“Proliferan las iglesias que en sus ceremonias predican el odio”
Esteban Paulón, vicepresidente de la Federación Argentina LGBT, se refirió al proyecto de “Libertad Religiosa”, a la educación sexual integral y a la situación que vive la comunidad trans en todo el país
“Tenemos una ley de Matrimonio Igualitario y todavía hay parejas que no pueden alquilar o que tienen problemas para adoptar; el colectivo trans tiene una ley de avanzada que pone a Argentina a la vanguardia del mundo y sin embargo siguen las dificultades para el acceso al trabajo, la salud, la vivienda y la educación, por lo que claramente a las leyes hay que verlas como una plataforma de trabajo, una base desde la que debemos comenzar a construir”, sostuvo Esteban Paulón en diálogo con PUNTAL.
El vicepresidente de la Federación Argentina LGBT disertó en el marco de las 2das Jornadas de Sexualidades de Río Cuarto, trabajadas desde el ámbito de la educación, y ante docentes de la ciudad y la región se refirió a temas en relación a políticas públicas: “Muchas veces se piensa que por haber obtenido algunas leyes como la de Matrimonio Igualitario o Identidad de Género ya está todo el camino allanado, pero desde la Federación y en los distintos organismos que nos toca participar creemos que si el Estado no se involucra y genera acciones afirmativas que permitan remover barreras discriminatorias que están muy arraigadas en la sociedad, difícilmente vamos a poder achicar la brecha entre igualdad legal y la igualdad real”, consideró.
- Más allá de las leyes, ¿es necesario un avance en lo social?
- Cada ley llevó más o menos dificultades y tiempo para conseguirla, pero una vez conquistada es el punto de partida para algo más profundo, algo que tiene que ver con un cambio cultural. Socialmente va ocurriendo, pero necesitamos que el Estado se involucre para garantizar que el sentido de apertura, libertad y progreso siga siendo el mismo, mientras que dé respuestas a la necesidad de la sociedad. A veces las mismas políticas públicas llegan como consecuencia de prácticas sociales que ya existen, como el trabajo con terapias hormonales en Rosario, que se desarrolló 5 años antes de la ley de Identidad de Género. Ahora se llega con dispositivos después de que un niño gay o una niña lesbiana se visibilizó en la escuela y generó el debate; sería deseable en algún lugar generar antes las políticas.
- ¿Es clave el trabajo en jornadas con educadores para comenzar a trabajar con nuevas generaciones?
- Ningún niño o niña nace discriminando, eso es algo que aprendemos en la escuela, la familia, en la televisión. Es algo que está incorporado, burlarse del diferente, menoscabar a una persona; entonces, esa educación para la discriminación debe ser cambiada por una para la igualdad y el respeto. Un vector importante para esto es la escuela. En el caso de la diversidad sexual, somos el único colectivo para el que el entorno familiar muchas veces es el primer lugar de exclusión, a diferencia de otros colectivos que sufren discriminación social pero tienen en sus familias el primer lugar de contención. El espacio educativo abierto e inclusivo le garantiza algunas horas de libertad que lo fortalezcan para enfrentar otros espacios, aunque puede pasar lo inverso: familias muy abiertas y el problema en la escuela.
Por otro lado, Paulón destacó que el trabajo en la educación se da porque sectores reaccionarios se han concentrado en este espacio. “La Corte Suprema de la Nación está discutiendo si es constitucional o no que las escuelas públicas de la provincia de Salta tengan educación religiosa obligatoria”, ejemplificó y argumentó: “La ley 1.420, de educación pública, laica y gratuita, que se sancionó hace más de 100 años, con un debate que ha sido superado en países mucho más retrasados que el de Argentina, es cuestionada por el gobierno de Urtubey a partir del reclamo de algunos padres. Porque además se marca en los boletines si son católicos o no, y si son practicantes”.
- En este marco, ¿proyectos como el de “libertad de religión” son una alerta?
