Río Cuarto

“¡Libertad para Medina!”, el grito que congregó a 500 riocuartenses

La convocatoria de los familiares del albañil de Las Albahacas encontró eco en las calles de la ciudad. Criticaron al fiscal de la causa por su “ambigüedad” en el juicio y aseguraron que los vocales influyeron en el jurado popular.
 
“Antes del juicio, lo fui a visitar y le dije: ‘este es el último sábado que vengo porque el sábado que viene nos vemos en casa’. Ahora, lo tuve que volver a ver en la celda y está destruido, no entiende por qué sigue ahí”. Juan Carlos Medina, el hermano que ayer encabezó una marcha de 500 riocuartenses, reflejó así la desazón del detenido y de toda su familia con la decisión que tomó la Justicia en el juicio por el crimen de Claudia Muñoz.

Por primera vez, desde que proclaman la inocencia del albañil de Las Albahacas, contaron con el apoyo masivo de los riocuartenses.  La convocatoria era a las 19 en Plaza Roca y rápidamente se fue reuniendo una muchedumbre al grito de “¡Libertad para Medina!”.

Con la ayuda de un megáfono, expresaron su bronca y su impotencia. La mayoría de las consignas hicieron blanco en el jurado popular. “¡Cómo se explica que gente de nuestro pueblo haya condenado a alguien sin tener una sola prueba!”, señalaron.

También hicieron blanco en el desempeño del fiscal de Cámara Julio Rivero porque a pesar de haber pedido la absolución por la carencia de pruebas en la causa, a criterio de la familia Medina, dejó flotando la sensación de que la persona que estaba siendo juzgada era quien mató a Claudia Muñoz, el 9 de mayo de 2017.

Los manifestantes no perdieron de vista que el fallo condenatorio fue unánime, es decir, que también los jueces técnicos concluyeron que debían condenar, por eso acusaron a viva voz a los magistrados de haber influido en los jurados populares. “Cuando salieron a deliberar todos estaban con dudas y resulta que cuando volvieron todos votaron por la condena”, planteó Anabella Reineri, sobrina de Medina. 

Entre los que marcharon, había varios rostros reconocibles. Uno de ellos fue el de la expareja de Sergio Medina, Verónica Villagra.

Ella confió a Puntal que el día siguiente a la condena, Sergio Medina telefoneó a su casa. “¿Sabés que me dijo?, que con esto a él lo mataron”. 

A pedido del acusado, ella dejó de visitarlo en la cárcel en el último año. Ahora -con un horizonte de varios años de encierro- Medina y Villagra están evaluando cómo retomar el contacto.

“No es algo fácil porque en la cárcel sólo dejan entrar a familiares directos y para poder verlo, tendríamos que estar casados”, comentó.

Las palabras de la mujer quedaron ahogadas por un grito que se oyó fuerte al caer la tarde del lunes: “¡Libertad para Medina, no necesitamos otro perejil!”

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