Los libros de la semana
Novedades literarias.
RECOMENDADO
"Nueve cuentos malvados" Margaret Attwood. Salamandra
Publicada originalmente en 1981, esta antología de cuentos (nueve, si, como los nueve cuentos de Salinger) recoge narraciones provenientes de distintas publicaciones y momentos de la vida de la escritora canadiense. Sin embargo, lejos estamos de decir que se trata de textos autoconclusivos o aislados uno de otro. Un simple pasar de páginas nos permite ver como los personajes se deslizan de un cuento a otro en breves referencias, recuerdos, secuencias oníricas testigos de un pasado en común. Las anécdotas de uno y otro se desdicen, se complementan y despliegan como una serie de mamushkas rusas tramposas y sutilmente malintencionadas por efecto del rencor o el desdibuje propio del tiempo.
Es que pese a no tener correlato lineal entre sí, los nueve cuentos son pinceladas destinadas a pintar una generación, la de los viejos que otrora fueron jóvenes entusiastas, la bohemia que se contentaba con un colchón en el piso y un laburo miserable que le permitiera ganar lo suficiente para comprar alcohol, comida chatarra y disponer del tiempo necesario para soñar su consagración como los genios que creían ser.
Por supuesto que lo del trabajo no es un sine qua non, siempre está la opción del mecenazgo en pareja, esa alternativa abnegada por la que generalmente optamos las mujeres embobadas por nuestro artista pobre, incomprendido y antisocial.
Constance, por ejemplo, protagonista del primero cuento, Alphinlandia, y sus jornadas de diez horas vendiendo pollo frito y haciendo la vista gorda a los señores que le pellizcaban la retaguardia mientras que su adorado Gavin, con ese nombre tan medieval, tan gallardo, espantaba la resaca al mediodía buscando inspiración para su nuevo poema. Pero Constance no solo ya no es aquella joven, y su trasero ya no incita las manos indiscretas, sino que es famosa. Muy famosa. Su saga de Alphinlandia, aquella por la que Gavin y todas sus parejas posteriores la tildaron de noña o directamente de ridícula, es mundialmente reconocida gracias al furor de la literatura fantástica e incluso cuenta con una serie de televisión y un videojuego.
Allí, ella es el ama de un universo propio sometido a su mero capricho, un mundo en el que pacientemente a depositado a lo largo de las décadas sus alegrías y frustraciones moldeando extravagantes personajes que, no casualmente, comparten virtudes y vicios con las personas que ha conocido a lo largo de su vida. Un mundo donde la introvertida escritora amateur ha decantado sus enojos a fuerza de impregnarse el pelo con olor a aceite rancio mientras su poeta expandía los límites de sus metáforas hacia otros cuerpos más turgentes.
Así, mientras sus seguidores, esas huestes tatuadas hasta la medula y llenas de percings encuentran eco a sus fantasías virginales, ella se pierde y se encuentra a la vez, liberando ráfagas de elfos, duendes y dragones que brotan como espasmos en otros cuentos, alterando el entramado de la férrea realidad que, mal que nos pese, hace agua por todos lados.
Margaret Attwood, quien ya nos aterró lo suficiente hace cincuenta años con su terrible Cuento de la criada (vean por favor su adaptación en HBO The Handmaids tale) apela a su célebre humor negro para deconstruir el género fantástico y arrancarnos una sonrisa mientras nos sumerge la cabeza abajo del agua. La oscuridad, en definitiva, no proviene de los magos negros ni de las brujas rencorosas sino de la envidia y el egoísmo de los que nos rodean, aun (aún más, podría decirse con tristeza) de aquellos que amamos y en quienes depositamos nuestra confianza.
M.B.
NOVEDADES
El Jaguar. Adriana Hartwig. Vestales
Ana Cruz lo ha perdido todo ya incontables veces. Apenas tiene de su madre –asesinada por la santa inquisición- la afición por la herboristería a la que, entre huida y huida, no puede llevar a cabo; los últimos años los ha pasado escapando del Santo Oficio que la considera bruja como a su madre. De Toledo a México, de México a Lima, de Lima a la selva: a la misión jesuítica San Jorge Mártir.
Allí, alejada de todo, ella puede cultivar sus hierbas y atender, sin que la sombra de la brujería la persiga, a niños, ancianos y hombres.
