Pretemporada: Estudiantes presentó a Juan Garro y se ilusiona con el Torneo Clausura
Con una nueva conducción técnica y la primera incorporación confirmada, el equipo celeste inició su reconstrucción de cara al segundo semestre
Después de un Apertura para el olvido, Estudiantes tomó aire, reorganizó su estructura y salió a buscar refuerzos con urgencia.
La primera novedad oficial llegó el último jueves: Juan Garro, extremo mendocino de 33 años con pasado en la Primera División argentina y experiencia internacional, firmó su contrato y se convirtió en el primer fichaje del nuevo ciclo.
La presentación del jugador coincide con el inicio de una etapa distinta para el club. Rubén Forestello, el nuevo entrenador que reemplazó a Gerardo Acuña luego de la campaña del primer semestre, ya tiene a su primera incorporación para trabajar durante la pretemporada. El cuerpo técnico, que apenas lleva días en funciones, pidió moverse rápido en el mercado y la dirigencia respondió. Garro nació el 24 de noviembre de 1992 en Tunuyán, Mendoza, y a sus 33 años llega con una valija cargada de experiencias. Su carrera lo llevó por Huracán, Godoy Cruz y Newell's Old Boys en el fútbol argentino y también tuvo pasos por el exterior: actuó en Chile vistiendo la camiseta de Palestino, en Grecia y en Perú con Atlético Grau, su último club antes de desembarcar en Río Cuarto.
El capítulo más brillante de su carrera lo escribió en Godoy Cruz, donde disputó 106 partidos, marcó 21 goles y repartió 11 asistencias, números que lo consolidan como uno de los extremos más productivos que tuvo el Tomba en los últimos años. Esa etapa lo proyectó como un jugador de jerarquía dentro del fútbol argentino y es, precisamente, esa jerarquía la que el León buscaba incorporar. Mide 1,80, es diestro y se desempeña preferentemente por el sector derecho del ataque. Su perfil —velocidad, desequilibrio individual y llegada al gol— es exactamente lo que Forestello necesita para oxigenar una delantera que en el Apertura apenas pudo marcar diferencias.
Estudiantes cerró el Apertura con apenas cinco unidades en 16 presentaciones, una cosecha paupérrima que lo dejó comprometido tanto en la tabla anual como en los promedios de descenso. La alarma está encendida y el margen de error para el segundo semestre es prácticamente nulo.La salida de Acuña y la llegada de Forestello apuntan a resetear todo lo construido —o, más bien, lo que no pudo construirse— durante el primer tramo del año. El técnico ya viene trabajando con el plantel en la pretemporada y la incorporación de Garro le suma un recurso diferencial en el sector ofensivo.
Más allá del jugador en cuestión, lo que el movimiento transmite es una señal de intenciones: la dirigencia, con Luis Amor al frente tras los últimos cambios institucionales del club, está dispuesta a invertir y a apostar fuerte para que el equipo se proyecte en grande.