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"Tras la aprobación de la ley vimos que no se terminó el mundo, sino que mejoró"

Esteban Paulón, María Rachid y César Cigliutti, tres referentes de las organizaciones que lucharon por la sanción de la normativa, recuerdan cómo fue el trabajo que se realizó para llegar al Congreso, las agresiones de la oposición y el gran apoyo de la ciudadanía

Se cumplen hoy 10 años de una de las legislaciones más importantes de las últimas décadas en Argentina. Una ley que apostó a la igualdad, al amor, al derecho. Una normativa que fue impulsora de muchas otras que apostaban a mejorar la calidad de vida de la comunidad LGBT+, y que con el paso del tiempo demostró que, no sólo no se terminó el mundo como algunos decían, sino que nos hizo crecer como sociedad.

Fueron procesos muy largos los que llevaron a la aprobación de la ley aquella madrugada de julio de 2010. Una lucha que se dio de manera federal, con voces de todos los argentinos, con numerosos debates y cientos de marchas en todo el país. Un trabajo incansable de algunos de los referentes que aquí miran hacia atrás y recuerdan todo lo que significó para ellos, para sus organizaciones y para toda Argentina, entender que se hablaba de amor. Esteban Paulón, María Rachid y César Cigliutti fueron tres de las voces más representativas de este logro que fue festejado por todos.

“Tuvimos un primer período de trabajo en el que nos enfocamos en pensar las campañas, las estrategias judiciales, hubo muchas cosas que no se vieron, pero que fueron muy intensas, para luego de 2008 se acelerara todo”, recordó quien hasta hace unos meses se desempeñó como presidente de la Federación Argentina LGBT+, Esteban Paulón (al momento del tratamiento de la ley era secretario general de la Federación, y secretario del bloque del partido Socialista en la Cámara de Diputados), y comentó que con el comienzo de los debates se escucharon voces de diversos espacios, no sólo a nivel nacional sino también desde otros países. Indicó, además, que entre noviembre de 2009 y la aprobación del proyecto vivieron un trabajo constante, con reuniones y actividades todos los días; “teníamos la cabeza puesta en qué pasos seguir, qué actitudes tomar, qué respuestas dar a cada uno de los ataques, de la oposición y de la Iglesia”, comentó.

Explicó que a fines de 2009 el proyecto corrió peligro de no ser tratado, pues al haberse caído en el Congreso algunos sectores ofrecieron aprobar una normativa de Uniones Civiles. “Si lo aceptábamos sabíamos que salía rápidamente, pero tomamos la decisión desde la Federación de ir por todo, que si no era ahí sería en otra oportunidad, el debate estaba muy avanzado, y vimos que era posible conseguirlo cuando se aprobaron los amparos por los matrimonios”, comentó.

- ¿Qué sentían ante las agresiones de los sectores opositores?

- Nosotros logramos concentrarnos en el objetivo final que era la aprobación de la ley, eso nos permitió superar esas cuestiones, pensando que era importante que la ley saliera. Obviamente fueron momentos complejos, en los debates nos llegaron a decir que éramos homosexuales por una mala crianza por parte de nuestros padres, que por eso yo era gay, agresiones que tolerábamos porque sabíamos que el que se enojaba perdía, y debíamos mantener un debate razonable, sin caer en la tentación. A esos sectores lo único que les quedaba era hacernos perder los estribos, pero nosotros logramos construir un relato coherente en relación a las ideas de familia, amor, igualdad y derecho. Del otro lado recibíamos palabras como que éramos el plan del demonio, que nuestros padres no nos quisieron y por eso éramos así, un discurso que ni a quienes estaban en contra de la ley les resultó razonable.

Paulón consideró que las campañas en contra de los derechos que exigían fueron construidas en base a mentiras: “A veces cuelan fácil en la sociedad por tradiciones o falta de información, pero cuando se aprueba la ley, el nivel de apoyo se incrementa mucho; quienes tenían dudas luego constataron que no pasó nada de eso, sino que aproximadamente 25 mil parejas en el país tuvieron la posibilidad de acceder a casarse”.

“Gracias a Negre de Alonso”

“Para la ley tuvimos 5 años de trabajo intenso; por supuesto que todo el trabajo previo abrió el camino para que pudiéramos avanzar, pero al primer proyecto lo presentamos en el Congreso en 2005, al constituirse la Federación Argentina LGBT, después se presentaron otros proyectos en Diputados y Senadores en varias oportunidades, al igual que en el Inadi, todo desde diferentes partidos políticos, y con caminos desde la Justicia con más de 100 amparos judiciales desde el 2007, y se consiguieron 9 antes de aprobarse la ley”, recuerda María Rachid, quien al momento del debate en el Congreso era la presidenta de la Federación Argentina y trabajaba en el Inadi, organismo del que se hizo cargo de la vicepresidencia tras la aprobación de la ley.

Recuerdan lo que fue la campaña en los medios de comunicación y con eventos culturales, con referentes del arte, cultura, ciencia e incluso la religión. “La idea era mostrar el apoyo de la sociedad a la ley de Matrimonio Igualitario”, comentó Rachid.

- ¿Cómo recordás la noche de aprobación de la ley?