Viktor Kosárek, un joven doctor en psiquiatría, se dirige a su nuevo puesto de trabajo en un sanatorio psiquiátrico ubicado en el castillo de Hrad Orlů, en la región checoslovaca de Bohemia, un lugar con un pasado muy oscuro donde realidad, leyenda y mitología se mezclan, siendo muy difícil separar cada una. En este sanatorio se encuentran encerrados los seis asesinos más peligrosos de todo el país, no en vano se les llama “los seis demonios”. Kosárek quiere emplear con ellos un nuevo tratamiento basado en el narcoanálisis e intentar separar su naturaleza diabólica de la h Mientras en Praga, el peor asesino en serie al que se ha tenido que enfrentar nunca la policía, apodado “Delantal”, sigue asolando la ciudad. Con un cierto paralelismo entre sus actos y los del famoso Jack el destripador, “Delantal” asesina y mutila a sus víctimas, todas ellas mujeres, siendo sus asesinatos cada vez más brutales y sangrientos. El capitán Lukáš Smolák, es el encargado de dirigir la investigación. Un hombre comedido al que le gusta evaluar la situación sin precipitarse, se encuentra atascado sin saber hacia dónde tirar. Unas huellas encontradas en el último escenario del crimen apuntan al gitano Tobar Bihari, como posible culpable, pero algo en la declaración del mismo, le hace confiar en su palabra y creer en su inocencia y que los asesinatos son obra de alguien poseído por los más malignos pensamientos.
La hija olvidada. Armando Lucas Correa. Ediciones B
Nueva York, 2015. A los ochenta años, Elise Duval recibe la llamada de una mujer que la devuelve a un tiempo y un lugar que había abandonado en el olvido. Elise, una francesa católica que llegó a Nueva York al finalizar la Segunda Guerra Mundial, descubre así que las cartas en alemán que una desconocida traía de Cuba fueron escritas por su madre durante la guerra. De repente, siete décadas de secretos salen a la luz. Basada en hechos reales, La hija olvidada es la crónica de una de las atrocidades más terribles cometida por los nazis en la Francia ocupada; una conmovedora saga familiar sobre el amor, la supervivencia y la esperanza contra todas las barreras.
"Nueve cuentos malvados" Margaret Attwood. Salamandra
Publicada originalmente en 1981, esta antología de cuentos (nueve, si, como los nueve cuentos de Salinger) recoge narraciones provenientes de distintas publicaciones y momentos de la vida de la escritora canadiense. Sin embargo, lejos estamos de decir que se trata de textos autoconclusivos o aislados uno de otro. Un simple pasar de páginas nos permite ver como los personajes se deslizan de un cuento a otro en breves referencias, recuerdos, secuencias oníricas testigos de un pasado en común. Las anécdotas de uno y otro se desdicen, se complementan y despliegan como una serie de mamushkas rusas tramposas y sutilmente malintencionadas por efecto del rencor o el desdibuje propio del tiempo.
Es que pese a no tener correlato lineal entre sí, los nueve cuentos son pinceladas destinadas a pintar una generación, la de los viejos que otrora fueron jóvenes entusiastas, la bohemia que se contentaba con un colchón en el piso y un laburo miserable que le permitiera ganar lo suficiente para comprar alcohol, comida chatarra y disponer del tiempo necesario para soñar su consagración como los genios que creían ser.
Por supuesto que lo del trabajo no es un sine qua non, siempre está la opción del mecenazgo en pareja, esa alternativa abnegada por la que generalmente optamos las mujeres embobadas por nuestro artista pobre, incomprendido y antisocial.
Constance, por ejemplo, protagonista del primero cuento, Alphinlandia, y sus jornadas de diez horas vendiendo pollo frito y haciendo la vista gorda a los señores que le pellizcaban la retaguardia mientras que su adorado Gavin, con ese nombre tan medieval, tan gallardo, espantaba la resaca al mediodía buscando inspiración para su nuevo poema. Pero Constance no solo ya no es aquella joven, y su trasero ya no incita las manos indiscretas, sino que es famosa. Muy famosa. Su saga de Alphinlandia, aquella por la que Gavin y todas sus parejas posteriores la tildaron de noña o directamente de ridícula, es mundialmente reconocida gracias al furor de la literatura fantástica e incluso cuenta con una serie de televisión y un videojuego.
