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En siete semanas, Las Delicias contará con una capilla propia

La obra depende de la parroquia Jesús Resucitado. Además del templo, construirán un salón para usos múltiples. El 17 de febrero habrá un festival con la consigna “El barrio va a tener su capilla”
 
En Las Delicias comenzó a proyectarse una parroquia, la primera del barrio, que  permitirá a cientos de vecinos contar con un lugar de apoyo espiritual. La parroquia Jesús Resucitado, de Banda Norte, es la responsable de la obra que se está realizando a través de donaciones y de una campaña solidaria.

El sacerdote Carlos Costale viene participando hace tiempo de la vida del barrio y en diálogo con PUNTAL se refirió a este proyecto como “el sueño del pibe”.

-¿Cuándo surgió la idea?

-Se venía viendo hace años la necesidad de contar con una capilla en el barrio. Salimos a pedir ayuda y la gente nos respondió. Hicimos una campaña de venta de blocks a $ 20 por unidad y vendimos 1.500 unidades. En siete semanas vamos a llegar a construir hasta la altura del techo. Además, hubo particulares que nos donaron el hierro, la arena y las bolsas de portland. Desde el área de Vivienda y Promoción Social de la Municipalidad también colaboraron con esta obra.

-¿Está trabajando gente del barrio?

-Contratamos un albañil, que es alguien del barrio. Hay una parte de la mano de obra que la dona y otra se la vamos a pagar. Lo que nos toca hacer es armar la comunidad para decir que acá hay una capilla. Entonces, el sábado 17 de febrero, acá en la canchita de bochas vamos a realizar una especie de carnaval. Vamos a invitar a las dos comparsas que hay acá, conseguimos cotillón y pomos de espuma. Además, hay una banda del barrio que va a ir a tocar, serán dos o tres horas en total y la consigna es decir “el barrio va a tener su capilla”.

-¿Cómo es el diseño?

-Hay un arquitecto que nos asesora en todas las obras de la parroquia. Un particular que nos ha dado la mano en todo y siempre ha donado sus honorarios. Ahora está preparando los planos para la habilitación, viendo la terminación, la forma que va a tener y todos los detalles.

-¿Cuáles son las necesidades del barrio?

-Lo primero es entendernos. Creo que hay muchas capacidades, muchos talentos, nos falta funcionar más sincronizado, hacer cosas juntos, pensar cosas juntos y que una vez que las pensamos nos pongamos de acuerdo en la manera de hacerlo. Creo que esta es la primera responsabilidad institucional, si queremos socorrer a niños y a jóvenes; porque, si no, los proyectos sociales terminan haciéndose unipersonales, o son dos o tres que están en ese proyecto y están solos. Acá voy a esperar, voy a instalar la catequesis y después empezar a detectar qué hacer. Por ejemplo acá hay tres copas de leche en una cuadra y media. Soy enemigo de multiplicar la boca de mendigos. Si hace falta un taller de oficios, vamos a traer, un apoyo escolar, pero siempre tratando de sumar, no de pisarnos los unos con los otros.

-¿Cree que la iglesia puede acercar a las partes?

-Sí. La iglesia siempre fue mediadora. Yo veo gente que tiene tantos talentos y que es corajuda, que se anima, hay un montón de potencialidades, el tema es funcionar unidos. Creo que en eso vamos a tener que dar ejemplo nosotros, no tener miedo de compartir.

-¿Tienen pensado trabajar juntos con la Iglesia Evangélica?

-Ya venimos trabajando de antes. Yo les ofrecí que nos juntemos y hagamos una asamblea juntos.

-Estar acá le permite mayor contacto con la gente...

-Sin dudas tener el lugar físico es muy bueno. Si vos mirás, estamos lejos de la parroquia y la gente tiene necesidad de Dios, para hacer bendecir algo, o cuando tiene que bautizar a los chiquitos, o tomar la primera comunión. Nosotros tenemos catequesis pero en la entrada del barrio, en el Centro del Niño o en la vecinal, pero todo lo que es la parte del fondo, que sería esta parte donde hay muchísima gente, muchos niños, no tenemos nada.