Río Cuarto

Las comidas típicas de Cochabamba tienen un espacio en Las Delicias

La casa de Lidia Valencia abre sus puertas sábados y domingos a todas las personas interesadas en saborear un tradicional plato de origen boliviano. Muchos vecinos aprovechan la ocasión para conectarse con  las costumbres culinarias de su país.
 
Los sábados y domingos al mediodía no son iguales al resto de la semana en el corazón del barrio Las Delicias. La casa de Lidia Valencia abre sus puertas para que los vecinos puedan deleitar alguna de las especialidades que la mujer -oriunda de Cochabamba- tiene preparadas. 

A partir de las 12 comienza a llegar la gente a buscar su porción: la sopa de maní, es la más elegida, aunque otros platos como picante de pollo, fricase, pique a lo macho, charque y chicharrón, engrosan la lista de pedidos más frecuentes. Hasta las cinco o seis de la tarde, circulan visitantes esperando encontrar algún plato caliente, típico de Bolivia, que se consume tanto en verano como en invierno.

Por lo general, la mujer dice que siempre son las mismas personas las que se acercan, y no sólo de la comunidad boliviana, sino también locales. 

En la galería de la vivienda de Lidia hay un par de mesitas para que los comensales puedan sentarse a comer allí o esperar su vianda. La música suena de fondo acompañando el momento, a la vez que un jugo de canela mezclado con durazno disecado se sirve como bebida refrescante.

Las personas entran y salen contentas de la casa de Lidia porque se llevan una porción de sus costumbres culinarias. Si bien la mayoría reconoce que en su vida cotidiana introdujeron también pizza, empanadas, pasta o asado, no hay nada mejor que un sabor que los remita a su lugar de origen.

“Yo soy de Cochabamba y hace  ocho años que vivo en Río Cuarto. Me vine con mis dos hijos, cuando mi hermano nos llamó”, recuerda Lidia Valencia, quien hoy tiene 39, una hija de 17 y un hijo de 20.

-¿Cuándo surgió la idea de poner este comedor?

-Mis hermanas me incentivaron porque yo siempre cocinaba para ellas, sábados y domingos. Hace cuatro, cinco años que lo abrí. Estaba sólo abierto los sábados, pero hace un año que también abro los domingos.

-¿Cuántos platos preparás por día?

-Ha bajado un poco la venta, pero son casi 70 platos por sábado. Mayormente preparo sopa de maní porque es lo que a la gente más le gusta.

-¿Todos los ingredientes se consiguen en la ciudad?

-Sí, y ahora los encontramos también en el barrio.

-¿Dónde aprendiste a cocinar?

-Mi mamá me enseñó, todos en la familia sabemos cocinar, mis hermanas también y ellas me incentivaron. Mi mamá está en Bolivia pero a veces viene a ayudarme. No es difícil preparar la comida pero hay que ponerle ganas nomás. 

Durante el resto de la semana, Lidia trabaja en una tienda de ropa. “Han bajado mucho las ventas”, dice.



 Sabor a casa



Oscar Cárdenas vivió un tiempo en Las Delicias y ahora se mudó a Banda Norte pero todos los fines de semana pasa por la casa de Lidia a buscar algún plato típico. “Vengo a visitar a mis familiares que viven acá atrás, así que llego y aprovecho ya que es riquísima la comida. Por lo general pido el pique. La verdad que casi no cocino comidas en casa así que aprovecho acá”, cuenta.

-¿Cuál es un postre típico en Bolivia?

-Por lo general no hay postre, un vino puede ser para asentar la comida. 

-¿Conocés otro lugar donde cocinen platos típicos de tu país?

-He escuchado hablar de otro lugar en Las Delicias pero no sé dónde se encuentra. Este es el más visto. Siempre los fines de semana hay gente. 

La casa de Lidia no pasa desapercibida en el barrio. A pocas cuadras de allí, vive la familia de Germán Tolaba y Caterine, quienes son oriundos de Tarija y hace nueve años que se asentaron en Río Cuarto. “Venimos los fines de semana a buscar la comida”, dicen, porque si bien en su casa pueden preparar algunos platos, reconocen que la mano de Lidia es “muy buena”.



 Cuestión de familia



Janet y Nancy, son dos de las cinco hermanas de Lidia Valencia. 

“Primero empezó Janet a cocinar pero después dejó porque vende ropa”, dice Nancy. 

“Yo en casa vendía porque la gente quería comer y me pedía. Ahora todos los fines de semana venimos a comer a lo de Lidia. A los chicos les gusta pique a lo macho, que tiene papas fritas, salchichas, huevo, pero como no se lo comen todo, comparten el plato”, cuenta Janet. 



Magdalena Bagliardelli.  Redacción Puntal