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Juan Gómez-Jurado presenta ahora un thriller sobre la venganza

El escritor más vendedor de España cuenta de su nuevo libro "Todo arde"

Convertido en el autor más taquillero de España por su saga Reina roja, que lleva vendidos más 2,5 millones de ejemplares, el escritor Juan Gómez-Jurado regresa con un nuevo thriller, Todo arde, que narra la historia de tres mujeres que lo perdieron todo y buscan venganza o redención como vía para afrontar las injusticias que atravesaron, en una trama que "juega con la metaliteratura" e invita al público lector a animarse a "hacer algo con lo que vemos".

Gómez-Jurado es periodista y autor de varias novelas que fueron traducidas a cuarenta lenguas, desde que en 2006 debutó en el género con "Espía de Dios". Fue en los últimos tres años el escritor español más vendido con su saga de "Reina roja", que se inició con el libro del mismo título y culminó con "Rey blanco". Co-creador de los podcast "Todopoderosos" y "Aquí hay dragones", presenta ahora una nueva historia que se suma a "El paciente", "Cicatriz", y "Loba negra", mientras se prepara para ver la adaptación en formato de serie que la plataforma Amazon Prime Video hará de su famosa trilogía.

Aún con el antecedente de dos millones y medio de ejemplares vendidos, el escritor confiesa sentir miedo. "Soy una persona increíblemente egoísta cuando escribo. No me importa nada que no sea contar la historia, me abstraigo. Me entra el miedo cuando he terminado. Yo ahora mismo vivo con el miedo permanente. Pero cuando estoy escribiendo, soy otra persona", sostiene en diálogo con Télam.

Sin embargo, el miedo no lo paraliza. Está atento a la devolución que le hacen sus lectores y lectoras. "El éxito salvaje que está teniendo la novela, que es el doble del anterior, lo que me están contando los lectores, es lo que me está permitiendo a mí entender el libro", reflexiona el best seller español.

Aura, Sere y Mari Paz son las tres protagonistas de la nueva novela de Gómez Jurado, recién publicada por Penguin Random House. Las mujeres transitan Madrid con el deber de enfrentarse a la pérdida. Sin embargo, cada una hace con lo deshilachado, algo nuevo y poderoso. Su creador, quien mueve los hilos de estos personajes, cuando escribe lo hace "desde la emoción, no desde el cálculo". "Ojalá fuera como las protagonistas, capaz de inventar planes tan locos como los de Aura, ojalá yo tuviera una amiga tan buena como Mari Paz, fuera igual que Sere: capaz de decir todo lo que se me pasa por la cabeza sin ningún tipo de límite", anhela.

-"Todo arde" es un título que remite a temáticas sociales que nos conciernen como el calentamiento global, las guerras, los disparos de misiles entre Corea del Norte y Corea del Sur. ¿Cómo consideras que dialoga tu libro con el contexto actual?

-No puedo hablar por el contexto actual. Ni siquiera puedo hablar por mí, porque las historias viven en las cabezas de los lectores y en las mentes y en las voces de las protagonistas, en este caso. Lo que te puedo decir es que Aura, como Sere, como Mari Paz son personas que están hartas de las mentiras, del sufrimiento que nos imponen otras personas y sobre todo, del sufrimiento que les ha impuesto a ellas la sociedad y el sistema. Así que, han decidido que era hora de hacer algo al respecto. Algo que probablemente ninguno de nosotros nos atrevemos a hacer pero sí nuestros protagonistas, porque son más valientes que yo. Eso lo tengo claro. Luego, cómo dialoga eso con el universo lo tendrán que decidir los lectores porque ese es el gran truco que a veces los escritores no contamos. Solo escribimos el 50% del libro. El otro lo escribes las lectoras, los lectores que leéis que incorporáis vuestras experiencias vitales, vuestros conocimientos, quienes sois, cómo recibís la historia.

-¿El diálogo con el presente está más a cargo de los lectores que lo que pueda aportar el escritor?

-¿Cómo va a ser mi contexto el mismo que el tuyo, que el de un chaval de 15 que le han mandado el libro como lectura recomendada en el colegio, que el de una señora que tiene 85 años que tiene nietos? No somos iguales. Esa es la belleza de la escritura en general y de este libro en particular, que habla de que puede que no nos atrevamos a hacer nada sobre las cosas que vemos pero ellas sí se atreven.

-Aura, Mari Paz y Sere son protagonistas que lo han perdido todo. ¿Qué desencadena la pérdida? ¿Se puede encontrar ganancia en esto?

