Córdoba es una de las provincias más restrictivas a la hora de otorgar una prisión domiciliaria. Prueba de ello es lo que sucedió en cada una de las circunscripciones desde que se inició la pandemia del coronavirus: la lluvia de pedidos que surgió desde las cárceles cordobesas -entre ellas, la de Río Cuarto- chocó una y otra vez con una respuesta negativa.
El abogado capitalino José Eduardo Caballero consideró que el mismo panorama se vive en la Justicia Federal. Como muestra, planteó el caso de uno de sus clientes, un hombre detenido desde hace 7 meses en el Servicio Penitenciario Número 6 de Río Cuarto y que presenta una delicada situación de salud pues, según enumeró el letrado, padece diabetes, hipertensión y fimosis, una afección en el órgano sexual que derivó en una peligrosa infección.
En pleno debate por el reclamo de las poblaciones carcelarias de todo el país que piden continuar sus condenas en prisión domiciliaria hasta que cese el riesgo de la pandemia, el presidente de la Nación acaba pronunciarse en favor de este beneficio. Ese guiño podría flexibilizar la posición de algunos tribunales.
Pero, por ahora, eso no sucede así.
El pedido de habes corpus que Caballero solicitó días atrás en favor del detenido Ariel David Funes acaba de recibir la negativa del Juzgado Federal de Río Cuarto.
“Es inentendible que el tribunal no tome en cuenta la gravedad del estado de salud de esta persona, la de Córdoba es una de las justicias más duras y más reacias a otorgar este beneficio”, se lamentó Caballero.
-¿Cómo es el estado de salud de Funes?
-Es muy grave, tiene diabetes, sus mediciones de glucemia superan las 500 unidades, fue operado de un problema en el órgano genital y se le formó una fimosis con una reacción infecciosa. Corre serio riesgo de que se le forme una fístula y ya sabemos lo que viene después de eso.
“No está en la causa narcolavado”
Caballero comenzó a trajinar el Juzgado Federal de Río Cuarto después de que implosionara el caso de narcolavado. El es uno de los abogados defensores en la megacausa y si bien Funes también se encuentra acusado por el delito de narcotráfico con ramificaciones en varias provincias, el letrado aclaró que no integra la causa de narcolavado.
“El hecho de que Funes esté imputado por narcotráfico nos hace pensar que se procede con un trato inhumano hacia la gente que tiene este tipo de acusaciones y eso no debería ser así: son detenidos con derechos como cualquiera”, remarcó.
En el caso de Funes, destacó que su vivienda está ubicada a dos cuadras y media de la cárcel local y no representa riesgo alguno ni de fuga ni de entorpecimiento del proceso judicial.
“Con la cuarentena que se está viviendo, que mantiene cerrados y controlados los accesos a las ciudades y a otras provincias, no existe posibilidad alguna de fuga”, afirmó.
La hija del detenido confió a Puntal que debido a la delicada situación de salud de su padre, el 10 de abril fue internado en el Hospital San Antonio de Padua y a los pocos días fue regresado al penal. Con el agravante de que en esos días estuvo internada una paciente sospechosa de coronavirus.
De esa forma, aseguró la mujer, no sólo se puso en riesgo la salud de Funes sino también la del resto de los internos del Servicio Penitenciario Número 6.
“Mi padre permanece alojado en enfermería porque nadie lo admite en su pabellón”, remarcó la hija del interno.
El abogado defensor considera que mientras permanezca en el penal su salud estará en riesgo.
-El argumento de los jueces suele ser exactamente el contrario: sostienen que estando en la cárcel el riesgo de contagio es menor.
-Eso se dice porque se entiende que el virus se trajo del exterior, desde los países que se infectaron primero, pero lo que tiene que tenerse en cuenta es que al margen del coronavirus, hay pacientes inmunodeprimidos como Funes, a quienes cualquier afección, como puede ser una influenza, los coloca en serio riesgo para su vida. Eso no es un capricho, es una cuestión humanitaria”.
Con el rechazo del habeas corpus, al interno sólo le queda ahora la posibilidad de que la Cámara Federal de Apelaciones revea la negativa a otorgarle la domiciliaria.
Para el juez, hay riesgo de fuga
El Juzgado Federal de Río Cuarto rechazó de plano el habeas corpus que pedía la prisión domiliaria de Ariel David Funes.
Para eso se basó en el informe médico del Servicio Penitenciario Número 6 que si bien da cuenta de las afecciones del interno, aclara que se encuentra estabilizado y cumpliendo tratamiento.
No es la primera vez que el juez le rechaza el beneficio, ya se había expedido de la misma manera cuando el abogado José Caballero formuló el pedido por la vía ordinaria.
En la resolución del habeas corpus del 22 de abril, el juez Carlos Ochoa tuvo en cuenta que a Funes se lo acusa de ser el líder de una organización transnacional dedicada al narcotráfico. Agrega que en la misma causa hay otras personas imputadas e incluso hay un hombre oriundo de Paraguay que está prófugo.
El juez remarcó que las Naciones Unidas consideran al narcotráfico “como un flagelo que desvela a los Estados dado que representan una grave amenaza para la salud y el bienestar de los seres humanos y menoscaban las bases económicas, culturales y políticas de la sociedad”.
Agregó que esa actividad delictiva genera los ingresos que le permiten a una persona salir del país o permanecer prófuga.
En el caso puntual de Funes, el tribunal sostuvo que “hasta el momento no puede tenerse por acreditado un arraigo suficiente que permita considerar que no se ausentaran del medio”.
También cree que Funes podría entorpecer una investigación que se encuentra en curso. Podría hacerlo, dijo el juez, influyendo sobre los testigos de la causa y obstaculizando elementos de prueba que aún no fueron colectados, señaló la resolución.
La decisión de rechazarle la domiciliaria lleva la firma del juez y de su secretaria, Lucía Storani.

