Opinión
La llegada del coronavirus le suma otro frente al Gobierno
El desembarco del virus en el país mantiene alerta a todo el mundo y a los mercados. La administración de Fernández deberá lidiar con los bonistas y, además, con el sector agropecuario, que plantea realizar un paro en los días previos a la cosecha.
La llegada del coronavirus a la Argentina le suma un desafío enorme a un Gobierno enfrascado en una negociación de final incierto con los fondos de inversión y enfrentado de nuevo al poderoso sector agropecuario, que esta semana realizará un paro de cuatro días.
La aparición de casos de la enfermedad que mantiene en vilo al mundo, y a los mercados, genera una tensión adicional a la administración de Alberto Fernández, que se dispone a definir su oferta a bonistas que tienen en su poder US$ 70.000 millones en deuda soberana.
A esto se suma el regreso de la tensión con el campo, que empujado por los grandes productores definió un paro nacional que paralizará las operaciones entre lunes y jueves, a pocos días del comienzo de la cosecha gruesa.
Por el alza de 3 puntos en los derechos de exportación al complejo sojero, al 33%, la recaudación subiría unos US$ 450 millones anuales, parte de los cuales el Gobierno promete reintegrar a los productores pymes.
CRA y la Sociedad Rural tienen una lectura más confrontativa del conflicto, pero no así Coninagro y, sobre todo, Federación Agraria, que dejó en libertad de acción a sus afiliados.
La Mesa de Enlace debió apurar una medida de fuerza para no quedar superada por las bases aglutinadas en torno a los denominados autoconvocados.
Cuando desde CRA lanzaron el desafiante mensaje de "Nos veremos en las rutas", la dirigencia quedó en una posición incómoda que la obligó a acelerar los tiempos, a pesar de que aún se mantenía diálogo con el Ministerio de Agricultura.
Alberto Fernández buscó esta semana no escalar el conflicto desistiendo de ponerse en un plano de igual a igual con la Mesa de Enlace en la discusión política.
Así se explica que, tras una reacción inmediata al sorpresivo anuncio de un paro, cuando el Presidente se quejó ante sus colaboradores de que el campo quería "ganar siempre", hubo esfuerzos denodados desde el equipo comunicacional de la Casa Rosada para poner en boca de altos funcionarios lo que Fernández sostenía, como si no fuera obvio que era lo mismo.
El Gobierno dice que la decisión de subir las retenciones es un tema cerrado y que fue el sector agropecuario el que interrumpió el diálogo.
El alza de las retenciones iría en línea con la intención de fortalecer las cuentas públicas en medio de las negociaciones con el FMI y los bonistas.
En esa línea se entiende la Ley de Emergencia que suspendió la movilidad jubilatoria, subió retenciones al agro, aumentó el impuesto a bienes personales y gravó el dólar ahorro y las compras al exterior con un recargo de 30%, entre otras medidas.
Ese paquete permitiría fortalecer los ingresos en unos US$ 7.000 millones anuales, aunque habrá que esperar el desarrollo del año y los números finales de la Afip para saber si esa previsión se cumple.
En la Casa Rosada sostienen que el Presidente mantiene un nivel de imagen positiva y de esperanza por parte de la población que le proporciona la fortaleza para encarar los principales desafíos de este año.
Habrá que ver si al Presidente le conviene que los sectores ultra del kirchnerismo, el sector que en definitiva lo llevó al poder, cobren renovados bríos justo cuando intenta consolidar su poder y, a futuro, crear una corriente que por ahora se hace llamar por lo bajo "el albertismo".
En ese escenario, busca encapsular la protesta del campo, convencido de que existen diferencias en la Mesa de Enlace y que el reclamo está fogoneado por sectores autoconvocados en los que tiene influencia Cambiemos y en especial el exministro de Agroindustria Luis Etchevehere.
El sector agropecuario genera uno de cada tres dólares que ingresan a la Argentina, y por eso el Gobierno busca evitar que el conflicto escale, y le escapa a cualquier comparación con la dura pelea del 2008.
"Para nosotros el campo es un socio estratégico, un sector que exporta, que es la única forma que tenemos de conseguir divisas en la Argentina", le dijo el Presidente a los empresarios en el almuerzo que encabezó en el influyente Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp).
En el escenario, Fernández retó a un sector del empresariado, sobre todo de la alimentación, por seguir subiendo los precios a pesar de que el Gobierno congeló tarifas y aumentos de combustibles.
En la Mesa de Enlace desconfían: aducen que existe una "matriz ideológica" promovida por el kirchnerismo que considera al campo un sector privilegiado por la explotación de la tierra y beneficiado por las condiciones para producir en la Argentina que debe hacer su "contribución" para sostener a los más postergados.
