En las últimas horas, el panorama urbano de aquellas poblaciones que están consideradas dentro de las "zonas blancas" comenzó a cambiar paulatinamente, tras las flexibilizaciones aplicadas en determinados rubros. Aún así, las autoridades municipales instan a los vecinos a ser cautos y seguir respetando las normas vigentes.
Varios negocios -tras las correspondientes autorizaciones- han podido retomar su actividad que, en la mayoría de los casos, es con horario corrido y con cierre a las 16. Otros, en cambio, de acuerdo a sus rubros, mantienen sus puertas abiertas hasta las 19.
Sampacho revivió comercialmente tras el feriado del martes, en que se conmemoró el aniversario.
El lunes se pudo observar una larga cola de comerciantes, profesionales, albañiles y otros, frente a la sede del Concejo Deliberante, a los fines de poder retirar las planillas de habilitación para ejercer sus actividades.
Carlos Peruchini, autoridad de control, manifestó ante Puntal que esta flexibilización beneficia al pueblo por estar libre de Covid-19.
"Gracias a Dios estamos dentro de las zonas blancas sin casos y eso ha permitido que varios comerciantes abran sus puertas en horario corrido hasta las 16, guardando el número de personas en su interior y las distancias reglamentarias. También los albañiles pueden trabajar. Nos viene bien porque hay mucha gente que ya estaba necesitando desde hace varios días salir a trabajar. Sobre el particular, la medida también abarca a los corralones de ventas de materiales".
El funcionario rescató que las estaciones de servicio a la vera de la ruta están operando con normalidad, no así los salones comedores que todavía no están permitidos.
"En el caso de los comedores, los propietarios están ofreciendo venta de comida y las llevan a los domicilios por sistema de delivery".
“Una sensación rara la de hoy, volver después de estar 40 días con el negocio cerrado, una situación complicada. Pero también fue lindo volver a ver a los clientes, la gente estaba agradecida y entusiasmada, también con mucha responsabilidad por lo que estamos viviendo", expresó Carlos Alberto Muchut en diálogo con la emisora FM Identidad.
"Para el rubro textil, la temporada de invierno es muy cortita, de mayo a julio, y todavía no pudimos arrancar. Nos está faltando mercadería porque en Buenos Aires no hay producción. Estamos con lo que habíamos comprado y tendremos que intentar recuperar lo perdido, lo que no va a ser fácil", remarcó Muchut.
Ampliación del horario
En Coronel Moldes, ciudad que se encuentra dentro de zona blanca, la actividad comercial está regida con horarios de apertura y cierre, hubo un planteamiento de comerciantes que solicitan poder abrir hasta más tarde, y tener cerrado en horario de siesta.
En tanto, en esta ciudad, se dispuso fijar por número de documento -par o impar-, el día en que el vecino pueda concurrir a los comercios.
Gustavo Argüello, el viceintendente de esta ciudad explicó a Puntal: “Por la normativa que llegó del COE se está trabajando desde las 8 a 16 horas en los comercios que se flexibilizaron en esta última etapa. El planteo que nos hacen es que a la hora de la siesta no hay movimiento y necesitarían ampliar la banda horaria hasta las 19. O hacer un corte en las primeras horas de la tarde”. No obstante, otros comerciantes aceptan y prefieren el horario corrido.
Por ese motivo es que se dispuso que los comerciantes elaboren un petitorio para elevarlo luego al COE Regional y ponerlo a consideración.
Argüello destacó que en Coronel Moldes se trabaja acatando las normativas dispuestas tanto por la Nación como por la Provincia. “No hemos tomado acciones por cuenta propia como lo han hecho otros municipios. Y eso nos ha ocasionado algunas quejas. Pero hay una normativa a cumplimentar”, dijo el viceintendente.
En cuanto a las obras privadas, indicó el funcionario, también se analiza la posibilidad de extender la jornada laboral, pero todo depende de las autorizaciones del COE.
Los pueblos rurales
Aunque satisfechos con la medida que les permite abrir los locales, comerciantes de poblaciones rurales, como el caso de Washington, consideran que el horario fijado para apertura y cierre de comercios los perjudica.
“Abrimos a las 8 y a las 12 tenemos que cerrar. Luego abrir a las 15.30 hasta las 19.30. En pueblos como el nuestro, en la hora de siesta vienen los peones de los campos a hacer las comprar o bien a la tardecita. Y este horario nos perjudica”, sostuvo una comerciante local.

