Tranquera Abierta

La resistencia múltiple, el último gran desafío de las malezas

Horacio Acciaresi, especialista en protección vegetal del INTA Pergamino, advirtió a un auditorio de ingenieros agrónomos de Río Cuarto y zona, que el de las malezas resistentes es un problema en crecimiento y que requiere de un enfoque integral
 
Varias son las voces de alarma que se escuchan en los últimos tiempos acerca de la expansión de las malezas resistentes, que ya ocupan prácticamente el 50% del área agrícola nacional, y que es particularmente graves en provincias como Córdoba, que concentra la mayor superficie cubierta por amaranthus palmieri, vulgarmente conocido como yuyo colorado.

Entre los especialistas más destacados de la Argentina se encuentra el doctor Horacio Acciacesi, director del área de Producción Vegetal y del grupo de Protección Vegetal del INTA Pergamino, quien esta semana analizó el tema “Manejo de malezas en tiempos de resistencia a herbicidas: avances hacia la integración de enfoques”, en la sede de la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Sur de Córdoba (AIASC) en Río Cuarto.

Explicó Acciaresi que el de la resistencia a los principales herbicidas es un problema realmente importante que abarca diferentes regiones productivas del país y hoy es el tema más importante y primordial que tiene la Agronomía para solucionarlo, concepto que captó rápidamente la atención del auditorio conformado mayormente por jóvenes profesionales.

En su presentación, Acciaresi fue mostrando de qué manera y con qué rapidez se fueron expandiendo las malezas resistentes, la aparición de nuevas especies y, lo que es más preocupante, la rapidez con que aparecen casos de resistencia múltiple. Esto es, malezas que resisten a más de un herbicida y que llegan a tener resistencia frente a 14 principios activos, como es el caso del raygrás. En estas mismas páginas se da cuenta de la aparición de un nuevo caso de resistencia múltiple con una variedad de cardo.

Alertó también que hace más de 20 años que los laboratorios no encuentran nuevos sitios de acción que puedan controlar las malezas resistentes y, lo que es peor, no hay señales de que pueda aparecer algo novedoso en menos de 10 a 15 años.

Se refirió también a la existencia de coeficientes de impacto ambiental (EIQ, estadounidense) o el IPEST (originado en la Unión Europea) que permiten establecer en qué condiciones o ambientes conviene utilizar a ¡ los distintos herbicidas.

Al término de su conferencia dialogó con PUNTAL Tranquera Abierta sobre este tema que preocupa no sólo a los componentes de la cadena sino también a la comunidad en general, reiterando su postura acerca de la necesidad de no prestar tanta atención a casos puntuales sino a la necesidad de aplicar todas las herramientas disponibles en un enfoque integral, para detener su expansión y, dentro de lo posible, recuperar territorio ganado por las malezas.

- Córdoba tiene la “mayor producción” de amarantus, por decirlo de alguna manera.

- Si, han tenido la triste novedad de tener a palmieri como maleza destacada. De todos modos hoy por hoy amarantus ya sea palmieri o hibridus, son malezas muy importantes. También en el norte de la provincia de Buenos Aires, no tanto palmieris pero si hibridus, que es de verano, la latifoliada que es la maleza mas complicada en este momento. Tiene mucha difusión, se ha distribuido muy rápidamente en los últimos años, no tanto palmieris, pero si hibridus, y acompaña todo el ciclo. Es un gran problema como especie.

- Y el problema para la sociedad en general es que esto ha reflotado el uso de algunos productos que ya estaban en desuso o prohibidos.

- Es cierto, es una buena apreciación porque a partir de la resistencia inicial al glifosato y a ALS las compañías tuvieron que re inscribir productos que ya tenían 30 o 40 años en el mercado, de los cuales algunos ya habían perdido el registro. Y son productos que tienen una concepción muy antigua y eso tiene que ver con que el impacto ambiental sea mayor. Por otro lado, además de la cuestión de los costos, tiene que ver con lo que genera en la comunidad y el temor que provoca la utilización de estos productos.

- De todas formas, la comunidad científica, los agrónomos, los investigadores, están acudiendo a otras herramientas. Como el uso de cultivos de cobertura, control biológico en algunos casos y otras herramientas.

