"Lado B", cuando la ciencia se encara con humor y busca ser un espacio para todos
“Siempre te vendieron que la ciencia era aburrida. Que era fundamental, pero también algo solemne. Con Lado B queremos mostrarte que no es así”, dicen desde su espacio radial Joaquín Perren y Fernando Casullo, dos docentes e investigadores del sur argentino que lograron repercusión nacional por el trabajo en “Lado B. El otro lado de la ciencia”, desde Radio Megafón y con el trabajo del Instituto Patagónico de Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales.
Acaban de cerrar su primera temporada y la respuesta de la audiencia en todo el país fue notable, al punto que lo que en un inicio fue pensado para difundir el trabajo de los investigadores de la Patagonia, ya se está pensando en hacer de manera nacional por el apoyo de universidades de todo el país. Sucede que la iniciativa buscó salirse de las paredes de espacios académicos para dar a conocer la labor de los investigadores y hacerlo en un lenguaje más coloquial, con fuerte contenido de humor. Así, temáticas como las del último programa, referido a “populismo, películas de artes marciales y folklore latinoamericano, todo condimentado con guiños divertidos a los (duros) años noventa”, como ellos mismos lo describieron, abrieron las puertas a que toda la ciudadanía pudiera conocer más sobre el trabajo académico y romper algunos prejuicios.
“Terminamos la primera temporada del programa con la idea de seguir con la segunda parte desde agosto, con tandas de 9 capítulos. Fue un gran desafío para nosotros, porque nuestro Instituto Patagónico de Estudios de Humanidades y Ciencias Sociales, que es de doble dependencia, con sede en la Universidad de Comahue, viene produciendo mucho conocimiento sobre la producción de la desigualdad, algo que nos ha llenado de orgullo, hemos publicado artículos, libros, organizado muchas actividades, pero sentíamos que todo lo que producíamos no llegaba a la sociedad regional, circulaba en ámbitos más bien académicos, científicos, y sobre todo muy insulares, cerrados en sí mismos”, comentó Perren en diálogo con Puntal sobre esta primera temporada del proyecto.
Además de música, elegida por los mismos científicos y sorteos de libros académicos o de interesantes investigaciones, el programa se incorporó a la difusión a través de un podcast que se incorporó en el Programa de Promoción de Vocaciones Científicas (VocAr, proyecto que fomenta la cultura científica, acerca la ciencia a la sociedad y, a través de algunas de sus acciones, promueve vocaciones científicas y tecnológicas en los jóvenes) del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), organismo que también integran los conductores como investigadores.
“Entendimos que había que comenzar a transferirlos, no alcanzaba con publicar papers, libros o ponencias, sino que teníamos que tender puentes con la sociedad, y se nos ocurrió este programa multiplataforma, que tiene diferentes formatos: es simultáneamente un programa de radio, sale en directo por Youtube, tiene podcast y es ambicioso en ese sentido para nosotros que venimos del palo de la ciencia”, indicó Perren, y agregó: “Lo que nos pasó es que para transferir no alcanza con hablar igual de difícil pero para más gente, tuvimos que crear un nuevo lenguaje y combinar los conocimientos científicos, los saberes populares y, sobre todo, con humor, que fue la herramienta que intentamos de usar para llegar a la gente. Si nos hubiéramos puesto en pose de científico en un congreso hubiera sido más de lo mismo. El desafío no sólo fue el de organizar el programa y convencer a los investigadores de que se prendieran a hablar, sino también crear este nuevo lenguaje y registro”.
En otro de sus capítulos, los responsables de Lado B, sostenían: “Publicar un artículo es una caricia al alma, un reconocimiento a meses de trabajo, aunque su impacto es limitado. Cuando baja la espuma es poco lo que queda: un hermoso PDF, alguna cita en el trabajo de un/a colega y no mucho más que eso. Tampoco alcanza con hablar igual de difícil, pero para más gente. Romper el cascarón académico implica crear nuevos lenguajes. Combinar, en el orden que sea, conocimiento científico, humor y cultura popular. Esa fue la idea (sólo eso) del séptimo episodio de Lado B. Sayhueque, MasterChef y Mollo se llevaron bastante bien gracias a la genia de Sofia Stefanelli”, demostrando ese nuevo lenguaje que buscaban acercar desde el humor.
