RECOMENDADO
"LA VIRGEN CABEZA" Gabriela Cabezón Cámara. Mondadori
Para ser una religión en cuya infraestructura ideológica anida un especial desdén hacia lo corporal y todo lo que ello implica (erotismo, coquetería, animalidad) la iconografía cristiana abunda en imágenes de rica sensualidad. San Sebastián, con gesto de éxtasis, atravesado por flechas y cubierto de laceraciones, Jesucristo con su largo cabello y sus virginales ojos ámbar mirando hacia su pecho desnudo, la virgen y el esbozo de sus pechos maternales bajo la interminable túnica blanca y celeste. El imaginario religioso desborda un erotismo que el discurso consciente intenta en vano anular. Las imágenes de cuerpos, sufrientes y gozosos a la vez se replican y transfiguran de las maneras más sublimes y bizarras en la medida en que son apropiadas por la cultura popular.
En las paredes y santerías, un San Sebastián en calzoncillos seduce con sus músculos pélvicos expuestos mientras que una virgen morena y ataviada con todos los colores del arcoíris invita a pensar las limitaciones del famoso "a su imagen y semejanza"
En la villa, el cristianismo parece haber recuperado el espíritu dionisíaco que tanto echó Nietzsche en falta. Las cruces conviven con las cintas y velas rojas, mientras que Gilda, el Gauchito gil, los Orishas y San La muerte conforman un casting que ni Tarantino se había atrevido a tanto.
Hasta allí se dirige Quity, joven progre atraída por una noticia a la que no le falta ningún condimento para ser viral: Una travesti, Cleopatra, ex trabajadora sexual, dirige desde allí un particular culto a la Virgen: La Virgen Cabeza, patrona de los cabecitas negras de El Poso, de los trabas, las putas, los manyines, los tranzas y hasta de los policías que laburan ahí, quienes eventualmente tuvieron que rendirse ante la evidencia de los milagros de la Cleo. En el medio de una plaza que parece teletransportada directamente desde Chernobyl, un artista amigo la ha honrado con una escultura. De cemento, arena y tafeta (la prima pobre de la seda) es esta virgen que no mezquina su mirada compasiva a ningun cuerpo.
Quity es periodista y su compañero, Daniel, un escritor con el prestigio suficiente para elegir sobre que escribir. Hacia allá van los dos, cámara en mano, puro ojos, oídos, nariz, piel, todos los sentidos prestos a descubrir una realidad de la que solo podrán, como visitas, saborear algunas capas superficiales. Pero Quity no quiere boyar en la superficie. Y se queda. Se enamora de Cleopatra y juntas, con el Kevin, un morochito que es todo niño, inocencia y tristeza y con el que se adoptan tacita y mutuamente, forman una familia diversa y bella de una manera que pocos alcanzarian a comprender.
¿Final feliz? ¿Existe ese mito urbano en la villa? Por supuesto que no, porque el infierno son los otros, y su mirada canceladora sobre lo extraño. De ahí que en esta historia haya muerte, y corridas frenéticas, tiros y sangre. Pero también fiesta, alcohol, cumbia, sexo y caricias.
Diez años se cumplen de la primera edición de esta novela debut de Gabriela Cabezón Cámara que es una verdadera fiesta, con toda la oscuridad y el goce que ello implica. Dos voces, la de Quity y la de Cleo, se alternan para narrar una historia que se desdibuja en la cabeza de una al tiempo que se reescribe en la de la otra. Mientras nosotros, lectores, inventamos etiquetas, y hablamos de realismo mágico y de lenguaje pintoresco y de bizarrismo cuando, de lo único que se trata, de lo que siempre se trató, es de la vida misma desplegándose más allá del algoritmo de Netflix.
M.B.
NOVEDADES
“DECIR PRESENTE HACER FUTURO” (MANES, FACUNDO) PLANETA
Es momento de tomar decisiones. Nos encontramos en un punto de inflexión en el que es necesario asumir nuestro crítico presente para consensuar y planificar un país a largo plazo. Tenemos que crear un sueño colectivo que cure la herida que nos divide a los argentinos, como si se tratara de naciones enfrentadas, y nos permita sentar las bases para crecer y desarrollarnos de una vez por todas.
“EL PUENTE DE CLAY” (ZUSAK, MARCUS) LUMEN
Los cinco hermanos Dunbar viven en un hogar sin adultos, cuidando los unos de los otros, luchando por sobrevivir en un mundo que los ha abandonado, hasta que un día su padre, el hombre que se fue sin mirar atrás, vuelve a casa. ¿Por qué ha regresado?
“MI NOMBRE ES LÍDICE” (GRINBERG, BEATRIZ) EL EMPORIO
En el contexto de una Europa devastada por la guerra y sus consecuencias, Mi nombre es Lídice narra un itinerario vital que enlaza dos ejes fundamentales de la existencia humana: la identidad y la memoria. En una búsqueda incansable por recomponer los vínculos amorosos, una serie de personajes entrañables se desplazan por las calles de Tumaco, Lídice, Praga, París, Roque Sáenz Peña y Buenos Aires atravesando diversos tiempos marcados por la tragedia.
“UN TIRO EN EL BRONCE” (ALLINEY, JORGE) EL EMPORIO
Esta novela transcurre a lo largo de un día. Narra el enfrentamiento entre pandillas de jóvenes argentinos y bolivianos en el barrio ribereño de El Bronce. Fierro Cassidy, el infame del barrio, lidera una banda que delinque y ambiciona expulsar a los bolivianos con el pretexto de que son distintos, compiten por sus trabajos y representan la causa principal del desempleo.
