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El primer día de paro recrudeció las tensiones entre gremio y abogados

Para el sindicato el acatamiento fue "dispar" en la provincia. En cambio, los letrados calificaron como "muy bajo" el impacto. Evaluaban hacer una movilización en repudio a la medida, pero finalmente no se concretó

La “nueva normalidad” de Tribunales, marcada por el aislamiento social y la necesidad de barbijos y turnos para poder ingresar al Polo Judicial, dificultó la mensuración de la medida de fuerza que aplicaron desde ayer los empleados judiciales.

Es que, de por sí, los pasillos del ala civil y del ala penal lucen despoblados.

Entre las escasas presencias de ayer, no pasó desapercibido el presidente del Colegio de Abogados, César Avendaño, que en las últimas horas protagonizó un fuerte cruce con el sindicato que llamó a parar por dos días las actividades, la Asociación Gremial Empleados del Poder Judicial de Córdoba (Agepj).

Avendaño opinó que fue mínimo el acatamiento de la medida que tanto malestar generó entre los colegiados. “Afortunadamente, primó el sentido de solidaridad y de colaboración del Poder Judicial y eso hizo que haya sido muy bajo el nivel de adhesión”, celebró.

Sus fuertes declaraciones contra la decisión de parar aún reverberaban en tribunales. Lejos de retirar sus dichos del lunes, cuando dijo a Puntal que más que teletrabajo parecía que los empleados judiciales habían hecho telepatía por el escaso avance de las causas, Avendaño reafirmó ayer: “La respuesta que dio el secretario gremial de la provincia (se refiere a Federico Cortelletti) confirma lo que todos los abogados pensamos: reconoció que durante el aislamiento sólo trabajaron 800 de los 5.600 empleados que tiene el Poder Judicial”, señaló.

Dijo que eso daba la pauta de que el trabajo remoto no cubrió las expectativas del Tribunal Superior ni las de los letrados.

La postura del secretario gremial de Agepj en Río Cuarto, Bruno Bálsamo, estuvo en las antípodas. Afirmó que de ninguna manera estaba de acuerdo con las palabras del presidente del Colegio de Abogados, “y mucho menos con las formas”, recalcó.

“Durante la feria extraordinaria una parte de los empleados siguió haciendo tareas presenciales y el resto trabajó desde sus hogares. Cada vez que nuestro empleador nos requirió, hemos estado a disposición”, aclaró Bálsamo.

Para el gremio, la adhesión a la medida de fuerza fue dispar a lo largo de la provincia. Consideró que en circunscripciones como la de Villa María se alcanzó entre un 60 y un 70 por ciento de acatamiento, y en Río Cuarto ubicaron el porcentaje en torno a un 40 o 50 por ciento del personal.

Sobre el malestar que se generó entre los abogados de la ciudad, Bálsamo reconoció que toda medida de acción directa genera molestias, pero recalcó que es legítima y tiene razones valederas.

Entre los motivos, mencionó los retrasos salariales y, más acá en el tiempo, el recorte a las jubilaciones provinciales, anunciado por el Ejecutivo en los últimos días.

-¿No cree que hubiese sido más efectiva una acción conjunta de los gremios en contra de la disminución de las jubilaciones?-, se le consultó.

-Hay un permanente contacto entre las conducciones en Córdoba, pero nosotros teníamos nuestras razones para actuar ahora. La modificación a la ley jubilatoria vino a agregar un motivo más. Los demás gremios tomarán las medidas que ellos consideren necesarias.

La marcha que no fue

Durante la mañana del martes se barajó la posibilidad de que abogados de la ciudad hicieran una manifestación de repudio al paro de los empleados judiciales, con una caravana hasta el Polo Judicial.

Desde el propio Colegio admitieron esa posibilidad, aunque aclararon que se trataba de una iniciativa espontánea. Estaba pautada para el mediodía, pero a esa hora sólo había un letrado preparado para hacer oír su descontento.