-Indiscutiblemente si se puede encontrar ganancia. Todo arde es un libro sorprendentemente luminoso y optimista. Cuando ya le han arrebatado a Aura su marido, su carrera, su patrimonio y está a punto de perder a sus hijas: ¿Qué más le pueden quitar ahora? Mari Paz no tiene nada, es una persona que vive en la calle. Y Sere, a la que engañaron para acabar cometiendo un crimen, es una persona a la que han manipulado, le arrebataron cualquier tipo de decisión. Cada una se relaciona con la pérdida de manera distinta, porque cada una perdió cosas diferentes. La hermosura de esta historia es como tres personas que han perdido todo, a su manera, con problemas distintos, se dan cuenta que sus soluciones son comunes y que son soluciones que pasan por el amor. No hablo del amor romántico, hablo de un amor mucho más complejo, mucho más entregado incluso, mucho más difícil, que es si estamos dispuestos a darlo todo las unas por las otras.

En este mundo, es mucho más difícil encontrar una amistad profunda y una lealtad incondicional que el amor romántico, y eso es lo que acaban viendo todos: de cómo si estamos juntos podemos superar todo. La abuela se lo dice a Mari Paz: "Niña, si una tiene un 'por qué', puede soportar cualquier 'cómo'". Ese es el mensaje de la novela.

-Hay un momento de la novela que las protagonistas tienen un contrapunto sobre el lenguaje inclusivo ¿Se trató de un debate que decidiste plasmar en el libro?

-Cuando yo hablo con mis amigas, con mi pareja, con la gente que me rodea, y tu lanzas ese punto... pues que hay 4 mil millones de mujeres en el plantea. Estoy seguro que unas tendrán una opinión sobre esto y otras, otra. Nuestras protagonistas tienen opiniones muy distintas sobre la vida, sobre el amor, sobre el lenguaje inclusivo, sobre los hombres, sobre ellas mismas. De repente a Mari Paz, que está dispuesta a cortar el lenguaje en dos, curiosamente es al mismo tiempo un personaje LGBTI. No quería instalar ningún debate, los personajes lo hicieron.

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-¿De qué manera consideras que se pone en tensión la venganza por un lado y la redención por el otro en tu novela?

-La manera en que las protagonistas afrontan lo que les han causado a cada una de ellas requiere -desde un punto de vista ontológico- que unas están más cerca de reclamar para sí justicia y otras están más cerca de reclamar para sí una satisfacción personal, hasta cierto punto egoísta, que podríamos asociar desde un punto de vista filosófico como la venganza. Si nos han hecho algo, vamos a hacer algo, vamos a reclamar, con éxito o sin éxito. Pero en realidad no saben qué quieren conseguir, lo que saben es que no se van a quedar quietas.

-¿Uno encuentra en la literatura aquello a lo que le gustaría acceder?

-Este libro juega mucho con la meta literatura. Cuando Aura entiende la realidad dice que el primer paso para ser un pirata es creérselo, ella lo explica así y es la única manera de entenderlo. Si el libro está contaminado por "La isla del tesoro" de Stevenson es porque Aura, hasta cierto punto, se da cuenta que reflexiona sobre sí misma como si fuera un personaje literario y piensa: "Si yo tengo que hacer el plan loco del Casino o lo que sucederá después, la única manera en que pueda hacerlo es dejar de creer que soy una ejecutiva de un banco de inversión, dejar de creer que soy una ama de casa, o incluso madre. Lo primero que tengo que hacer si quiero hacer esto es ser una pirata". A partir de ahí, establece un diálogo con el lector en el que entiende que hay un juego mágico y maravilloso que ella misma está trazando con el lector. Cuando leemos "La isla del tesoro" somos Hawkins, cuando leemos "El señor de los anillos", somos Gandalf. Tú y yo no nos vamos a enfrentar un "Balrog" pero todos nos hemos enfrentado a uno en el Puente de Moria y hemos quebrado la vara contra el suelo y hemos hecho caer a Gandalf al abismo. Creo que este juego que pretende esta novela, mucho más allá de lo que lo habían hecho mis libros anteriores.

-"Todo lo que va a suceder comienza de la forma más prosaica» es una frase que tiene mucha potencia. ¿Qué importancia tienen para vos los comienzos de las novelas?

-Dedico semanas a ese principio. Hasta que no he encontrado el tono narrativo, no avanzo. En este caso, además, me obligué a encontrar tonos narrativos muy contrapuestos entre sí. En el comienzo es especialmente difícil encontrar la música, con lo cual los escribo una y otra vez. Ese primer capítulo, me pudo haber llevado 30 o 40 reescrituras. Mi narrativa es muy musical, aunque no podamos hablar de música, porque son palabras. Pero tiene una cadencia determinada. En cada uno de los libros, vuelvo a la escuela, por eso son tan importantes para mí lo comienzo. Se necesita la humildad de decir: "No sé cómo se cuenta esta historia hasta que no se aprenda".