Lactancia materna, un primer acto de amor que beneficia tanto al bebé como a la madre
En la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la enfermera profesional y puericultora Estela Maris Carci, integrante del equipo de Neonatología de Neoclínica, sostiene que la leche materna es mucho más que un alimento. Destaca la importancia de derribar mitos, brindar información basada en evidencia y fortalecer las redes de contención
"La leche materna no es solamente nutrición: es inmunidad, vínculo y salud". Con esa definición, la enfermera profesional y puericultora Estela Maris Carci (M.P. 19281) resume el valor de un alimento único e irreemplazable que continúa siendo la mejor opción para el desarrollo de los recién nacidos.
Con una trayectoria de más de 23 años en Neonatología, la especialista integrante del equipo Neoclínica asegura que la lactancia materna sigue siendo un desafío para muchas familias, no por falta de voluntad, sino por la enorme cantidad de dudas, miedos y creencias que aún persisten. En ese contexto, considera que el acompañamiento del equipo de salud y del entorno familiar resulta determinante para que la experiencia sea exitosa.
"La leche materna es el único alimento que realmente se adapta al bebé. Cambia según lo que necesita cada día y justamente por eso es que ninguna fórmula puede llegar a imitarla", afirma la profesional.
Uno de los principales obstáculos que enfrentan las madres, especialmente las primerizas, son los mitos que rodean a la lactancia. La idea de que "no baja suficiente leche" o que "la leche no alimenta" suele convertirse en una fuente de angustia durante los primeros días posteriores al parto.
Carci explica que esas preocupaciones responden, en la mayoría de los casos, al desconocimiento del funcionamiento fisiológico del organismo. "Los primeros días es completamente normal que la producción sea escasa. Esas primeras gotas, el calostro, son exactamente lo que el bebé necesita en ese momento. Después, a medida que pasan los días, la producción cambia porque el cuerpo de la mamá se va adaptando a las necesidades del bebé", explica la puericultora.
Por ese motivo, insiste en que la información es una herramienta terapéutica. "Con ayuda y con información las mamás pueden evacuar todas esas dudas y seguir adelante sabiendo que todo eso que sucede es normal. Lo importante es que no se sientan frustradas", indica.
En el nacimiento prematuro
La experiencia adquiere una complejidad aún mayor cuando el bebé nace antes de tiempo y debe permanecer internado en una unidad de Neonatología.
En esos casos, la separación física entre madre e hijo puede generar ansiedad, tristeza y sentimientos de culpa que incluso repercuten sobre la bajada de la leche.
"Las mamás de bebés prematuros necesitan mucho sostén. Hay que explicarles cómo realizar las extracciones, cómo conservar la leche y por qué es tan importante que continúen produciendo, aunque su bebé todavía no pueda prenderse al pecho", señala.
La puericultora recuerda que precisamente el lema de la Semana Mundial de la Lactancia Materna pone el foco en la necesidad de sostener y acompañar a las mujeres durante todo este proceso.
"Muchas veces la producción inicial es menor justamente porque existió una separación entre la mamá y el bebé. Eso no significa que no vaya a poder amamantar. Lo que necesita esa mamá es información, contención y tiempo", subraya Carci.
El valor del contacto
Entre las principales recomendaciones que brinda diariamente a las familias aparece una práctica que hoy cuenta con amplio respaldo científico: el contacto piel con piel.
"El apego inmediato y ‘el piel con piel’ son fundamentales porque favorecen el vínculo y también estimulan la producción de leche", afirma Carci.
La especialista explica que ese contacto activa la liberación de oxitocina, conocida popularmente como "la hormona del amor", indispensable para facilitar la eyección de la leche y fortalecer el vínculo afectivo entre madre e hijo.
A ello se suma otro aspecto muchas veces subestimado: una correcta prendida al pecho. "Una mala prendida puede producir lesiones y dolor. Muchas madres abandonan la lactancia porque sienten molestias que podrían evitarse con una adecuada asistencia desde el comienzo", sostiene. Y por eso considera indispensable que cada familia reciba acompañamiento personalizado durante las primeras horas y los primeros días posteriores al nacimiento.
Una red que sostiene
Para Carci, la lactancia nunca debe entenderse como una responsabilidad exclusiva de la madre.
"La familia forma parte de la red de contención. Mientras la mamá está enfocada en alimentar a su bebé, necesita descansar, alimentarse bien y sentirse acompañada", considera la especialista, para asegurar que ése sostén también debe provenir del personal sanitario.
"Cuando una mamá siente que tiene un entorno completo y rico, sabe que no está sola. Se siente sostenida y eso le da seguridad para continuar con la lactancia", indica la profesional, quien destaca especialmente el rol de los padres, cuya participación -considera- resulta cada vez más activa dentro de las unidades de Neonatología.
Y agrega: "Acá las mamás vienen con los papás. Ellos también son una gran ayuda. Compartimos las decisiones, escuchamos sus dudas y buscamos que toda la familia forme parte del cuidado del bebé".
La información también cura
Durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna, Neoclínica desarrolló encuentros educativos tanto en el área de Maternidad como en Neonatología.
Las actividades estuvieron orientadas a responder preguntas frecuentes, enseñar técnicas de amamantamiento, explicar la importancia del apego, de las extracciones y de la conservación de la leche materna, además de generar espacios donde las familias pudieran expresar sus inquietudes.
"Queremos que las mamás sepan que todo lo que les pasa es normal. Cuando conocen cómo funciona su cuerpo y entienden por qué ocurren determinadas cosas, se sienten mucho más tranquilas", afirma.
En ese sentido, sostiene que el conocimiento tiene un impacto directo sobre el bienestar emocional, al señalar que “una mamá informada es una mamá que se preocupa, pero también que se ocupa. Y eso hace una enorme diferencia".
El estrés, un enemigo silencioso
Otro aspecto que la especialista observa con frecuencia en Neonatología es el efecto que produce el estrés sobre las madres de bebés internados.
La incertidumbre, la distancia física y la angustia elevan los niveles de cortisol, una situación que puede dificultar el reflejo de eyección de la leche.
"El estrés no significa que la mamá deje de producir leche, pero sí puede dificultar su bajada. Por eso nuestro trabajo consiste en escuchar, contener, informar y transmitir tranquilidad", resalta.
Con más de dos décadas acompañando a familias en uno de los momentos más sensibles de sus vidas, Estela Maris Carci está convencida en que promover la lactancia materna implica mucho más que hablar de alimentación, sino que significa construir redes de apoyo, derribar falsas creencias y brindar herramientas para que cada mujer pueda vivir este proceso con confianza. Porque, tal como resume la profesional, la leche materna no solo alimenta: también protege, fortalece vínculos y acompaña el comienzo de una nueva vida.