El libro de la SER: "La escritura fue nuestro refugio"
Como una manera de atravesar la pandemia con palabras que llenen el alma, la Sociedad de Escritores Riocuartenses (SER), edita el libro colectivo Compás de espera, una forma de resistir al 2020. El libro será publicado mañana como compra opcional con diario Puntal.
Hablamos con María Elisa Bernasconi, una de las 22 autoras que reúne la antología, secretaria de la SER y miembro fundadora:
-¿Cuándo sintieron la necesidad de publicar una antología en tiempos de pandemia?
-Hablamos de un año tan especial que es difícil establecer un momento. En realidad, la necesidad que giró en torno a mantenernos comunicados y en actividad estuvo presente durante todo este tiempo. Publicar una antología fue uno de los objetivos que nos habíamos planteado pensando en la Feria del Libro, proyecto que se vio trunco al no poder reunirnos a trabajar. Pero lo de publicar “Compás de espera” fue un poco vertiginoso. Al llegar a fin de año, ante la idea de editar un pequeño librito que nos quedara como recuerdo, nos dimos cuenta de cuánto material había. Y empezamos a proponer sumar contenidos y trabajos que habíamos producido. El pequeño librito se transformó en algo más interesante que nos involucraba como grupo. Pensamos entonces que sería un buen testimonio de este año 2020, que, con las complicaciones conocidas, había atravesado la vida de toda la sociedad. Y decidimos compartirlo.
-¿Fue una manera de catarsis en este año tan particular?
-Claro, podemos llamarlo así. La escritura fue nuestro refugio. El amparo ante la desolación que nos producía el no poder reunirnos en torno a nuestras inquietudes literarias, como acostumbramos.
Nuestro presidente, Gabriel Yenaropulos, apelando a la suma de voluntades, conocedor de los aportes de los miembros del grupo, fue acercando las propuestas. Y si esta antología vio la luz, fue porque hubo gente que lo hizo posible: quien compiló, quien compaginó, quien corrigió, quien diseñó una portada, quien hizo las gestiones, quien acercó ideas nuevas, quien concilió diferencias, quien puso manos a la obra, quien hizo los cálculos. Trabajo de equipo.
-¿Cómo fue la selección de autores?
-Fue totalmente voluntario, en la SER generalmente es así. Se presenta una inquietud, una consigna de trabajo y la toma quien se siente identificado con ella, o quien en ese momento cree que puede sumar algo al grupo. Así nos encontramos con gente de todas las edades. Gente mayor, hombres y mujeres que son un claro ejemplo de cómo honrar la vida, gestando proyectos en su día a día y jóvenes muy jóvenes, que con su frescura y talento nos enriquecen. A ellos los estimulamos para que continúen este camino.
-¿Cuál es la temática en general del libro?
-El punto de partida fue “Tiempos de zozobra,” un cuento colectivo, que habla de cómo transitamos desde el aislamiento este tiempo tan diferente, el de la pandemia; esta misma situación se refleja en otros trabajos que aparecen en estas páginas, pero luego sumamos otras consignas de las que surgieron textos de diversos temas, géneros y estilos.
El libro está organizado en secciones que intentan reflejar esa actividad tan variada:
Cuentos surgidos de consignas compartidas entre pares.
Cuentos, poemas y relatos de tema libre. Aquí es donde hemos participado los 22 autores, demostrando que la inspiración no se detuvo.
Textos inspirados en las virtudes, tomadas éstas desde una mirada filosófica.
Y al final, como broche, la versión condensada del cuento colectivo.
-¿Por qué decidieron editarlo con diario Puntal?
-Cuando la idea pasó de ser un proyecto de puertas adentro a la de salir a la calle, nos pareció que ofrecerlo junto a diario Puntal, que llega a tantos hogares de la región, era una manera de estar más cerca de los lectores. Hechas las primeras gestiones con las autoridades del diario, y ante la respuesta positiva, decidimos apresurar la edición. Hoy vemos que el esfuerzo conjunto ha dado frutos, y puede salir a un precio muy accesible. Como llega a los quioscos el día 24 puede transformarse en un buen obsequio para las fiestas, o quizá en lectura para las vacaciones.
-Como institución ¿se podría decir que pudieron reinventarse en pandemia?
-Sí… la verdad es esa. En los primeros días de la cuarentena pensamos que sería muy difícil poder mantenernos en acción. Pero fuimos de a poco, buscando la manera de conectarnos, de seguir trabajando con los escasos recursos tecnológicos con que contábamos, aggiornándonos e incorporando otras herramientas.
Fuimos encontrando los medios… Incluso aislados, pudimos constituir un equipo de trabajo donde cada uno pudo ofrecer, en la medida de sus posibilidades, aquello que tenía a su alcance para ayudar a mantener viva la llama.
Lo resume María Teresa Andruetto: “Escribir para que lo escrito sea abrigo, espera, escucha del otro, para participar de un misterio…”.
-Participaron de la Feria del Libro “Juan Filloy” virtual. ¿Cómo resultó esa experiencia?
