Río Cuarto

“Legalizar el aborto no soluciona el problema, pero reconoce que existe”

El médico ginecólogo y obstetra Pablo Bracalenti opinó sobre el tema que pronto volverá a llegar al Congreso para su debate. Aseguró que es fundamental apuntalar la educación.
 
Ante la inminente discusión sobre la legalización del aborto en el Congreso de la Nación, el médico ginecólogo y obstetra de Neoclínica Pablo Bracalenti (MN 129498-MP 29603), dijo a Puntal que la interrupción voluntaria del embarazo no solucionará el problema de fondo, pero remarcó que permitirá reconocer la existencia del mismo. 

“Nadie está a favor del aborto porque entendemos que realizar un aborto es interrumpir una vida y sobre eso no hay discusión. De todas maneras, eso no implica que legalizarlo no sea necesario para el bien de la población. Cuando se plantea una política de salud se tiene que pensar en el mayor bien posible y, especialmente, en la población más vulnerable. Repetir que ‘el aborto ya existe’ aburre, porque todo el mundo lo sabe. Lo que tenemos que ver es qué protección se les da a las mujeres que ya tienen tomada la decisión de interrumpir sus embarazos. Las mujeres recurren a esa alternativa en medio de la desesperación. Es decir, no lo hacen porque sí. Entonces, desde el sistema de salud se puede reconocer esa situación y poner en marcha mecanismos para analizar cada caso en particular y obrar sobre la determinación de interrumpir una vida. Si el motivo de esa decisión es social o económico, se puede trabajar sobre distintos factores para ayudar a disuadir la decisión de finalizar el embarazo y, de esa manera, salvar una mayor cantidad de vidas. Si, en cambio, lo mantenemos en la oscuridad y en la clandestinidad, favorecemos el hecho de que muchas mujeres arriesguen sus vidas y que algunos inescrupulosos sigan comerciando con el dolor ajeno y el sufrimiento de las personas”, explicó el médico.

“Sin dudas, este es un cambio social que tiene que estar acompañado por una fuerte inversión en materia de educación y anticoncepción. La regulación debe ser clara, inclusiva, accesible y, sobre todo, factible. La ley tiene que garantizar el derecho a la salud, pero también debe permitir que todo el equipo sanitario interviniente pueda trabajar en un clima de respeto ético, religioso y de valores personales”, agregó Bracalenti. 

-¿Qué sucede con el tema de la anticoncepción?

-Hay una falencia gravísima en términos de anticoncepción que no tiene que ver únicamente con el alcance a los métodos anticonceptivos. La educación sexual tiene que ser el eje principal en todo buen plan para disminuir el aborto. Legalizar el aborto no es la solución al problema, legalizar el aborto es poner el problema sobre la mesa. Es reconocer que existe un problema y disponer acciones para ver cómo lo resolvemos. Hay que apoyarse en la educación. La educación sexual tiene que estar desde el jardín de infantes en adelante. Después, tiene que haber un sistema de salud que brinde todas las herramientas anticonceptivas disponibles en el mercado, que son muchas. 

-¿Hoy se accede libremente a los anticonceptivos?

-El sistema público tiene un plan nacional y un plan provincial. Después, puede ocurrir que en algún punto particular, como en un dispensario o en un hospital, haya problemas. Ahora, no alcanza únicamente con los anticonceptivos, necesitamos educación para que la gente los vaya a buscar y los sepa usar adecuadamente. De lo contrario, no vamos evitar embarazos no planificados, y de la mano de los embarazos no planificados llega la interrupción de los embarazos no deseados. 

-Más allá de que hoy legalmente el aborto está prohibido, ¿es una opción que las pacientes plantean en el consultorio?

-En todos los sectores sociales hay consultas sobre la interrupción del embarazo. Por supuesto que uno como médico no los hace porque no es legal, salvo en aquellos casos donde la ley específicamente aclara que no es punible (como el embarazo producto de una violación). Consultas hubo siempre y las va a haber. Hoy, más allá de que uno aclara que no se puede realizar porque no es legal, la mujer que tiene decidida la interrupción de su embarazo busca la forma de hacerlo y es allí cuando aparece el riesgo, porque hay quienes caen en lugares en los que no se garantizan las mínimas condiciones sanitarias. 

-Partiendo de la base de que el aborto implica truncar una vida, hay quienes marcan que hay una contradicción en aquellos médicos que están a favor de la práctica, argumentando que los médicos se forman para salvar vidas y no para terminarlas…

-El objetivo de la legalización es el de darle una alternativa a la mujer que ya ha tomado una decisión con respecto a su embarazo y cuyas conductas pueden poner en riesgo su vida. Nadie quiere hacerlo, nadie quiere interrumpir una vida. Lo que hay que evitar es que la madre de sectores vulnerables ponga en riesgo su vida producto de un aborto clandestino porque, muchas veces, se trata de una mujer que es cabeza de familia y que se hace cargo de otros hijos. 

-El debate sobre este tema ya se dio en 2018. El proyecto consiguió media sanción en Diputados y fue rechazado en el Senado, ¿qué opinión tiene del debate que se dio entonces?

-Hubo muy buenos argumentos de ambas partes. Yo seguí el debate durante horas y horas y fue un debate muy enriquecedor a nivel social. Toda la sociedad se enriquece con un debate como este. Insisto con mi planteo: legalizar el aborto no es la solución de ningún problema, es admitir la existencia de un problema. Por eso, debe estar acompañado de un andamiaje que sí solucione el problema. Es fundamental no llegar a embarazos no planificados ni embarazos no deseados, esa es la verdadera solución. 

-¿Hay muchas consultas por embarazos no deseados?

-Hay muchos embarazos no planificados, que no es lo mismo que embarazos no deseados. Hay embarazos no planificados que, una vez que llegan, son bienvenidos. Los no deseados son muy pocos y, en su gran mayoría, terminan siendo aceptados. Las consultas por abortos son muy raras. Además, como médicos tenemos un papel muy disuasivo cuando alguien viene con la idea de abortar, principalmente porque el marco legal vigente no admite la práctica. 

-¿Está de acuerdo con que la futura ley contemple la posibilidad de que los médicos sean objetores de conciencia (que rechacen realizar abortos a pesar de que sea legal)?

-La objeción de conciencia existe para todas las prácticas médicas y está bien que así sea. El tema es ver qué pasa con aquellas situaciones puntuales donde el médico actuante es el único capacitado para solucionar el caso. Tampoco se puede obligar a las instituciones médicas. La objeción de conciencia debe existir para aquellos médicos que no quieren realizar las prácticas. Al mismo tiempo, aquellos que no objeten tienen que tener la libertad de poder trabajar en pos del bien social sin ser acusados ni señalados. 





Nicolás Cheetham.  Redacción Puntal

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