- Hay una alerta más genérica que tiene que ver con la impronta del Gobierno nacional, que si bien ha creado una dirección nacional de Diversidad Sexual, preocupa que se le haya dado un perfil político a un área meramente administrativa como lo es la secretaría de Culto, que en definitiva sólo debería controlar que las religiones inscriptas no sean sectas satánicas. Está a cargo de Santiago de Estrada, que es un funcionario que viene de la época de Onganía y de Videla, muy cercano a Macri y a Michetti, y que impulsa una ley bajo el engañoso título de libertad religiosa. Parece algo positivo, pero la libertad de culto está garantizada por la Constitución Nacional, en Argentina no hay prohibiciones y las reglas para el desarrollo religioso institucional tampoco son tan complejas. Vemos cómo proliferan las iglesias que en sus ceremonias predican el odio, les dicen a los padres de chicos lesbianas, gays o trans que lleven a sus hijos que ahí los van a curar. En este marco, la necesidad de habilitar una ley de Libertad Religiosa es la de habilitar la objeción de conciencia no para derogar los derechos, pero sí condicionar su ejercicio.
- En ámbitos de la educación sucede lo mismo.
- Nadie avalaría que un docente no diera geografía porque su abuelo era comunista y cree que la Unión Soviética sigue viva, sería algo ilógico, y sin embargo, en ciertos temas permitimos que las personas puedan escudarse en la libertad religiosa para educar. En la educación es preocupante porque no se puede duplicar el personal docente porque por convicciones religiosas algunos deciden no cumplir con leyes nacionales, como la de Educación Sexual Integral.
- ¿Cómo se trabaja para llegar a los docentes que aún se oponen a formaciones sobre temáticas de sexualidad y mantienen el círculo de enseñanza a los jóvenes sobre valores que quedaron en el tiempo?
- Se lo debe hacer desde distintas vías. Por un lado, hay contenidos de la educación sexual integral que deberían ser obligatorios, y los ministerios de Educación de las distintas provincias han comprometido instancias de capacitación para los docentes, pero si se hacen consultas en las puertas de los colegios de las 4 o 5 provincias con un nivel aceptable de educación sexual sobre lo que vieron en clase es probable que nos digan que poco y nada. Para esto debemos actuar sobre tres ejes: la capacitación docente es importante y está contemplada en la ley, por lo que debemos verlos como aliados para este trabajo, aun cuando sabemos que en muchas oportunidades vienen con valores contrarios a éstos y no nos garantizan que los contenidos lleguen al aula; por otra parte, se debe trabajar con padres y madres para terminar con mitos de la educación sexual, porque hay mucho discurso falso que asusta desde los sectores que se oponen y pretenden que de estos temas se hable en la casa, pero es algo que no ocurre porque les da vergüenza; si se forma una alianza con los padres para que conozcan de qué se va a hablar, cuáles son los materiales que van a ver, y que entiendan que está adecuados a cada edad.
Por otra parte, Paulón indicó que los chicos tienen acceso a estos temas a través de las redes, y “qué mejor que tratarlos en un espacio que está legitimado, como lo es la escuela, para que los chicos conozcan información confiable”, sostuvo. Por esto, señaló que la tercera arista está compuesta por los propios niños y niñas, “por eso las acciones que estamos haciendo en la provincia de Santa Fe involucran a los propios chicos, sobre todo los de nivel medio, donde se habla de sexualidad con distintas modalidades, como talleres en las escuelas”, dijo y completó: “Se articula con los centros de estudiantes, para la exigibilidad del derecho y qué mejor que lograr que ellos lo hagan”.
- La comunidad trans sigue siendo de las más desfavorecidas; a pesar de los avances conseguidos aún hay una gran deuda.
