos un agradecimiento muy grande hacia todos, si bien todavía faltan algunos detalles simbólicos, basilicales, se van a terminar para junio cuando sea la ceremonia, que creo será entre el día 10 u 11”.

En tanto, Demarchi enfatizó que el edificio posee una excelente conservación y mantenimiento, que adjudicó a la tarea denodada de todos los párrocos que estuvieron frente al Santuario, el cual incluso pudo sobreponerse a etapas difíciles en las que en muchas iglesias perdieron imágenes y elementos de gran importancia histórica. “Para el pueblo de Sampacho la obra del Santuario es la más importante, la más significativa, se la ve desde todos lados, principalmente su torre”, resaltó.

Así, de ser elevada a Basílica Menor, el templo sampachense se convertirá en el quinto con este nombramiento en la provincia. “En la ciudad de Córdoba tenemos dos, La Merced y Santo Domingo, en el interior están en Villa del Rosario y Villa Dolores, que fue la última; así que Sampacho sería la quinta y la primera en la Diócesis de Río Cuarto”.

Los autores de las tareas y su orgullo de embellecer el Santuario

Sebastián Juárez junto a su papá Oscar- quien lleva una amplia trayectoria como carpintero en la localidad- están a cargo de ejecutar todas las tareas en madera.

“El padre Osvaldo Leone nos encomendó este trabajo desde hace un año. Se hicieron trabajos nuevos y también restauraciones. En lo que es nuevo, se hizo una sede y cuatro banquetas, y la tarima donde descansa la sede. Eso vino diseñado por el arquitecto Omar Demarchi y nosotros solo hicimos algunas modificaciones a la tarima para adaptarla al espacio donde iba. Después en las estaciones del Vía Crucis, había unas escrituras que estaban pasando desapercibidas, así que le hicimos unas bases con la forma de las escrituras. Se hizo una restauración del piso parquet del altar de los ángeles custodios, que justamente tenía una gotera en la cúpula. Se pudo hacer una restauración completa sin utilizar ninguna madera nueva, utilizando toda la misma madera del piso”, contó Sebastián.

Por su parte, Federico Boriani, tiene a cargo los labores de pintura y mantenimiento en el templo, que incluyeron trabajos en aberturas, columnas, bancos y el coro. Según aseguró a este medio, el proyecto fue una experiencia gratificante y significativa para él, y rescató las tareas de los profesionales que colaboraron en albañilería, electricidad, marmolería, sonido y carpintería.

“Esperemos que le guste a la gente cómo quedó, fue un trabajo muy arduo, de mucha responsabilidad, de muchas horas dedicadas con lo que conlleva que el templo vaya a ser Basílica. Todo tenía que quedar más que bonito. Estamos muy agradecidos a nuestro párroco Osvaldo Leone, que nos convocó y siguió la obra, a los arquitectos Carlos Mancilla y Matías Mosunich que hicieron el seguimiento de las tareas; y a toda la gente que rezó y pidió bendiciones por nosotros para que podamos desarrollar este trabajo que es muy lindo. Fue un gusto y un honor haber trabajado en el Santuario para Nuestra Señora de La Consolata”.

El trabajo de los marmoleros sobre el nuevo altar

Dante Quiroga es el marmolero que tuvo a cargo la construcción del nuevo altar y ambón en el Santuario. Junto a un equipo, trabajó en la confección de los elementos litúrgicos, claves para celebración del sábado.