- Fue algo muy emocionante, pero también con muchos nervios e incertidumbre, porque había varios senadores y senadoras que no habían dicho cómo votarían. Otros que dijeron que lo harían en contra se levantaron durante el debate y se fueron. También hubo momentos complicados a mitad de la noche, con un grupo de senadores que pretendía aprobarlo pero con modificaciones al proyecto, lo que implicaba que volvería a la Cámara de Diputados y dilataría aún más todo el debate. Finalmente se decidió aprobarla como estaba. De todas formas fue un gran desahogo, porque en los últimos meses estuvimos escuchando cosas espantosas, por parte de personas que, en mi opinión, representaban a sectores minoritarios de la sociedad.

Rachid destacó que estas declaraciones resultaban dolorosas en el sentido que provenían de ámbitos institucionales. “Si hoy alguien dice algo de eso, hay toda una sociedad que reacciona, pero en ese momento las escuchábamos en las audiencias del Congreso, con personas que decían que teníamos mayor tendencia al suicidio, a la delincuencia, al incesto”, sostuvo, y aseguró que era necesario pasar por eso para hoy tener la ley y que “estemos viviendo en una sociedad que ya no legitima esos discursos, aunque existen con expresiones desde sectores minoritarios”.

- Así como muchos los atacaron, otros se sumaron al trabajo de las organizaciones sin pertenecer al colectivo, con un fuerte apoyo, ¿cómo recuerdan este acompañamiento?

- Al principio creíamos que estábamos solas y solos trabajando por esta ley, pero en el camino se fue sumando mucha gente, y fue maravilloso ver cómo distintos sectores de la sociedad nos manifestaban su apoyo, al igual que muchas personas de manera independiente. Tuvimos muchas situaciones muy lindas que se dieron en el camino, con grupos que nos acompañaron. El día de la aprobación había gente en todas las confiterías cerca del Congreso, ya no había más lugar en ningún lado, todos esperando que dieran el resultado de la votación.

Rachid destacó que la Federación Argentina LGBT+ este año cumple 15 años, y que su crecimiento se dio al calor del debate de la ley de Matrimonio Igualitario; “de hecho se lo debemos, entre muchas personas, a la senadora Liliana Negre de Alonso, quien militó en contra, pero se le ocurrió llevar las audiencias del Senado a las provincias del país, algo que creíamos que sería complicado por las zonas más conservadoras, y en realidad fue maravilloso, porque mucha gente se comenzó a organizar en apoyo al proyecto, con marchas, conferencias en las universidades, y así pasamos de tener 5 organizaciones en la Federación a contar con más de 150 de todo el país”, comentó la referente.

“El mundo mejoró”

Otro de los grandes referentes de esta lucha por la ley fue César Cigliutti, presidente de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), quien junto a su pareja Marcelo Suntheim encabezaron el trabajo por el Matrimonio Igualitario desde la histórica organización. “Para nosotros desde la CHA es muy importante poner todo en perspectiva histórica, no es que nos levantamos un día y decidimos trabajar con la ley, hubo todo un proceso y tuvo como primer antecedente más importante la ley de Unión Civil en Buenos Aires en el año 2002, la primera vez que el Estado reconoció a nuestras parejas”, dijo César, y agregó: “La gente vio salir de un Registro Civil a una pareja con el documento con el que se garantizaban los derechos de parejas de un mismo sexo. Después hubo una serie de casamientos jurídicos, meses antes de la aprobación de la ley, con la presentación de un amparo”.

En este sentido, recordó que con Marcelo se casaron en España, y “cuando volvimos nos presentamos en el juzgado, y nos dijeron que no. Pensamos que si uno tenía que judicializar algo no era un derecho”. Aseguró: “Allí surgió la posibilidad de trabajar con otras organizaciones en el proyecto de Matrimonio Igualitario, desde el 24 de octubre de 2009, y estuvimos 9 meses trabajando, casi como parir una criatura. Dos días antes, Jorge Bergoglio convocó a una marcha y consideró que era una ‘guerra santa’, pero nosotros también fuimos guerreros y parece que nos pusimos una armadura más gruesa, porque ganamos la batalla y teníamos razón. Hubo un poder Ejecutivo que, si bien en un comienzo era un poco dubitativo, apoyó el proyecto públicamente”.

Distinto de lo que muchos aseguraban, que se vendría abajo el mundo con la aprobación de la ley, Cigliutti considera que mejoró. “A diez años de la aprobación, hay parejas que han adoptado niños, asisten a las reuniones de las escuelas, comparten con las familias, y está todo bien”, sostuvo.

- ¿Hubo un mayor acompañamiento de la ciudadanía a estos reclamos por derechos?

- Totalmente, ya la ley se aprobó con el consenso de la sociedad. Medios muy conservadores publicaron en aquel momento encuestas a sus seguidores en los que más del 70% estaba de acuerdo con la normativa, por lo que ya había un consenso. Los mismos periodistas militaban a favor de la ley, si alguien estaba en contra entendían que no había igualdad de las personas ante la ley, nosotros no éramos los únicos. Luego se conoció que universidades, los sindicatos, otros grupos religiosos, otros sacerdotes que luego fueron expulsados, muchas voces que acompañaron.

El referente de la CHA sostiene que la ley de Matrimonio Igualitario fue un momento bisagra en la historia, “en dos años salió la ley de Identidad de Género casi por unanimidad, y ahora trabajamos con una ley nacional de cupo laboral trans muy avanzada, la ley Antidiscriminatoria, y la actualización de la ley de atención al VIH-Sida, con los tratamientos hepáticos para quienes lo necesitan”, explicó.

Finalmente, consideró que las organizaciones se encuentran en un momento de buen vínculo con el Estado nacional, “algo que no tuvimos durante el gobierno de Mauricio Macri”, completó Cigliutti.