Regionales |

La historia de Amado y Marta

El 4 de mayo pasado, Amado y Marta Altamirano celebraron sus 50 años de casados y ayer se sumaron al puñado de parejas cabrerenses que decidieron renovar sus votos en una emotiva ceremonia religiosa. Esta vez compartiendo este hecho junto a sus hijos.

Horas antes de dar nuevamente el “sí”, Amado da detalles de esta relación que ya cumplió 5 décadas y que es la base fundacional de una familia con 4 hijos: Ariel, José, Elio y Sebastián. “Esperamos llegar a muchos más, otros 50”, bromea el hombre. “No sé si serán muchos, eso no lo sé. Gracias a Dios, yo creo que es una bendición, que por ahí está la mano de Dios, de por medio, sin lugar a dudas, y a mí me puso un obsequio muy lindo en mi camino”. 

Recuerda aquella primera ceremonia que dice fue sencilla, con una fiesta íntima en la casa de los suegros. “Nos casamos a la mañana y a la noche hicimos una fiestita con algunos parientes. No daba para más, pero para mi fue inolvidable".

A su lado, Marta escucha atentamente y Amado cruza una mirada cómplice recordando el día en que se conocieron. "Ella me ve cuando veníamos con unos amigos y cuando la saludo de lejos ella le dice a una prima: ‘Ese chico es el que me gusta’. La prima me llama, porque me conocía, y mi señora se me disparó, salió corriendo”, relata soltando una carcajada. Después de ese fallido primer encuentro, y transcurrida una semana, era el cumpleaños de Marta. “Una amiga que estaba invitada y que iba con su novio me llevó de prepo. Caímos de sorpresa. Ahí nos hicimos novios con mi esposa”.

Y, sin dudarlo, Amado asegura que de volver el tiempo atrás nuevamente buscaría a Marta. Oriundo de Mendoza, este hombre  llegó a Cabrera para jugar al fútbol y quiso el destino que encontrara aquí el lugar donde formar su familia.

Sobre la decisión de volver a casarse  sentencia: “Ustedes dirán que estoy loco y, bueno, estoy loco pero lo hago”.