Las horas más oscuras
El estreno destacado de la semana
Desde hoy se puede ver en los cine de la ciudad "Las horas más oscuras", el estreno destacado de la semana.
“Sangre, sudor y lágrimas”, fueron las emblemáticas palabras pronunciadas por el premier británico Winston Churchill en vísperas de sus horas más oscuras. Esas que dan nombre a la nueva película de Joe Wright son algo más que los momentos decisivos en el rumbo de la Segunda Guerra Mundial: son el tiempo de duda más fascinante de la historia del siglo XX.
¿Qué impulsó a Churchill a desistir de las negociaciones de paz con la Alemania de Hitler? O mejor, ¿qué demonio interior lo llevó a considerarlo casi hasta las últimas circunstancias? Ese debate interno, esa duda casi existencial, esa tensión entre los deseos de una Inglaterra de ambición imperial, repentinamente amenazada por una monstruosidad incomprensible, y la realidad de una Europa cuya geopolítica adquiría un nuevo rumbo, son las claves del film
Nominada a seis premios Oscar (incluidos los de Mejor Film y Mejor Actor), la nueva película del director inglés propone un particular acercamiento a la figura del Primer Ministro Winston Churchill en mayo de 1940, cuando el avance nazi sobre Europa hizo tambalear la moral británica y fue su excéntrico y carismático líder quien encabezó la resistencia.
Wright toma como punto de partida un guion de Anthony McCarten que se concentra básicamente en las disputas internas de los días decisivos de 1940 cuando mientras las tropas del nazismo avanzaban drásticamente se esperaba como agua la intervención de los Estados Unidos, y la situación entre los aliados era un tembladeral, especialmente en el bando inglés.
La trama del film comienza el 9 de mayo de 1940 cuando el Primer Ministro Inglés, Neville Chamberlain, afectado por el cáncer y también la desconfianza de conservadores y laboristas, ha perdido el respaldo del gobierno frente al Parlamento y debe ser reemplazado casi de urgencia.
Pese a las resistencias y los malos augurios que rodean a la figura de Winston Churchill –el recuerdo de su apoyo a la abdicación de Eduardo VII y al affaire Wally Simpson, y sus temerarias maniobras en operaciones bélicas durante la Primera Guerra–, es su redonda y enérgica silueta la que asoma en ese incierto horizonte.
La entrada a ese mundo personal que se prolonga casi como una cuestión de estado, se registra en éste film a partir de la mirada de Elizabeth Layton, su futura secretaria y mecanógrafa (interpretada por Lily James), cuya adaptación a las circunstancias hace contracara de la de la esposa del político Clemmie (Kristin Scott Thomas), dedicada más bien a moderar el talante de su irascible marido.
Desde esa perspectiva íntima se reflejan actos decisivos de la vida de Churchil, desde la conversación con Roosevelt en la que el mandatario estadounidense sugiere enviar equipamiento bélico de contrabando a través de la frontera canadiense– hasta su confrontación con el principal opositor a su designación, el Vizconde Halifax (Stephen Dillane), cultor de una política de cuartos oscuros y acuerdos secretos que oculta sus maniobras de la mirada de los súbditos del reino.
Desde luego, una de las atracciones del film es la participación de Gary Oldman como Churchill, un papel con el que ha obtenido todos los galardones que se llevan otorgados hasta ahora en la temporada de Premios: “Que te ofrezcan interpretar a Churchill es como que te pidan interpretar al rey Lear” de Shakespeare” fueron las palabras del actor al recoger el Globo de Oro, uno de esos galardones.
“Hay figuras que son indispensables y, si miras la historia británica, Churchill ha sido el británico más importante. El mundo que hemos disfrutado en los últimos 70 años se debe a un solo hombre, que también cometió errores, pero que demostró un coraje extraordinario para hacer frente a la Alemania nazi. Estoy muy orgulloso de ‘Las horas más oscuras’, porque muestra que las palabras y las acciones pueden cambiar el mundo. Y el mundo necesita algún cambio”, dijo además Oldman al recibir el galardón.
