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Laboulaye: intercambian peluches por libros infantiles

La campaña es de la guardería municipal y tiene como objetivo conseguir más materiales y renovar la Biblioteca Mafalda, la cual funciona desde el año 2016

La guardería municipal de Laboulaye “Mi casita, el hornero” lanzó una campaña para renovar la Biblioteca Mafalda que funciona en la institución desde el año 2016 con el objetivo de promover la lectura, la imaginación y el desarrollo cognitivo de los niños en edad preescolar. De esta manera, se pretende recibir libros infantiles a cambio de peluches.

“La biblioteca se creó por parte de la comisión directiva y un grupo de personas para que funcione dentro del espacio de primera infancia de la guardería. La institución tiene hoy muchos libros de niños a partir de donaciones y también tenemos material para adultos y jóvenes. Por otra parte, tenemos muchísimos peluches que nos han acercado desde hace muchos años y por eso pensamos en hacer algo para que todo sea de utilidad para los chicos”, contó la directora del lugar, Carolina Oliva.

Relató que desde hace unos 7 meses comenzaron con la tarea de lavar, reparar y recuperar los peluches “con familias de la guardería y las seños” para así poder concretar luego el intercambio por obras literarias para los niños.

“La idea es poder conseguir la mayor cantidad de libros infantiles. Si la gente no necesita un peluche vamos a ofrecer las novelas y libros para jóvenes que tenemos aquí y que por el momento no se utilizan. Lo que no queremos es tirar ningún libro, sino que los materiales sean útiles para todos y que no se pierda nada”, manifestó la docente.

Las donaciones de libros infantiles se receptarán en la sede de la institución, ubicada entre calles Alberdi e Italia en el horario de 7 a 13 horas.

En tanto, acerca de la relación de los más chiquitos con la lectura, Oliva expresó: “Los espacios se forman acá y uno a través de la sorpresa de un cuento los va llevando”. “Buscamos guiarlos con el tema de las emociones. No de empujarlos como algo que sí o sí tienen que hacer, sino irlos acercando de a poco. Enseñarles a cuidar la biblioteca y los libros. Hay que tener en cuenta que los chicos van copiando lo que vos hacés, tus formas, si a vos te gusta leer, también si el espacio está ambientado. Por ejemplo, cuando leímos cuentos de terror los fuimos llevando a la temática”, relató.

Además detalló que en la guardería también funciona un espacio para narradores de cuentos. “Son personas que vienen a leerles cuentos a los chicos una vez al mes, se llaman ‘los cuentacuentos’. Es gente que decide venir un día, me consultan el horario y día. Son tanto vecinos de Laboulaye como de otros lugares. Incluso ahora en época de vacaciones hay cada vez más personas interesadas en participar de esta actividad con los chicos”, destacó.

Sobre la respuesta de los pequeños ante esta actividad, la directora opinó que “lejos de lo que uno pueda pensar, los chicos se prenden muchísimo en esto”. “Prestan  atención porque los narradores vienen con un gran entusiasmo y se lo contagian, y por más que estén sentados con el libro en mano se genera un intercambio muy bonito”, indicó.



Luciana Panella. Redacción Puntal

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