Estudiantes se prepara para su último rugido en Rosario ante Central

En la previa a lo que será la última semana de trabajo en la Ciudad Deportiva Pablo Aimar, el “León del Imperio” afila el espíritu para despedirse de la máxima categoría ante Rosario Central, con la dignidad como bandera

Estudiantes se prepara para su último rugido en Rosario ante Central

El León lo buscó hasta el final en el Candini en  su última presentación. Cerrará su paso por Primera en Rosario, ante “el canalla”. 

 

La noche del viernes dejó un sabor amargo en el tablero, pero también una certeza que se respiró en cada rincón del Estadio Antonio Candini: el equipo sigue vivo, sigue compitiendo y sigue honrando la camiseta, aun con la categoría ya perdida.

Estudiantes cayó 2 a 1 ante Gimnasia y Esgrima La Plata, por la fecha 15 del Clausura, pero lo hizo de pie y buscando. No es un dato menor. Cuando todo invita al desánimo, el León eligió la tarde, o mejor dicho la noche, de la entrega. Ese es el sello que la ciudad le reconoce y el que Rubén Darío Forastello quiere dejar grabado en este tramo final.

El partido fue de ida y vuelta en la etapa inicial. Hubo situaciones para los dos lados, y la diferencia la marcó la eficacia del visitante.

A los 24 minutos, Marcelo Torres conectó de cabeza un centro de Ignacio Fernández para abrir la cuenta. A los 40, el propio Fernández clavó un zurdazo (un golazo desde afuera del área) que dejó a los de Ariel “Pata” Pereyra con ventaja de dos goles al descanso.

El técnico lo explicó con claridad: el rival convirtió las que tuvo y el Celeste no pudo hacerlo. Una película conocida en las últimas jornadas, en las que el equipo cayó siempre por la mínima diferencia. “Hemos perdido con la mínima como viene pasando en los últimos partidos”, resumió Forastello en la conferencia de prensa.

Lo que vino después fue el mejor argumento de este Estudiantes. Con los cambios y un mediocampo con más dinámica, el Celeste se adelantó en el campo, jugó más vertical y metió a Gimnasia contra su propia área.

Fue a los 8 minutos del segundo tiempo, cuando Gabriel Alanís descontó y encendió el Candini, que volvió a creer. El partido se rompió. Alexis Steimbach vio la doble amarilla y dejó al Lobo con diez, y sobre el final también el León se quedó con uno menos por la expulsión de Juan Antonini. Con el desgaste a cuestas y el reloj en contra, Estudiantes empujó con el corazón. No alcanzó para el empate, pero alcanzó para retirarse aplaudido por los suyos. “Y la verdad que hicieron un gran segundo tiempo los chicos”, valoró Forastello, que destacó el compromiso de un plantel que no negocia el esfuerzo, después del último gol.

Un entrenador que da la cara

Dolido pero firme, el DT no esquivó ninguna pregunta. Reconoció que está triste, aunque se sostiene en la actitud de sus jugadores, y volvió a ponerse al frente de las responsabilidades: “Me hago cargo de la responsabilidad que tengo como entrenador”. Admitió que seguramente se equivocó en cosas y que seguirá estudiando y aprendiendo. También puso en perspectiva el trayecto reciente: el equipo fue competitivo ante Instituto, Belgrano, Racing y ahora Gimnasia. Y recordó que hace apenas dos semanas el León le ganó 2 a 1 a Aldosivi en el Candini, un triunfo de orgullo, ante su gente y con la camiseta bien sudada, cuando ya tenía el descenso confirmado.

Última semana de entrenamiento en la Ciudad Deportiva

Estudiantes ya sabe que la próxima temporada será en la Primera Nacional. Fue un año cuesta arriba, y sería deshonesto no decirlo. Pero también es cierto que este plantel eligió no bajar los brazos cuando los números ya no dependían de él. Competir cuando no hay nada en juego, salvo el honor, es lo que distingue a los grupos de verdad. Y hay una historia que ningún resultado borra: este club, llevó el nombre de Río Cuarto a la máxima categoría del fútbol argentino y escribió páginas que quedarán para siempre en la memoria de la ciudad.

El foco ya está puesto en la despedida. El plantel afronta su última semana de preparación en la Ciudad Deportiva Pablo Aimar, con la idea de llegar en la mejor versión posible al cierre del campeonato. Es el momento de pulir detalles, recuperar piernas y ordenar la cabeza para un partido que el Celeste quiere jugar con orgullo.

La fecha 16 y última de la fase regular lo tendrá de visitante frente a Rosario Central, un rival de peso, en una plaza exigente.

Central llega a la última fecha con el pecho inflado y la mirada puesta en los puestos de arriba. El conjunto rosarino viene de ganar 2-1 a Sarmiento en Junín por la fecha 15 y, con ese triunfo, alcanzó las 31 unidades, que lo ubicaron en lo más alto de la Zona B al cierre de la jornada del viernes. El cuadro de Arroyito atraviesa un presente sólido. Una semana antes se había impuesto 2-0 a Huracán en el Gigante, con goles de Coronel y del experimentado Ángel Di María, y confirmó que, a esta altura de la temporada, es un equipo con jerarquía, oficio y mucho en juego.

No habrá tablas que lo condicionen ni cuentas por hacer: solo el desafío de cerrar con carácter, mostrar el rostro que dejó en el segundo tiempo ante Gimnasia y despedirse de la máxima categoría tal como se ganó el cariño de su gente.

El último partido en Primera no será una despedida cualquiera. Será la oportunidad de decir, con la cabeza en alto, que este sueño valió cada minuto. Y que el Celeste, aunque cambie de categoría, no cambiará de objetivo: el de ser protagonista donde toque pelear.