Los libros de la semana

Novedades literarias.
 
Sin armas ni rencores. Rodolfo Palacios. Planeta.

Viernes 13 de enero de 2006. Más de trescientos policías rodean la manzana del Banco Río en la localidad de Acassuso: una banda toma veintitrés rehenes. Pasan las horas y los ladrones no se entregan. Los grupos de elite deciden irrumpir. Cuando entran, ocurre lo impensado: los asaltantes no están y, como si fuera un acto de magia, sólo quedan las víctimas. Ya sobre la noche, el misterio se revela: fingieron un robo exprés para burlar a los investigadores mientras otro grupo vaciaba las cajas de seguridad del subsuelo. Huyeron de la forma más inesperada con diecinueve millones de dólares y ochenta kilos de joyas. Antes de irse dejaron un mensaje en la bóveda que pasaría a la gloria: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata y no amores”.

La chica salvaje. Delia Owens. Ático de los libros

Durante años, los rumores de la existencia de la Chica Salvaje han perturbado la vida de la pequeña localidad de Barkley Cove, un tranquilo pueblo de pescadores en Carolina del Norte. Abandonada a los seis años, Kya es una joven sensible, inteligente y de una belleza insólita que ha sobrevivido en soledad en las marismas, con la naturaleza como única amiga. Es una superviviente nata. Su solitaria vida se complica cuando un hombre aparece asesinado en el pantano y la acusan del crimen. Entonces, todos sus misterios saldrán a la luz.

La guerra más larga de la historia. Lola Venegas, Isabel Reverte. Espasa

La violencia contra la mujer, la intromisión violenta del Estado y de los hombres para controlar el cuerpo de las mujeres, está documentada desde hace casi 4000 años.

Este libro, entre el reportaje periodístico y el ensayo divulgativo, habla de crímenes de honor, de abortos clandestinos, de manadas, de matrimonios infantiles, de los castigos a las insumisas, de prostitución y trata, de la ablación femenina. Y también de otras violencias, más sutiles, menos evidentes: de sentencias judiciales, de la exclusión de las mujeres en la Historia, de las vejaciones en la publicidad y en la pornografía, de la brecha salarial o de la sumisión santificada por costumbres y religiones…

Es la guerra más larga de la Historia. Y aún no ha terminado.

 

 

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