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Frente al Ipem, la mamá de Joaquín apuntó contra las autoridades escolares

Hubo una convocatoria frente a la escuela, último lugar donde fue visto el joven. Mariela Flores ratificó que su hijo sufría bullying y dijo: "A los docentes les pido que hablen porque de lo que digan va a depender saber qué pasó"

La familia de Joaquín Sperani se convocó ayer frente al Ipem 278 Malvinas Argentinas para hacer un reclamo silencioso y simbólico, en el lugar donde fue visto por última vez con vida el joven de 14 años. Cuando el reloj marcaba las 15 horas, Mariela Flores, mamá del adolescente, recordó que a esa hora su hijo desapareció exactamente hace una semana sin que se supiera de él hasta el pasado domingo, cuando su cuerpo apareció a solo metros del centro educativo, dentro de una casa abandonada. Con una vela en sus manos, dos claveles blancos y una foto del adolescente, la mujer apuntó contra las autoridades escolares y les pidió “que hablen, porque de lo que digan va a depender saber qué pasó”. Ratificó que el chico había sido víctima de acoso escolar y que ella misma denunció esto ante los directivos y docentes meses atrás.

En el lugar, para acompañar a los allegados de la víctima, estuvieron presentes vecinos y amigos, que dejaron en el colegio carteles con el pedido de justicia, también en el ingreso colocaron claveles blancos y en el bicicletero, donde quedó la bicicleta de Joaquín tras su desaparición, enlazaron globos blancos.

“Acá fue la última vez que se lo vio a mi hijo, acá en la puerta de la escuela. Compañeros y profesores declararon que lo vieron acá. Este es el horario en el que a mi hijo se lo ve por última vez. No quiero que después empiecen a decir que no lo vieron o que no saben si entró o no entró. Hay compañeros que lo sitúan adentro de la escuela”, fustigó Mariela.

La mujer aclaró que la convocatoria de ayer no era una marcha, “sino una unión simbólica en el horario en el que él desaparece y es silenciosa”: “Como el silencio que tuvieron ellos al no avisarme que mi hijo no estaba en clase”. “Esto es para que tomemos conciencia todos y que los docentes sean responsables cuando uno deja a su hijo en la escuela. Háganse cargo de lo que vieron y ayuden a descubrir qué pasó con Joaquín”, subrayó.

En este orden, Mariela puntualizó: “Por ahí molesta mucho lo que estoy haciendo pero es para también defender todos los chicos que están en esta escuela y todas las escuelas de la ciudad y del país. Hay que aprender a ser más empático y ver. La bicicleta de mi hijo estuvo ahí hasta las 11 de la noche. ¿A nadie le llamó la atención la bicicleta de mi hijo ahí? No se les dio por preguntar de quién era en los grupos de WhatsApp. Son muchas las cosas que a mí no me cierran. Hay muchos ciegos en esta ciudad”.

La mamá puso énfasis en que su hijo sufría acoso escolar, que los directivos del colegio conocían la situación, y recalcó: “Hay pruebas”. “Ayer (miércoles) vine al colegio por eso para que no se vayan a ir con las actas. Hace dos o tres meses vine y dije lo que pasaba con mi hijo, se hicieron actas con nombres. Todo estuvo documentado y firmado, con mi número de documento y aclaración de mi firma. Cuando vengo a hacer la denuncia por lo que le estaba pasando a Joaquín había 4 o 5 personas adentro escuchándome. Además hay una compañera también que se la llamó para que verifique y testifique lo que yo decía sobre Joaquín. De hecho hay docentes que ratifican”, confirmó.

Cabe recordar que representantes del Ministerio de Educación de la Provincia llegaron estos días a la institución para iniciar una investigación administrativa y así determinar si el joven había sufrido bullying.

Por otra parte, Mariela agradeció el apoyo que ha tenido de parte de la comunidad y expresó la importancia de que “se involucren”: “Porque esto va a servir para que no haya más Joaquín. Hay cosas que no solamente pasan en esta escuela, está pasando en un montón de lugares y todos callan, pero basta porque son nuestros hijos”.

“Estoy con dolor pero me mantengo consciente porque se lo prometí a mi hijo: ‘Mi cerebro y mi voz van a quedar intactos para hacer justicia por vos’. Cuando yo tenga la justicia, ahí me pondré en una cama a llorar, gritar y a zapatear por no tenerlo. Hoy estoy fuerte por él, porque soy su voz”, recitó la mujer al borde de las lágrimas.

Diversas hipótesis

Mariela evitó dar detalles sobre la investigación por el crimen de su hijo, ya que -según aseguró- el proceso está en curso y aún se están recabando pruebas, muchas de las cuales fueron aportadas por la propia familia Sperani. No obstante, deslizó que tiene dudas acerca de que el menor que actualmente está alojado en el Complejo Esperanza sea el único involucrado en el asesinato.

“Hipótesis son muchas. Se está investigando para empezar a descartar lo que no es”, dijo y sobre la participación de L. en el homicidio opinó: “Hoy me cuesta creer. O sea, no niego porque puede ser, todo puede ser hoy para mí. No puedo dejar nada al azar. Pero ellos (la Justicia) me lo tienen que demostrar con hechos”, enfatizó.

A su vez, la mujer exhortó a los vecinos a colaborar con pistas que puedan ayudar a dilucidar lo que sucedió con el joven. “Les pido que hablen porque están ayudando, piensen que Joaquín es el hijo de todos, de cada una de las madres. Si vieron o saben algo se pueden acercar al estudio de abogados del doctor (Raúl) Frencia, si no tienen mis números y el número del padre, el número de teléfono de los primos, están en los carteles. Les pido que se comprometan”, cerró la mamá.

Proceso judicial

La investigación sobre el crimen está a cargo del juez Sebastián Moro, quien, según confirmaron a Puntal fuentes del Cuerpo Médico Forense de la sede judicial Río Cuarto, ya tiene en su poder el informe final de la autopsia, aunque no brindaron más detalles debido al secreto de sumario que rige en el caso.

Solo se informó, según los estudios preliminares, que el joven murió como producto de un traumatismo de cráneo.