La cremación se consolida: casi el 40% de los que mueren son incinerados
La cremación se ha consolidado como práctica en la ciudad. En 2022, de 2.865 fallecidos anotados en el Registro Civil, 1.072 fueron cremados, lo que representa el 37,41%. Si bien se dio una leve baja con respecto al 2021, cuando de 2.760 fallecidos fueron incinerados 1.165 (42,21%), el número es significativo en relación al del 2019 (prepandemia), período en el que se concretaron 779 prácticas sobre un total de 2.411 muertos (hubo un aumento del 37,5%).
La alternativa a la sepultura tradicional viene creciendo desde hace tiempo, pero tuvo un primer pico en 2020, a causa del coronavirus, cuando se incrementó el número de víctimas. Hace dos años, sobre 2.652 óbitos, hubo 1.033 cremaciones (38,95%).
Raúl Fraga, párroco de Espíritu Santo, señaló a Puntal que la consolidación de la práctica responde a diversas razones y sostuvo que, al menos desde el catolicismo, es recomendable depositar las cenizas en un lugar sagrado.
“La práctica de la cremación va creciendo. Se han vencido algunos mitos y la gente va descubriendo que es una forma más de darles sepultura a sus familiares que se adecua al presente. Por otro lado, también tiene que ver con los costos. Mantener un espacio de sepultura en un cementerio tiene un costo fijo y, con el tiempo, hay riesgos de que nadie se encargue de cuidar las tumbas”, afirmó el sacerdote.
“Una de las virtudes de la cremación tiene que ver con que los restos son depositados en un lugar sagrado donde siempre va a haber una comunidad que rezará por el descanso de esas personas. De alguna forma, se vuelve a los orígenes del cristianismo, en que las sepulturas se realizaban en las iglesias o en sus alrededores”, agregó.
-¿Todavía existen temores?
-Todavía hay mitos y temores. Algunos se remontan a cuestiones del pasado, cuando la práctica era dejada de lado por la Iglesia porque se la asociaba a la masonería. Ante las consultas, nosotros vamos acompañando. Aconsejamos que, ante la cremación, las cenizas sean depositadas en lugares sagrados y que no se las arroje en cualquier sitio (ríos, montañas o canchas de fútbol, por ejemplo). Eso es lo que se promueve desde la Iglesia.
Cinerarios
A raíz de la creciente demanda de espacios para depositar las cenizas de las personas fallecidas, las parroquias de la ciudad han ido incorporando cinerarios.
Actualmente, hay casi una decena de iglesias que brindan la posibilidad de llevar los restos mortales de los seres queridos que han partido de este mundo.