“Sangre, sudor y lágrimas”, fueron las emblemáticas palabras pronunciadas por el premier británico Winston Churchill en vísperas de sus horas más oscuras. Esas que dan nombre a la nueva película de Joe Wright son algo más que los momentos decisivos en el rumbo de la Segunda Guerra Mundial: son el tiempo de duda más fascinante de la historia del siglo XX.
¿Qué impulsó a Churchill a desistir de las negociaciones de paz con la Alemania de Hitler? O mejor, ¿qué demonio interior lo llevó a considerarlo casi hasta las últimas circunstancias? Ese debate interno, esa duda casi existencial, esa tensión entre los deseos de una Inglaterra de ambición imperial, repentinamente amenazada por una monstruosidad incomprensible, y la realidad de una Europa cuya geopolítica adquiría un nuevo rumbo, son las claves del film
Nominada a seis premios Oscar (incluidos los de Mejor Film y Mejor Actor), la nueva película del director inglés propone un particular acercamiento a la figura del Primer Ministro Winston Churchill en mayo de 1940, cuando el avance nazi sobre Europa hizo tambalear la moral británica y fue su excéntrico y carismático líder quien encabezó la resistencia.
Wright toma como punto de partida un guion de Anthony McCarten que se concentra básicamente en las disputas internas de los días decisivos de 1940 cuando mientras las tropas del nazismo avanzaban drásticamente se esperaba como agua la intervención de los Estados Unidos, y la situación entre los aliados era un tembladeral, especialmente en el bando inglés.
La trama del film comienza el 9 de mayo de 1940 cuando el Primer Ministro Inglés, Neville Chamberlain, afectado por el cáncer y también la desconfianza de conservadores y laboristas, ha perdido el respaldo del gobierno frente al Parlamento y debe ser reemplazado casi de urgencia.
Pese a las resistencias y los malos augurios que rodean a la figura de Winston Churchill –el recuerdo de su apoyo a la abdicación de Eduardo VII y al affaire Wally Simpson, y sus temerarias maniobras en operaciones bélicas durante la Primera Guerra–, es su redonda y enérgica silueta la que asoma en ese incierto horizonte.
La entrada a ese mundo personal que se prolonga casi como una cuestión de estado, se registra en éste film a partir de la mirada de Elizabeth Layton, su futura secretaria y mecanógrafa (interpretada por Lily James), cuya adaptación a las circunstancias hace contracara de la de la esposa del político Clemmie (Kristin Scott Thomas), dedicada más bien a moderar el talante de su irascible marido.
Desde esa perspectiva íntima se reflejan actos decisivos de la vida de Churchil, desde la conversación con Roosevelt en la que el mandatario estadounidense sugiere enviar equipamiento bélico de contrabando a través de la frontera canadiense– hasta su confrontación con el principal opositor a su designación, el Vizconde Halifax (Stephen Dillane), cultor de una política de cuartos oscuros y acuerdos secretos que oculta sus maniobras de la mirada de los súbditos del reino.
Desde luego, una de las atracciones del film es la participación de Gary Oldman como Churchill, un papel con el que ha obtenido todos los galardones que se llevan otorgados hasta ahora en la temporada de Premios: “Que te ofrezcan interpretar a Churchill es como que te pidan interpretar al rey Lear” de Shakespeare” fueron las palabras del actor al recoger el Globo de Oro, uno de esos galardones.
“Hay figuras que son indispensables y, si miras la historia británica, Churchill ha sido el británico más importante. El mundo que hemos disfrutado en los últimos 70 años se debe a un solo hombre, que también cometió errores, pero que demostró un coraje extraordinario para hacer frente a la Alemania nazi. Estoy muy orgulloso de ‘Las horas más oscuras’, porque muestra que las palabras y las acciones pueden cambiar el mundo. Y el mundo necesita algún cambio”, dijo además Oldman al recibir el galardón.