- El punto pasa por no seguir dándole una vuelta de rosca al tema del control químico, sino racionalizar el uso de los herbicidas, diversificar los mecanismos de acción y también los principios activos dentro de cada mecanismo. Empezar a ver otras alternativas, los cultivos de cobertura otoño - invernales, el uso de los residuos de esos cultivos es muy importante para las gramineas y latifoliadas de verano, realmente importante. También tiene que ver la frecuencia del cultivo, salir del monocultivo. Mejorar la rotación. El control biológico, en cambio, viene un tanto detrás, es más específico, más distinto de ajustar. Y también se está empezando a trabajar con el uso de variedades, híbridos, que tengan una mejor capacidad competitiva frente a la maleza. Con lo cual después hay que empezar a aunar todo, no solo ahora ponerle todas las fichas a una sola alternativa.

- Se supone que ahora no solo es sacarlas de mi campo para hacer yo una buena cosecha, sino que es un problema integral, para toda la comunidad, para toda el área agrícola. Hay que pararlo de alguna forma.

- Exactamente. La situación de nuestro sistema productivo nos llevó a pensarlo en un corto plazo, muy sencillo, muy simple, pocos cultivos y un poco de herbicidas, y obviamente, las malezas se adaptan a esa condición. Con lo cual ahora tengo que empezar a diversificar no sólo el herbicida y los mecanismos de acción sino de los cultivos, empezar a rotar más, a intensificar la secuencia. Y empezar a pensar, con lo difícil que es, más en nuestro país, en el mediano plazo. Salir de ese corto plazo de controlar por la campaña y empezar a pensar de manera mediana y largo plazo. Inclusive en nuestro nivel regional empezar a trabajar en la prevención. Es decir en áreas que no tienen un problema instalado, tratar de que no entren. Lo que tiene que ver con el flujo de camiones, de maquinarias, la limpieza de los equipos que transitan por nuestro país, grandes cantidades de kilómetros. Eso es una diseminación artificial que instala el problema de un año para otro.

- ¿Y se está generando conciencia?

- Si, pero cuesta.

- Como el tema de los operadores de fumigadoras.

- Es que hay cosas que se imponen. Lo impone la Justicia, como pasó en Pergamino. Donde un juez prohíbe la aplicación terrestre en 1000 metros alrededor del ejido urbano. Esa imposición vino de afuera. Otra es la de colegas de la comunidad productiva que empiezan a pensar en la necesidad de la diversificación. Y otras alternativas son más soslayadas, no son tan claras a la hora de aplicarlas o son difíciles porque también no hay que olvidar el tema de la estructura, la tenencia de la tierra, los alquileres, los arrendamientos a corto plazo. Eso también es un cóctel que favorece a las malezas, se adaptan a esa situación.

- En el cortoplacismo tienen mucha responsabilidad los productores ¿no? Por ahí no quieren alquilar por más años, para manejar el valor en cada campaña.

- Lógicamente, eso es una cuestión económica. Obviamente que un arrendatario produce para hacer dinero, es una empresa que tiene que producir. El número, eso a veces conspira contra la integración. Tienen que aparecer políticas de Estado, no hablamos de gobierno, sino de Estado, que empiecen a ver el problema que se está instalando, que sale mucho dinero, y que en algún punto van a tener que tomar conciencia. 

- Recién mencionó el tema de que se había hecho muy fácil hacer agricultura, con un poco de herbicidas, pero hubo una época de excesos también. Era muy rentable la soja y en muchos casos se sobre aplicó, se ponía dos o tres veces la dosis recomendada.

-Así es. Se fue haciendo todo muy fácil y por ahí se aplicaba sin consultar al agrónomo y ni siquiera hacía falta ir al lote. Eran recetas prescriptas por teléfono. Con una gran presión sobre un solo cultivo, barbechos muy largos y bueno, en Pergamino tenemos casos de lotes de 15 a 20 años de monocultivo de soja. El impacto que eso tiene es tremendo. El suelo está 9 meses al descubierto y, lógicamente, en ese contexto las malezas aprovechan la situación.



Jorge Vicario. Tranquera Abierta