Allí, ella es el ama de un universo propio sometido a su mero capricho, un mundo en el que pacientemente a depositado a lo largo de las décadas sus alegrías y frustraciones moldeando extravagantes personajes que, no casualmente, comparten virtudes y vicios con las personas que ha conocido a lo largo de su vida. Un mundo donde la introvertida escritora amateur ha decantado sus enojos a fuerza de impregnarse el pelo con olor a aceite rancio mientras su poeta expandía los límites de sus metáforas hacia otros cuerpos más turgentes.
Así, mientras sus seguidores, esas huestes tatuadas hasta la medula y llenas de percings encuentran eco a sus fantasías virginales, ella se pierde y se encuentra a la vez, liberando ráfagas de elfos, duendes y dragones que brotan como espasmos en otros cuentos, alterando el entramado de la férrea realidad que, mal que nos pese, hace agua por todos lados.
Margaret Attwood, quien ya nos aterró lo suficiente hace cincuenta años con su terrible Cuento de la criada (vean por favor su adaptación en HBO The Handmaids tale) apela a su célebre humor negro para deconstruir el género fantástico y arrancarnos una sonrisa mientras nos sumerge la cabeza abajo del agua. La oscuridad, en definitiva, no proviene de los magos negros ni de las brujas rencorosas sino de la envidia y el egoísmo de los que nos rodean, aun (aún más, podría decirse con tristeza) de aquellos que amamos y en quienes depositamos nuestra confianza.
M.B.
NOVEDADES
El Jaguar. Adriana Hartwig. Vestales
Ana Cruz lo ha perdido todo ya incontables veces. Apenas tiene de su madre –asesinada por la santa inquisición- la afición por la herboristería a la que, entre huida y huida, no puede llevar a cabo; los últimos años los ha pasado escapando del Santo Oficio que la considera bruja como a su madre. De Toledo a México, de México a Lima, de Lima a la selva: a la misión jesuítica San Jorge Mártir.
Allí, alejada de todo, ella puede cultivar sus hierbas y atender, sin que la sombra de la brujería la persiga, a niños, ancianos y hombres.
Allí también están esos ojos tan claros como un cielo límpido que la acechan; los ojos de ese al que apodan “Jaguar”, que también es un exiliado, mezcla de europeo y americano, audaz como un felino, cálido como una mañana.
El aspecto del diablo. Craig Rusell. Roca EditorialViktor Kosárek, un joven doctor en psiquiatría, se dirige a su nuevo puesto de trabajo en un sanatorio psiquiátrico ubicado en el castillo de Hrad Orlů, en la región checoslovaca de Bohemia, un lugar con un pasado muy oscuro donde realidad, leyenda y mitología se mezclan, siendo muy difícil separar cada una. En este sanatorio se encuentran encerrados los seis asesinos más peligrosos de todo el país, no en vano se les llama “los seis demonios”. Kosárek quiere emplear con ellos un nuevo tratamiento basado en el narcoanálisis e intentar separar su naturaleza diabólica de la h Mientras en Praga, el peor asesino en serie al que se ha tenido que enfrentar nunca la policía, apodado “Delantal”, sigue asolando la ciudad. Con un cierto paralelismo entre sus actos y los del famoso Jack el destripador, “Delantal” asesina y mutila a sus víctimas, todas ellas mujeres, siendo sus asesinatos cada vez más brutales y sangrientos. El capitán Lukáš Smolák, es el encargado de dirigir la investigación. Un hombre comedido al que le gusta evaluar la situación sin precipitarse, se encuentra atascado sin saber hacia dónde tirar. Unas huellas encontradas en el último escenario del crimen apuntan al gitano Tobar Bihari, como posible culpable, pero algo en la declaración del mismo, le hace confiar en su palabra y creer en su inocencia y que los asesinatos son obra de alguien poseído por los más malignos pensamientos.
La hija olvidada. Armando Lucas Correa. Ediciones B
Nueva York, 2015. A los ochenta años, Elise Duval recibe la llamada de una mujer que la devuelve a un tiempo y un lugar que había abandonado en el olvido. Elise, una francesa católica que llegó a Nueva York al finalizar la Segunda Guerra Mundial, descubre así que las cartas en alemán que una desconocida traía de Cuba fueron escritas por su madre durante la guerra. De repente, siete décadas de secretos salen a la luz. Basada en hechos reales, La hija olvidada es la crónica de una de las atrocidades más terribles cometida por los nazis en la Francia ocupada; una conmovedora saga familiar sobre el amor, la supervivencia y la esperanza contra todas las barreras.