Sería la lectura fina de la bravuconada lanzada por el piquetero Juan Grabois, cuando en alusión al campo pidió "barrer al 1% de parásitos que viven de la renta extraordinaria que es de todos".
José Calero. Noticias Argentinas
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La aparición de casos de la enfermedad que mantiene en vilo al mundo, y a los mercados, genera una tensión adicional a la administración de Alberto Fernández, que se dispone a definir su oferta a bonistas que tienen en su poder US$ 70.000 millones en deuda soberana.
A esto se suma el regreso de la tensión con el campo, que empujado por los grandes productores definió un paro nacional que paralizará las operaciones entre lunes y jueves, a pocos días del comienzo de la cosecha gruesa.
Por el alza de 3 puntos en los derechos de exportación al complejo sojero, al 33%, la recaudación subiría unos US$ 450 millones anuales, parte de los cuales el Gobierno promete reintegrar a los productores pymes.
CRA y la Sociedad Rural tienen una lectura más confrontativa del conflicto, pero no así Coninagro y, sobre todo, Federación Agraria, que dejó en libertad de acción a sus afiliados.
La Mesa de Enlace debió apurar una medida de fuerza para no quedar superada por las bases aglutinadas en torno a los denominados autoconvocados.
Cuando desde CRA lanzaron el desafiante mensaje de "Nos veremos en las rutas", la dirigencia quedó en una posición incómoda que la obligó a acelerar los tiempos, a pesar de que aún se mantenía diálogo con el Ministerio de Agricultura.
Alberto Fernández buscó esta semana no escalar el conflicto desistiendo de ponerse en un plano de igual a igual con la Mesa de Enlace en la discusión política.
Así se explica que, tras una reacción inmediata al sorpresivo anuncio de un paro, cuando el Presidente se quejó ante sus colaboradores de que el campo quería "ganar siempre", hubo esfuerzos denodados desde el equipo comunicacional de la Casa Rosada para poner en boca de altos funcionarios lo que Fernández sostenía, como si no fuera obvio que era lo mismo.
El Gobierno dice que la decisión de subir las retenciones es un tema cerrado y que fue el sector agropecuario el que interrumpió el diálogo.
El alza de las retenciones iría en línea con la intención de fortalecer las cuentas públicas en medio de las negociaciones con el FMI y los bonistas.
En esa línea se entiende la Ley de Emergencia que suspendió la movilidad jubilatoria, subió retenciones al agro, aumentó el impuesto a bienes personales y gravó el dólar ahorro y las compras al exterior con un recargo de 30%, entre otras medidas.
Ese paquete permitiría fortalecer los ingresos en unos US$ 7.000 millones anuales, aunque habrá que esperar el desarrollo del año y los números finales de la Afip para saber si esa previsión se cumple.
En la Casa Rosada sostienen que el Presidente mantiene un nivel de imagen positiva y de esperanza por parte de la población que le proporciona la fortaleza para encarar los principales desafíos de este año.
Habrá que ver si al Presidente le conviene que los sectores ultra del kirchnerismo, el sector que en definitiva lo llevó al poder, cobren renovados bríos justo cuando intenta consolidar su poder y, a futuro, crear una corriente que por ahora se hace llamar por lo bajo "el albertismo".
En ese escenario, busca encapsular la protesta del campo, convencido de que existen diferencias en la Mesa de Enlace y que el reclamo está fogoneado por sectores autoconvocados en los que tiene influencia Cambiemos y en especial el exministro de Agroindustria Luis Etchevehere.
El sector agropecuario genera uno de cada tres dólares que ingresan a la Argentina, y por eso el Gobierno busca evitar que el conflicto escale, y le escapa a cualquier comparación con la dura pelea del 2008.
"Para nosotros el campo es un socio estratégico, un sector que exporta, que es la única forma que tenemos de conseguir divisas en la Argentina", le dijo el Presidente a los empresarios en el almuerzo que encabezó en el influyente Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp).
En el escenario, Fernández retó a un sector del empresariado, sobre todo de la alimentación, por seguir subiendo los precios a pesar de que el Gobierno congeló tarifas y aumentos de combustibles.
En la Mesa de Enlace desconfían: aducen que existe una "matriz ideológica" promovida por el kirchnerismo que considera al campo un sector privilegiado por la explotación de la tierra y beneficiado por las condiciones para producir en la Argentina que debe hacer su "contribución" para sostener a los más postergados.
Sería la lectura fina de la bravuconada lanzada por el piquetero Juan Grabois, cuando en alusión al campo pidió "barrer al 1% de parásitos que viven de la renta extraordinaria que es de todos".
José Calero. Noticias Argentinas
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