La muerte de Sol Correa, sin condena: absuelven a 3 policías de la Caminera
Lo decidieron el jurado popular y los jueces técnicos. Para la madre de la joven atropellada en un control de tránsito en Holmberg, “es una tremenda injusticia” y dijo que no los sentenciaron “porque son uniformados”
El rostro de Mercedes Murúa al retirarse ayer a las 19.30 de Tribunales era una mueca devastada por el dolor y la sinrazón.
Siete años atrás perdía a su hija, Soledad Correa, de la manera más absurda que pueda imaginarse. Ayer sintió que recibía un nuevo mazazo.
Con su novio al mando de una moto Honda Wave, Soledad salió de la casa de su madre en Holmberg rumbo al comedor donde trabajaba toda la semana, en Río Cuarto. Nunca llegó a destino.
Los dos jóvenes se atuvieron a todas las reglas de tránsito: iban a velocidad moderada, llevaban la luz de la moto encendida, cada uno tenía puesto su casco y, cuando un policía de la Caminera salió apurado a frenarlos, se detuvieron.
Pero ese control intempestivo no fue advertido a tiempo por el camionero que venía detrás de ellos, José Alberto Mores, que los arrolló con el acoplado después de ensayar una maniobra desesperada por detener la mole de 30 mil kilos.
La infinita pena que para Murúa significa haber perdido a su hija en una muerte gratuita recrudeció al caer la tarde del martes cuando escuchó el veredicto de la Cámara Segunda del Crimen, que acabó absolviendo a los tres policías que ese día estuvieron en el puesto de control y que habían quedado acusados de incumplimiento de deberes del funcionario público, homicidio culposo y lesiones graves culposas.
Así lo decidió el tribunal con el voto de los jurados populares y de los jueces técnicos Pablo Bianchi y Carlos González Castellanos.
Antes del veredicto, el fiscal de Cámara Daniel Miralles había pedido 3 años de prisión en suspenso para Orlando Bildoza, el más complicado de los agentes, pues es el que habría salido a paso apurado a detener la moto, y había solicitado también un año para los otros dos acusados: Cristian Gianini y Facundo Gómez.
Los querellantes Fernando Magoia y Pablo Ottaviani habían coincidido con Miralles en reclamar 3 años para Bildoza. Para Ottaviani -el abogado del padre de Soledad- todos debían cumplir una sanción de 3 años; en tanto que Magoia entendió que la pena justa para Gianini y Gómez eran dos años.
Todos ellos regresaron del juicio con un regusto amargo.
Más allá de que los fundamentos recién se conocerán el 26 de marzo, para el tribunal pesó más la posición de los defensores José Abrile, Osvaldo Narcisi y la asesora letrada Luciana Casas, que habían argumentado que los policías se habían limitado a obedecer órdenes de sus superiores y que nada podían hacer para oponerse a realizar controles de ruta en una zona desaconsejable como lo era el control de Holmberg, enclavado entre dos curvas.
La frustración de la familia de la chica atropellada no tuvo siquiera el consuelo de ver en el banquillo al cuarto protagonista de esta causa judicial: el camionero Mores, de Las Vertientes, que a través de un pedido de probation se las ingenió para no rendir cuentas de su conducta temeraria en este juicio.
Si bien la Cámara Segunda le rechazó el pedido de suspensión de juicio a prueba, su abogado Rolbi Valdivieso insistió con el recurso y llegó hasta el Tribunal Superior.
En caso de que en Córdoba le bajen el pulgar, debería organizarse un nuevo juicio, únicamente con el camionero.
“Todo esto es una mierda, no se puede creer que los jueces no hayan visto la responsabilidad que tuvo Bildoza”, fue la primera frase que soltó Murúa.
“Me mataron mi hija, este hijo de puta me mató a mi hija y que lo salven de esta forma no tiene nombre. Esto terminó así porque los acusados son de la Policía, son los compromisos que tienen entre los poderes. Yo no tengo más a Sol y estos hijos de puta salen como si tal cosa”, repitió la mujer y anticipó que buscará revertir el fallo.