-Diferente. Limitante en algunos casos, pero una feria virtual es una manera de estar presentes también. Y en vista de que es una modalidad que quizá llegó para quedarse, no desestimamos apostar a más actividades.
Participamos también en una noche de lectura junto a Sade, en la Biblioteca Moreno, con los cuidados necesarios, otra muestra de lo que pude lograrse a pesar de las condiciones negativas.
-¿Cuál es el balance, en general, de lo realizado por la SER desde su creación?
-Desde la fundación de la SER en el 2013, bajo la presidencia del poeta Héctor Fourcade, se ha ido acrecentando el sentido de pertenencia. Quienes integran el grupo saben que aquí hay gente que siente y se mueve en torno a las letras, dispuesta a aprender siempre, a superar metas.
Podemos decir que estamos en movimiento, diversificándonos. Si bien hubo hasta acá tres publicaciones colectivas, cada año se editan distintas publicaciones de autor, presentaciones que se apoyan desde el grupo mismo.
En la actualidad, con Gabriel Yenaropulos como presidente, continuamos con talleres, charlas, reuniones de lectura, el permanente estímulo a jóvenes escritores y mayor presencia en eventos de orden cultural. Y en esta diversificación se ha logrado un convenio con la UM (Universidad de Mendoza) y el trabajo conjunto con Literatura entre todos, del Concejo Deliberante, entre otras actividades.
-Hace poco más de dos años fallecía Héctor Fourcade, uno de los fundadores de la institución. ¿Cuál el recuerdo del “Bocha”?
-Héctor fue un creador nato, un maestro, el hombre que impulsó esta institución y nos dejó un sello con su lema: “volar alto y mirar lejos” y en ese sentido nunca sabemos hasta dónde puede llegar la mirada de este grupo, que al ser tan heterogéneo puede ofrecer múltiples posibilidades, múltiples caminos. La SER, que nació bajo la impronta de compartir “la locura de escribir”, tiene en la figura del “Bocha”, en su pluma y en su voz, un gran referente.
-En tiempos de virtualidad, ¿cómo te llevás con el streaming, solés ver arte en ese formato?
-Particularmente, este año logré cambiar ese concepto de “esto no es para mí” y realizar diversas actividades en línea: cursos, encuentros virtuales, presentaciones que nunca creí poder hacer. Además descubrí que tengo el arte, en todas sus expresiones, al alcance de la mano. De pronto es un concierto, una obra de teatro, o el recorrido por un museo. Esto de acceder en cualquier momento y lugar a distintas plataformas nos va configurando como usuarios y creo que abre todo un nuevo mercado, en cuanto a las formas de crear, distribuir y consumir. Algo tan natural para los chicos, nativos digitales, en nuestra generación avanza a paso más lento, pero nos llega. Y ya no cabe duda: nos salva.
-Como escritora, ¿cómo imaginás el futuro pos pandemia?
-Creo que la vida tal cual la conocemos ha cambiado… y seguirá cambiando. Si bien la expectativa de una humanidad mejor aún está lejos, suceden cosas insospechadas y sucederán otras a las que el hombre deberá adaptarse.
Viajar y socializar se han transformado en actividades de riesgo. La tecnología supera la barrera de lo imposible, pero nos dará herramientas para seguir trabajando e interactuando. Dependerá de cómo y cuánto valoremos esta posibilidad de cambio. Como dije antes, en las letras, ya sea leyendo o escribiendo, encuentro amparo. Y me siento dichosa si puedo brindar a otros ese refugio. Por eso imagino que seguiremos creando. En el campo de las artes, como siempre la dicotomía: aunque nada es nuevo, todo está por inventarse. Creo que la literatura en todos los géneros, y la ciencia ficción en particular tienen un campo fértil por horizonte. Hacia allá vamos… con la laptop y algunos libros bajo el brazo. Bueno, o quien sabe con qué nuevos dispositivos…
-Dicen que, ante las crisis, mucha gente suele refugiarse en la cultura. ¿Creés que en esta oportunidad será así?
-Sin dudas. Antes te hablaba de ese refugio. Grandes obras de la cultura, en todos los tiempos, han surgido en momentos de crisis de la humanidad, o personales. Miremos si no las historias de Shakespeare, Van Gogh o Frida Kahlo. La creatividad crece ante los reveses. Tal vez, en tu imaginación, puedas creer en un mundo mejor. Pero si te ponés a pintar un mural, componer un tema musical, escribir un poema, estarás creando algo para el mundo. Que es la manera de sentirte vivo.
Los 22 autores
Los 22 autores participantes en la antología son: Alejandro Tomás Aguilera, Cristian Berardo, María Elisa Bernasconi, Elpidio Blas, Juan Carlos Caffaro, Marta Beatriz Cenci, Mirtha Dentesano, Eneldo Ferniot, Carlota de las Mercedes Gauna, Lourdes Guerra, Sol Micaela Guigues, Luisa Luján, Carla Janet Magallanes, Lía Estefanía Pereyra, Miguel Ángel Pérez, Susana Riviere, Joselina Rodríguez, Mario Sánchez, Norma Spada, Emma Tuñón, Juan Giuliano Yaceszen y Gabriel Yenaropulos.