Para ser una religión en cuya infraestructura ideológica anida un especial desdén hacia lo corporal y todo lo que ello implica (erotismo, coquetería, animalidad) la iconografía cristiana abunda en imágenes de rica sensualidad. San Sebastián, con gesto de éxtasis, atravesado por flechas y cubierto de laceraciones, Jesucristo con su largo cabello y sus virginales ojos ámbar mirando hacia su pecho desnudo, la virgen y el esbozo de sus pechos maternales bajo la interminable túnica blanca y celeste. El imaginario religioso desborda un erotismo que el discurso consciente intenta en vano anular. Las imágenes de cuerpos, sufrientes y gozosos a la vez se replican y transfiguran de las maneras más sublimes y bizarras en la medida en que son apropiadas por la cultura popular.
En las paredes y santerías, un San Sebastián en calzoncillos seduce con sus músculos pélvicos expuestos mientras que una virgen morena y ataviada con todos los colores del arcoíris invita a pensar las limitaciones del famoso "a su imagen y semejanza"
En la villa, el cristianismo parece haber recuperado el espíritu dionisíaco que tanto echó Nietzsche en falta. Las cruces conviven con las cintas y velas rojas, mientras que Gilda, el Gauchito gil, los Orishas y San La muerte conforman un casting que ni Tarantino se había atrevido a tanto.
Hasta allí se dirige Quity, joven progre atraída por una noticia a la que no le falta ningún condimento para ser viral: Una travesti, Cleopatra, ex trabajadora sexual, dirige desde allí un particular culto a la Virgen: La Virgen Cabeza, patrona de los cabecitas negras de El Poso, de los trabas, las putas, los manyines, los tranzas y hasta de los policías que laburan ahí, quienes eventualmente tuvieron que rendirse ante la evidencia de los milagros de la Cleo. En el medio de una plaza que parece teletransportada directamente desde Chernobyl, un artista amigo la ha honrado con una escultura. De cemento, arena y tafeta (la prima pobre de la seda) es esta virgen que no mezquina su mirada compasiva a ningun cuerpo.
Quity es periodista y su compañero, Daniel, un escritor con el prestigio suficiente para elegir sobre que escribir. Hacia allá van los dos, cámara en mano, puro ojos, oídos, nariz, piel, todos los sentidos prestos a descubrir una realidad de la que solo podrán, como visitas, saborear algunas capas superficiales. Pero Quity no quiere boyar en la superficie. Y se queda. Se enamora de Cleopatra y juntas, con el Kevin, un morochito que es todo niño, inocencia y tristeza y con el que se adoptan tacita y mutuamente, forman una familia diversa y bella de una manera que pocos alcanzarian a comprender.
¿Final feliz? ¿Existe ese mito urbano en la villa? Por supuesto que no, porque el infierno son los otros, y su mirada canceladora sobre lo extraño. De ahí que en esta historia haya muerte, y corridas frenéticas, tiros y sangre. Pero también fiesta, alcohol, cumbia, sexo y caricias.
Diez años se cumplen de la primera edición de esta novela debut de Gabriela Cabezón Cámara que es una verdadera fiesta, con toda la oscuridad y el goce que ello implica. Dos voces, la de Quity y la de Cleo, se alternan para narrar una historia que se desdibuja en la cabeza de una al tiempo que se reescribe en la de la otra. Mientras nosotros, lectores, inventamos etiquetas, y hablamos de realismo mágico y de lenguaje pintoresco y de bizarrismo cuando, de lo único que se trata, de lo que siempre se trató, es de la vida misma desplegándose más allá del algoritmo de Netflix.
M.B.
NOVEDADES
“DECIR PRESENTE HACER FUTURO” (MANES, FACUNDO) PLANETA
Es momento de tomar decisiones. Nos encontramos en un punto de inflexión en el que es necesario asumir nuestro crítico presente para consensuar y planificar un país a largo plazo. Tenemos que crear un sueño colectivo que cure la herida que nos divide a los argentinos, como si se tratara de naciones enfrentadas, y nos permita sentar las bases para crecer y desarrollarnos de una vez por todas.
“EL PUENTE DE CLAY” (ZUSAK, MARCUS) LUMEN
Los cinco hermanos Dunbar viven en un hogar sin adultos, cuidando los unos de los otros, luchando por sobrevivir en un mundo que los ha abandonado, hasta que un día su padre, el hombre que se fue sin mirar atrás, vuelve a casa. ¿Por qué ha regresado?
“MI NOMBRE ES LÍDICE” (GRINBERG, BEATRIZ) EL EMPORIO
En el contexto de una Europa devastada por la guerra y sus consecuencias, Mi nombre es Lídice narra un itinerario vital que enlaza dos ejes fundamentales de la existencia humana: la identidad y la memoria. En una búsqueda incansable por recomponer los vínculos amorosos, una serie de personajes entrañables se desplazan por las calles de Tumaco, Lídice, Praga, París, Roque Sáenz Peña y Buenos Aires atravesando diversos tiempos marcados por la tragedia.
“UN TIRO EN EL BRONCE” (ALLINEY, JORGE) EL EMPORIO
Esta novela transcurre a lo largo de un día. Narra el enfrentamiento entre pandillas de jóvenes argentinos y bolivianos en el barrio ribereño de El Bronce. Fierro Cassidy, el infame del barrio, lidera una banda que delinque y ambiciona expulsar a los bolivianos con el pretexto de que son distintos, compiten por sus trabajos y representan la causa principal del desempleo.

