La pesquisa del crimen mafioso que aún busca un hilo conductor
A casi un año de que acribillaran a Claudio Torres en la puerta de su casa, el fiscal de Instrucción recalcó que la investigación se encuentra en pleno curso. El doble rol de Oyarzábal y la posibilidad que abre la detención del prófugo Cristian Ortiz
Al rompecabezas que constituye el crimen del zar de la droga en Río Cuarto todavía le faltan varias piezas.
A casi un año del asesinato de Claudio Torres, la Justicia tiene en su poder retazos sueltos que no alcanzan para delinear con claridad un hilo conductor que lleve hasta los responsables.
Están las imágenes de video que muestran cómo dos personas se bajan de un auto y abren fuego contra el hombre de 43 años; a los pocos días del oscuro episodio apareció el vehículo utilizado, una Kangoo que tenía pedido de secuestro por haber sido robada, y se tomaron los testimonios -renuentes- de las personas que acompañaban a Torres cuando salía de su ostentosa casa de calle Laprida 1264.
Sin embargo, los sospechosos de haber montado semejante escena en una ciudad desacostumbrada a los crímenes mafiosos aún no tienen un nombre ni un rostro definidos.
En diálogo con Puntal, el responsable de la pesquisa, el fiscal de Instrucción de tercer turno, Fernando Moine, se preocupó por aclarar que la causa no se encuentra paralizada, sino que está en pleno curso.
Moine recalcó que cuenta con la asistencia de la Dirección de Investigaciones Operativas, la DIO, que pertenece a la Policía Judicial y está abocada a refinar las imágenes obtenidas por la cámara de seguridad ubicada en la casa de Torres para tratar de identificar los rostros de los atacantes.
Se trata de una tarea complicada porque la distancia desde la que atacaron a Torres hace que la imagen obtenida se pixele cuando se busca aproximarla.
El fiscal no quiso pronosticar resultados. “En una tarea de investigación, la Fiscalía nunca tiene obligación de resultados, sino una obligación de medios, es decir que se hace todo lo que se tiene al alcance, todo lo posible pero nada asegura un resultado positivo, como tampoco nada asegura que no lo obtengamos. Todo depende de la posibilidad de obtener un dato que a lo mejor encamine más concretamente alguna responsabilidad por parte de algún circulo íntimo o que tenga relación con el mundo de las drogas”, señaló Moine.
La reciente aprehensión del prófugo más buscado por la Justicia Federal en la causa de narcolavado abrió una luz de esperanza también en la órbita provincial. “La detención de (Cristian) Ortiz genera la posibilidad de que exista una relación con el hecho, para eso venimos trabajando en conjunto con la Justicia Federal en una colaboración mutua”, explicó el fiscal.
-¿Evalúa la posibilidad de citar a declarar a Cristian Ortiz?
-Hoy por hoy, es muy prematura la detención y no está en nuestra idea hacerlo al menos hasta tanto verifiquemos alguna circunstancia. En prinicipio, no.
-¿Qué pasa con la figura de Oyarzábal y su doble rol en esta causa?
-Oyarzábal ha declarado al principio de la investigación, cuando seguía en actividad. Incluso ha ratificado la actividad de otros empleados policiales.
-¿Qué valor tiene la labor de alguien que luego termina involucrado como posible miembro del narcolavado? ¿Se desecha toda su actuación?
-No necesariamente, eso va a ser motivo de valoración porque hay que analizar si lo declarado por Oyarzábal se corrobora con la intervención de otros policías. Eso será motivo de evaluación si se advierte alguna circunstancia anormal en la recolección de datos. Pero, en definitiva, los elementos primordiales se obtuvieron. Habrá que ver luego si se omitió o no recabar alguna otra prueba.
-¿Se presentó algún familiar de Torres como querellante?
-No.
-¿Le llama la atención?
-No me sorprende y me sorprende a la vez. Esa es una decisión muy personal y muy propia de quienes son parientes o tienen derecho a la representación. Por eso me excede hacer una apreciación, porque es una situación muy particular. La posibilidad de constituirse en querellante existe, pero eso no significa que la inexistencia de un querellante impida que la investigación prosiga, nosotros tenemos una obligación de oficio de continuarla y en eso estamos. En estos días, por citar un caso, detectives de la DIO estuvieron en Buenos Aires chequeando una información vinculada con la causa-, dijo el fiscal, aunque prefirió no dar mayores detalles de esa labor.