- En este sentido, ¿la selección de los invitados para cada programa ha seguido alguna línea específica?
- Nuestro instituto tiene varios núcleos que se dedican a diversas problemáticas de las ciencias sociales, tenemos uno de educación, otro de historia, territorio, política, y lo que hicimos fue que cada núcleo nos propusiera candidatos para ser entrevistados, todos del instituto que muchas veces ni conocemos, porque es un espacio muy grande, lo que significó un mecanismo para conocerlos a todos. Además de transferir conocimiento y construir puentes, también construimos comunidad. Partimos de un esquema básico, para el que nos asesoró nuestra CPA (Carrera Personal de Apoyo), que son los especializados en Comunicación Social, y lo pensamos a partir de tres grandes bloques, siempre haciendo eje en la vida del investigador o investigadora. De todas formas, quisimos mostrar lo que hay en la “cocina” del trabajo académico, lo que hay detrás de ese laburo, con lo bueno y lo malo, lo que sale y lo que se queda estanco, la ansiedad por no terminar la tesis, todo lo que implica la formación y trabajo de un científico.
- Los ejes trabajados desde el proyecto tratan sobre realidades que se repiten en otros puntos del país e incluso a nivel internacional, ¿han tenido respuestas de otros lados?
- Por suerte tuvimos mucha respuesta, y es algo que tiene que ver con el formato, con la posibilidad de salir por Youtube. En un programa de radio queda en el éter, pero al estar grabado, salir en las redes, tener podcast y poder salir rebotado, nos dio una respuesta fantástica con más de 7 mil visualizaciones, sobre todo del campo científico. Gente que se copó desde Buenos Aires, Tucumán, Córdoba, Mendoza, que se sintió identificada con lo que nos pasaba a nosotros, ese lado B de la ciencia, muy lindas respuestas que nos llevaron a la idea de continuar este proyecto a nivel nacional. Estamos pensando entrevistas con investigadores de todo el país, gente que se copó con la propuesta y se puso a disposición.
- El trabajo de Fernando Casullo desde el humor también ha tenido una gran difusión a nivel nacional desde sus aportes en Twitter.
- Sí, en buena medida, a la parte de humor del programa se la debemos a Fernando, que además de ser un gran historiador y docente reconocido, ha tenido mucha proyección en Twitter, y su propuesta fue la de volver a la academia algo accesible para el público. La herramienta que ha usado fue el humor, de una manera muy divertida, pues convierte canciones clásicas en temáticas vinculadas a la historia y las ciencias sociales. Ya cuenta con el apoyo de mucha gente que se prende y participa de estas canciones. Yo, en tanto, he intentado dar más el vínculo entre ciencia y cultura popular.
Perren cuenta que en el programa presentan lo que es la “cocina” de la investigación, “todo lo que está detrás de un libro o paper, donde les preguntamos a los entrevistados si en algún momento les dio por tirar la toalla o prefirieron ser cualquier otra cosa menos cientistas sociales; después les preguntamos sobre la banda sonora de sus investigaciones, donde nos permitimos escuchar un poco de música”, comentó. En tanto, otro segmento llamado “Marca Registrada”, tiene que ver con el ídolo en términos intelectuales del invitado, “allí encaramos a un autor clásico que para el gran público puede ser desconocido, y vemos si, por ejemplo, Marx fuera un futbolista de qué posición jugaría, o si Tulio Halperín Donghi fuera director de cine qué películas haría, encontrarles una vuelta divertida a temas que a veces son medio ásperos”, completó el historiador.
- Hay un cuestionamiento a los espacios académicos por trabajar en una línea que toma cierta distancia de la vida de la ciudadanía en los barrios, ¿lo han planteado desde este eje?
- Partimos del mismo diagnóstico y con la idea de romper con ese hiato, tratando de tender un puente, para lo que no alcanzaba con ampliar el público, sino que armar un nuevo lenguaje que conjugaba todas estas características que hablábamos. También por esto fue muy demandante en tiempo de producción, y conocimos todo lo que se trabaja en los medios para una hora de programa. La producción, guionado y hasta ensayos, sumado a la ansiedad de la previa o la adrenalina del vivo. Sentíamos que lo teníamos que hacer porque veíamos que faltaba, sin repetir una cultura científica que es necesaria y valiosa, pero que no alcanza para difundir todo lo que hacemos desde estos espacios.