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La historia de Leonel: el camino a la inclusión plena en las escuelas de la región

El adolescente de 16 años asiste a la escuela especial Santa Elena y ahora forma parte del taller de granja del Ipea de Gigena en un espacio curricular compartido. "Para nosotros es un orgullo y una satisfacción muy grande", aseguró el papá, Pedro Rodríguez

Leonel tiene 16 años y asiste desde niño a la escuela especial Santa Elena de la localidad de Elena.

El joven tiene síndrome de Down pero este no es un impedimento para que pueda cumplir el sueño de aprender el trabajo que se hace en el campo. Desde hace dos semanas se incorporó a un espacio curricular compartido en el taller de granja del Ipea “Héroes de Malvinas”, de Alcira Gigena. Su historia es una de las tantas que ocurren gracias a articulaciones que realizan los centros educativos de la región, con el objetivo de garantizar la inclusión plena. Asimismo, los estudiantes son hoy los agentes principales de esta integración, ya que recibieron a Leo “como uno más”.

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Desde inicios del mes de agosto, Leonel comparte el taller de granja con los alumnos de primer año del Ipea “Héroes de Malvinas” de Alcira Gigena. El adolescente de 16 años asistirá todos los jueves hasta fin de año junto con sus nuevos compañeros. En tanto, cuatro días a la semana continuará su educación en la escuela especial Santa Elena.

Desde inicios del mes de agosto, Leonel comparte el taller de granja con los alumnos de primer año del Ipea “Héroes de Malvinas” de Alcira Gigena. El adolescente de 16 años asistirá todos los jueves hasta fin de año junto con sus nuevos compañeros. En tanto, cuatro días a la semana continuará su educación en la escuela especial Santa Elena.

Así lo aseguró a Puntal Pedro Rodríguez, papá del adolescente, quien destacó la importancia de esta apertura tanto en los colegios como en los alumnos. Hizo hincapié en la inmensa felicidad que sintió su hijo al poder compartir con otros chicos de su ciudad natal y recalcó: “Para nosotros es un orgullo y una satisfacción muy grande”.

La idea es que ellos en un futuro puedan acceder al aprendizaje pleno en escuelas de nivel, por eso están las docentes de apoyo a la inclusión (DAI), para que trabajen en corresponsabilidad con los profesores de los colegios de nivel. Ese es nuestro trabajo, fomentar y reforzar la inclusión de nuestros estudiantes para que además puedan ser educados en sus localidades de origen. La idea es que ellos en un futuro puedan acceder al aprendizaje pleno en escuelas de nivel, por eso están las docentes de apoyo a la inclusión (DAI), para que trabajen en corresponsabilidad con los profesores de los colegios de nivel. Ese es nuestro trabajo, fomentar y reforzar la inclusión de nuestros estudiantes para que además puedan ser educados en sus localidades de origen.

El vecino gigenense relató que a Leonel “le encanta el campo y esto de aprender de granja”. “Estamos muy contentos porque la adaptación fue muy buena, lo recibieron como otro estudiante que se sumó al grupo. Si bien le cuesta hablar o escribir -escribe solo algunas palabras-, esto le gusta mucho y lo disfruta”, precisó.

Asimismo, contó que esta enseñanza que apunta a la práctica “le resulta muy fácil de aprender”. “Está muy atento, agarra la carretilla o la pala y ayuda. Cuando sabe que va a ir a la granja o a ver a los animales no duerme. Se levanta muchas veces a la noche por la ansiedad y la alegría que le da ir. Tiene hasta miedo de quedarse dormido”, describió.

Al mismo tiempo, Pedro recalcó que Leonel tiene una gran capacidad para socializar con otras personas, por su personalidad “dada y cariñosa”, y por ello aseguró que desde el primer día consiguió una exitosa integración con los jóvenes del Ipea.

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“Yo me crie en el campo y era muy difícil que a un chico especial le hicieran un lugar. Por suerte eso hoy cambió ”.

“Yo me crie en el campo y era muy difícil que a un chico especial le hicieran un lugar. Por suerte eso hoy cambió ”.

Por otra parte, admitió que cuando su hijo nació fue un gran desafío como papás el afrontar la situación de un niño con discapacidad; no obstante, recalcó que representó un aprendizaje constante para ellos y para sus hermanos. “Fue una prueba, al principio fue difícil y bastante duro porque sufrimos. Pero después fuimos viendo sus avances y estamos muy satisfechos. Es un chico muy sano y muy cariñoso”, dijo.