- La ley de Identidad de Género establece que las personas trans pueden acceder a la documentación que en líneas generales es una política pública que funcionó, pero a partir de eso no hubo ninguna otra política de impacto para el colectivo trans, ni en el gobierno anterior ni en éste. En el anterior no hubo programas de empleo que fueran exitosos, se adaptaron otros que eran destinados a otros colectivos sociales y que tuvieron muchas dificultades de implementación, y en el gobierno actual no hay nada. Tampoco se invirtió en la garantía del acceso a la salud; recién en mayo de 2015, como festejo de los 3 años de la ley, salió el decreto reglamentario del artículo 11 de la ley en sus aspectos sanitarios. Esta fue la excusa de las obras sociales y las prepagas para no cumplir con lo que dicta la normativa.
El vicepresidente de la Federación Argentina LGBT disertó en el marco de las 2das Jornadas de Sexualidades de Río Cuarto, trabajadas desde el ámbito de la educación, y ante docentes de la ciudad y la región se refirió a temas en relación a políticas públicas: “Muchas veces se piensa que por haber obtenido algunas leyes como la de Matrimonio Igualitario o Identidad de Género ya está todo el camino allanado, pero desde la Federación y en los distintos organismos que nos toca participar creemos que si el Estado no se involucra y genera acciones afirmativas que permitan remover barreras discriminatorias que están muy arraigadas en la sociedad, difícilmente vamos a poder achicar la brecha entre igualdad legal y la igualdad real”, consideró.
- Más allá de las leyes, ¿es necesario un avance en lo social?
- Cada ley llevó más o menos dificultades y tiempo para conseguirla, pero una vez conquistada es el punto de partida para algo más profundo, algo que tiene que ver con un cambio cultural. Socialmente va ocurriendo, pero necesitamos que el Estado se involucre para garantizar que el sentido de apertura, libertad y progreso siga siendo el mismo, mientras que dé respuestas a la necesidad de la sociedad. A veces las mismas políticas públicas llegan como consecuencia de prácticas sociales que ya existen, como el trabajo con terapias hormonales en Rosario, que se desarrolló 5 años antes de la ley de Identidad de Género. Ahora se llega con dispositivos después de que un niño gay o una niña lesbiana se visibilizó en la escuela y generó el debate; sería deseable en algún lugar generar antes las políticas.
- ¿Es clave el trabajo en jornadas con educadores para comenzar a trabajar con nuevas generaciones?
- Ningún niño o niña nace discriminando, eso es algo que aprendemos en la escuela, la familia, en la televisión. Es algo que está incorporado, burlarse del diferente, menoscabar a una persona; entonces, esa educación para la discriminación debe ser cambiada por una para la igualdad y el respeto. Un vector importante para esto es la escuela. En el caso de la diversidad sexual, somos el único colectivo para el que el entorno familiar muchas veces es el primer lugar de exclusión, a diferencia de otros colectivos que sufren discriminación social pero tienen en sus familias el primer lugar de contención. El espacio educativo abierto e inclusivo le garantiza algunas horas de libertad que lo fortalezcan para enfrentar otros espacios, aunque puede pasar lo inverso: familias muy abiertas y el problema en la escuela.
Por otro lado, Paulón destacó que el trabajo en la educación se da porque sectores reaccionarios se han concentrado en este espacio. “La Corte Suprema de la Nación está discutiendo si es constitucional o no que las escuelas públicas de la provincia de Salta tengan educación religiosa obligatoria”, ejemplificó y argumentó: “La ley 1.420, de educación pública, laica y gratuita, que se sancionó hace más de 100 años, con un debate que ha sido superado en países mucho más retrasados que el de Argentina, es cuestionada por el gobierno de Urtubey a partir del reclamo de algunos padres. Porque además se marca en los boletines si son católicos o no, y si son practicantes”.
- En este marco, ¿proyectos como el de “libertad de religión” son una alerta?
