Antígona, la necia
La obra interpretada por el grupo paranaense Teatro del Bardo, sube a escena hoy en Las Hijas de Susú.
Esta noche a las 21.30hs. en la sala de Las Hijas de Susú (Belgrano 462), sube a escena la reconocida obra Antígona, la necia a cargo del grupo paranaense Teatro del Bardo. Entrada gral. $200.
“Antígona es hermana de su padre.
Antígona es nieta de su madre.
Antígona es tía y sobrina de sus hermanos.
Al final, Antígona se convierte en su propia madre en el exacto momento de su muerte.
Antígona no puede elegir su origen, entonces lo acepta.
Antígona no puede deshacer la ceguera de su padre, entonces la convierte en virtud.
Antígona no puede evitar el fratricidio de sus hermanos, entonces lo ignora.
Antígona no puede desobedecer la ley de su tío, entonces la burla, obediente de sí misma.
Y haciendo esto, engendra su propia muerte.
La única cosa que Antígona puede hacer. Parir su mito.”
Ficha técnica
-Autora y actriz: Valeria Folini
-Director: Walter Arosteguy
-Fotografía: Leo Fagiano/Lucas Ortiz/Julián Villarraza
-Producción: Teatro del Bardo
La obra
“Antígona, la necia” se estrenó formalmente en mayo de 1998 en la ciudad de Orán, provincia de Salta. Desde aquel entonces y a lo largo de 21 años el espectáculo ha sido representado en más de 600 oportunidades.
La tragedia de Antígona nos enfrenta a problemas que el hombre ha resuelto con mejor o peor suerte, pero nunca definitivamente. Antígona debe enterrar a su hermano. Hasta allí ningún conflicto. Una mujer que desea cumplir con una ley moral, personal, familiar, cultural: “enterrad a los muertos”.
A la voluntad de Antígona se opone la voluntad de un tirano que representa al Estado, o sea al bien común: “Creonte ha prohibido verter lágrimas por él y enterrarlo”. Una medida ejemplificadora para el resto de la sociedad. “Para que los brutos, a los que yo gobierno, comprendan, el cadáver de tu hermano deberá apestar la ciudad durante un mes entero”.
¿Qué hará Antígona? Si entierra a su hermano, viola la ley y arriesga su vida: “y aquél que osare no cumplir con estas órdenes será lapidado”. Si acata el orden de Creonte se enfrenta a su propio deseo y a su tradición. Elige, entonces, el camino de la resistencia trágica. No traicionar ni traicionarse. Ser fiel a ella misma y a los suyos hasta el final. Encarnando el eterno conflicto entre lo social y lo individual, inventa una posición personal, que le permite “llevar sus preguntas hasta el fin”.
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“Antígona es hermana de su padre.
Antígona es nieta de su madre.
Antígona es tía y sobrina de sus hermanos.
Al final, Antígona se convierte en su propia madre en el exacto momento de su muerte.
Antígona no puede elegir su origen, entonces lo acepta.
Antígona no puede deshacer la ceguera de su padre, entonces la convierte en virtud.
Antígona no puede evitar el fratricidio de sus hermanos, entonces lo ignora.
Antígona no puede desobedecer la ley de su tío, entonces la burla, obediente de sí misma.
Y haciendo esto, engendra su propia muerte.
La única cosa que Antígona puede hacer. Parir su mito.”
Ficha técnica
-Autora y actriz: Valeria Folini
-Director: Walter Arosteguy
-Fotografía: Leo Fagiano/Lucas Ortiz/Julián Villarraza
-Producción: Teatro del Bardo
La obra
“Antígona, la necia” se estrenó formalmente en mayo de 1998 en la ciudad de Orán, provincia de Salta. Desde aquel entonces y a lo largo de 21 años el espectáculo ha sido representado en más de 600 oportunidades.
La tragedia de Antígona nos enfrenta a problemas que el hombre ha resuelto con mejor o peor suerte, pero nunca definitivamente. Antígona debe enterrar a su hermano. Hasta allí ningún conflicto. Una mujer que desea cumplir con una ley moral, personal, familiar, cultural: “enterrad a los muertos”.
A la voluntad de Antígona se opone la voluntad de un tirano que representa al Estado, o sea al bien común: “Creonte ha prohibido verter lágrimas por él y enterrarlo”. Una medida ejemplificadora para el resto de la sociedad. “Para que los brutos, a los que yo gobierno, comprendan, el cadáver de tu hermano deberá apestar la ciudad durante un mes entero”.
¿Qué hará Antígona? Si entierra a su hermano, viola la ley y arriesga su vida: “y aquél que osare no cumplir con estas órdenes será lapidado”. Si acata el orden de Creonte se enfrenta a su propio deseo y a su tradición. Elige, entonces, el camino de la resistencia trágica. No traicionar ni traicionarse. Ser fiel a ella misma y a los suyos hasta el final. Encarnando el eterno conflicto entre lo social y lo individual, inventa una posición personal, que le permite “llevar sus preguntas hasta el fin”.
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