A la vez, resaltó la evolución que ha habido en la sociedad en materia de inclusión, ya que “hace unos años había muchísima discriminación”. “Yo me crie en el campo y era muy difícil que a un chico especial le hicieran un lugar. Por suerte eso hoy cambió, la gente se dio cuenta de que todos tenían que adaptarse a esto, porque a cualquiera le puede tocar un niño con discapacidad”, subrayó.

Trabajo coordinado

Marisel Fernández es directora de la escuela especial Santa Elena y Docente de Apoyo a la Inclusión (DAI) de Leonel. “Ha sido fabuloso, fue una experiencia hermosa para todos”, enfatizó respecto a la incursión del joven en este taller de granja.

En este orden, explicitó: “Muchas veces, por las características que tienen nuestros alumnos, hay muchos que tienen abordajes pedagógicos complejos, entonces podemos integrarlos a espacios más prácticos como estos de granja, huerta, jardinería o cocina. Vamos buscando alternativas con las escuelas de nivel, que siempre han tenido mucha apertura para trabajar los procesos de inclusión de nuestros estudiantes”.

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El jueves 4 de agosto arrancó la experiencia de Leonel con los chicos del Ipea de Gigena.

El jueves 4 de agosto arrancó la experiencia de Leonel con los chicos del Ipea de Gigena.

Al mismo tiempo, recalcó que en esta trayectoria académica siempre son “tres partes las comprometidas: la escuela especial, el colegio de nivel y la familia”. “Entre las tres tratamos de que sea una inclusión verdadera, garantizando este derecho a la educación que tienen todos los estudiantes y sobre todo las personas con discapacidad. Esta currícula compartida es una estrategia de inclusión para luego poder aumentar más los espacios curriculares. Actualmente hay muchos alumnos que pueden tener una inclusión plena en las escuelas de nivel”, afirmó Fernández.

La directora especificó que la escuela especial Santa Elena articula espacios compartidos y adaptados con los colegios de Río de los Sauces, Lutti, Las Peñas Sud, Berrotarán, Elena, Alcira Gigena y Baigorria.

“La idea es que ellos en un futuro puedan acceder al aprendizaje pleno en escuelas de nivel, por eso están las docentes de apoyo a la inclusión (DAI), para que trabajen en corresponsabilidad con los profesores de los colegios de nivel. Ese es nuestro trabajo, fomentar y reforzar la inclusión de nuestros estudiantes para que además puedan ser educados en sus localidades de origen”, remarcó.

“Los mayores integradores de todo por lejos son los chicos”

El director del Ipea 226 "Héroes de Malvinas", Gustavo Prado, rescató que los estudiantes son los actores claves en los procesos de inclusión de los alumnos con discapacidad, quienes desde hace algunos años se están uniendo al sistema. “Cuando vino Leo y lo presentamos, inmediatamente lo incorporaron. Es un aprendizaje mutuo, aprenden ellos y aprende él”, señaló.

“Los mayores integradores de todo por lejos son los chicos. Si bien como escuela tenemos armas y herramientas formales, como es la docente de apoyo, tenemos la otra herramienta espontánea que son sus compañeros”, rescató el directivo.

En este sentido, apuntó a la historia de Nicolás, alumno de séptimo año que es hipoacúsico y que ingresó al colegio técnico a los 12 años. “En ese momento no habíamos tenido a alguien con discapacidad auditiva pero quienes nos ayudaron en la comunicación fueron sus propios compañeros, porque muchos hacía desde jardín que se comunicaban con él. Fueron nuestros traductores y nos enseñaron a nosotros. Hoy una conversación con él se da de manera espontánea y totalmente natural”, narró el director.

El docente indicó que actualmente el Ipea, además de Leo, que asiste una vez a la semana, tiene cinco estudiantes con currícula adaptada que van todos los días y cursan todas las materias con apoyo de una profesional DAI.

Prado recordó que las leyes hoy exigen que las personas con discapacidad sean incluidas en todas las escuelas de nivel y subrayó que estas normativas que se han adaptado y reformulado han contribuido a “que las cosas se vayan acomodando para que ellos no estén más en un tercer patio, sino que estén en el mismo que el resto de los chicos”.

Luciana Panella. Redacción Puntal