El DT fue más allá y puso en contexto el nivel de la visita: destacó que Instituto está realizando un gran campeonato y merece ser felicitado, pero remarcó que, dentro de ese marco, el León "hizo un partido muy pero muy bueno". Un dato no menor para entender la dimensión del esfuerzo: la semana anterior el equipo había generado 13 córners sin poder convertir, y ante la Gloria repitió una entrega similar, sosteniendo el control del juego por tramos ante un rival de jerarquía.
El técnico riocuartense no eludió el análisis sobre los momentos claves del partido. Sin buscar excusas, señaló una jugada puntual dentro del área que, a su entender, ameritaba una sanción distinta a la que determinó el árbitro. "Me duele la injusticia que a veces tienen los resultados", expresó, convencido de que el reparto de puntos hubiese sido "lo más digno" en función de lo mostrado por su equipo.
Esa bronca, sin embargo, no se tradujo en resignación. Todo lo contrario: el DT fue enfático al asegurar que el plantel no va a aflojar y que la idea de juego se sostendrá partido a partido, "con mucha responsabilidad, con mucho entusiasmo", sabiendo el privilegio y la exigencia que implica participar en Primera División.
"Nunca vamos a dejar de jugar así": el mensaje de Forestello al hincha
Consultado sobre el difícil presente en la tabla, el entrenador del León eligió no esquivar la pregunta, pero sí reencuadrarla desde el compromiso y la identidad. "Lo que nunca le va a pasar al equipo es dejar de seguir jugando de la forma que estamos jugando", sostuvo, apelando a la ilusión que atraviesa a todo el fútbol: la del niño que sueña con vestir la camiseta, la del entrenador que soñó con dirigir, la de cada jugador que busca representar a su gente.
"Creo que hoy hemos representado bien a la institución", afirmó valorando por sobre el resultado el nivel de entrega de sus dirigidos. Y fue contundente respecto a la responsabilidad compartida: sin buscar culpables, remarcó que el cuerpo técnico y el plantel seguirán "por el mismo camino", conscientes de que cada detalle cuenta y de que el margen de error se debe achicar para seguir compitiendo de igual a igual en la categoría más exigente del fútbol argentino.
Mirada al frente porque llega Belgrano
Con el dolor de la derrota todavía fresco, Forestello ya proyectó la semana que se viene. "Mañana va a ser el día de más dolor. Pasado mañana estaremos ahí y después ya nos vamos a reponer porque tenemos un partido importante contra Belgrano de Córdoba", anticipó, prometiendo que el equipo llegará con el mismo entusiasmo con el que compitió ante Instituto.
El DT fue claro en su plan de trabajo: exprimir al máximo las características de cada uno de los futbolistas del plantel para sostener el nivel de juego mostrado en las últimas presentaciones. "Vamos a tratar de no bajar los brazos, jamás, por lo menos en mi cabeza, va a estar bajar los brazos", remarcó, en un mensaje que funciona tanto puertas adentro del vestuario como hacia una hinchada que necesita motivos para seguir creyendo.
Más allá de los puntos que hoy dan o quitan la tabla, hay una verdad que ningún resultado adverso puede torcer: Estudiantes está escribiendo, partido a partido, una página histórica para el fútbol de nuestra ciudad. Cada córner pateado, cada pelota disputada, cada gesto de bronca de Forestello por una derrota que no reflejó lo hecho en cancha, es también la construcción de una identidad competitiva que el Celeste viene forjando en la elite del fútbol argentino. El sueño sigue vivo, la ilusión no se negocia, y el próximo domingo, en la ruta hacia Belgrano, el León de la Avenida España volverá a salir a jugarse cada pelota como si fuera la última. Así se defiende la Máxima.