- Hay una alerta más genérica que tiene que ver con la impronta del Gobierno nacional, que si bien ha creado una dirección nacional de Diversidad Sexual, preocupa que se le haya dado un perfil político a un área meramente administrativa como lo es la secretaría de Culto, que en definitiva sólo debería controlar que las religiones inscriptas no sean sectas satánicas. Está a cargo de Santiago de Estrada, que es un funcionario que viene de la época de Onganía y de Videla, muy cercano a Macri y a Michetti, y que impulsa una ley bajo el engañoso título de libertad religiosa. Parece algo positivo, pero la libertad de culto está garantizada por la Constitución Nacional, en Argentina no hay prohibiciones y las reglas para el desarrollo religioso institucional tampoco son tan complejas. Vemos cómo proliferan las iglesias que en sus ceremonias predican el odio, les dicen a los padres de chicos lesbianas, gays o trans que lleven a sus hijos que ahí los van a curar. En este marco, la necesidad de habilitar una ley de Libertad Religiosa es la de habilitar la objeción de conciencia no para derogar los derechos, pero sí condicionar su ejercicio.
- En ámbitos de la educación sucede lo mismo.
- Nadie avalaría que un docente no diera geografía porque su abuelo era comunista y cree que la Unión Soviética sigue viva, sería algo ilógico, y sin embargo, en ciertos temas permitimos que las personas puedan escudarse en la libertad religiosa para educar. En la educación es preocupante porque no se puede duplicar el personal docente porque por convicciones religiosas algunos deciden no cumplir con leyes nacionales, como la de Educación Sexual Integral.
- ¿Cómo se trabaja para llegar a los docentes que aún se oponen a formaciones sobre temáticas de sexualidad y mantienen el círculo de enseñanza a los jóvenes sobre valores que quedaron en el tiempo?
- Se lo debe hacer desde distintas vías. Por un lado, hay contenidos de la educación sexual integral que deberían ser obligatorios, y los ministerios de Educación de las distintas provincias han comprometido instancias de capacitación para los docentes, pero si se hacen consultas en las puertas de los colegios de las 4 o 5 provincias con un nivel aceptable de educación sexual sobre lo que vieron en clase es probable que nos digan que poco y nada. Para esto debemos actuar sobre tres ejes: la capacitación docente es importante y está contemplada en la ley, por lo que debemos verlos como aliados para este trabajo, aun cuando sabemos que en muchas oportunidades vienen con valores contrarios a éstos y no nos garantizan que los contenidos lleguen al aula; por otra parte, se debe trabajar con padres y madres para terminar con mitos de la educación sexual, porque hay mucho discurso falso que asusta desde los sectores que se oponen y pretenden que de estos temas se hable en la casa, pero es algo que no ocurre porque les da vergüenza; si se forma una alianza con los padres para que conozcan de qué se va a hablar, cuáles son los materiales que van a ver, y que entiendan que está adecuados a cada edad.
Por otra parte, Paulón indicó que los chicos tienen acceso a estos temas a través de las redes, y “qué mejor que tratarlos en un espacio que está legitimado, como lo es la escuela, para que los chicos conozcan información confiable”, sostuvo. Por esto, señaló que la tercera arista está compuesta por los propios niños y niñas, “por eso las acciones que estamos haciendo en la provincia de Santa Fe involucran a los propios chicos, sobre todo los de nivel medio, donde se habla de sexualidad con distintas modalidades, como talleres en las escuelas”, dijo y completó: “Se articula con los centros de estudiantes, para la exigibilidad del derecho y qué mejor que lograr que ellos lo hagan”.
- La comunidad trans sigue siendo de las más desfavorecidas; a pesar de los avances conseguidos aún hay una gran deuda.
- La ley de Identidad de Género establece que las personas trans pueden acceder a la documentación que en líneas generales es una política pública que funcionó, pero a partir de eso no hubo ninguna otra política de impacto para el colectivo trans, ni en el gobierno anterior ni en éste. En el anterior no hubo programas de empleo que fueran exitosos, se adaptaron otros que eran destinados a otros colectivos sociales y que tuvieron muchas dificultades de implementación, y en el gobierno actual no hay nada. Tampoco se invirtió en la garantía del acceso a la salud; recién en mayo de 2015, como festejo de los 3 años de la ley, salió el decreto reglamentario del artículo 11 de la ley en sus aspectos sanitarios. Esta fue la excusa de las obras sociales y las prepagas para no cumplir con lo que dicta la normativa.