En vísperas del 29 de marzo todo parecía resuelto desde el punto de vista electoral.
Las encuestas indicaban que Juan Manuel Llamosas, que iba por su reelección como intendente, ganaba cómodamente las elecciones. Se hablaba por entonces de 20 puntos de diferencia.
Pero en el escenario político local irrumpió el coronavirus y todo fue para el gobierno municipal una gran pesadilla.
Los comicios se postergaron y se tuvo que prorrogar el mandato del intendente no sin previa polémica en torno del tema.
En realidad, hubo dos aplazamientos electorales: no solamente la elección de marzo, sino también la que se fijó para el 27 de septiembre, cuando la pandemia alcanzó su pico máximo.
Sólo quedaba, según la ordenanza que había sido aprobada por unanimidad en el Concejo, la fecha del 29 de noviembre como tercera alternativa.
Y la tercera fue la vencida: bajo un estricto protocolo, se votó ese día, aunque el nivel de participación descendió al 50 por ciento.
Sin lugar a dudas, el año electoral estuvo marcado por la pandemia del coronavirus.
La campaña se redujo estrictamente a lo virtual: no hubo actos masivos y todo se limitó a presentaciones de equipos y propuestas por Zoom.
El Covid-19 fue el terror de los oficialismos. Los gobernantes sufrieron un fuerte desgaste y sus imágenes se desplomaron como un castillo de naipes.
Y Llamosas no fue la excepción.
Su batalla contra el coronavirus le demandó un gran esfuerzo y le costó también el enojo de comerciantes y propietarios de gimnasios, entre otros rubros, que se molestaron por la no apertura de sus negocios.
A tal punto fue el malestar de dichos sectores que las consultoras advertían que Llamosas corría el riesgo de perder la elección.
Por fin, llegó el día: el último domingo de noviembre se llevó a cabo el acto comicial, con la participación de ocho candidatos y bajo un estricto protocolo y ante la mirada nacional.
Además de Llamosas compitieron Gabriel Abrile (Juntos por Río Cuarto), Eduardo Scoppa (Riocuartenses por la Ciudad), Pablo Carrizo (Frente Política Abierta), Lucía de Carlos (Respeto), Guadalupe Fantin (Frente de Izquierda), Mario Lamberghini (Partido Libertario) y Marcelo Ljubich (Ucedé).
En el medio se produjeron denuncias del radicalismo contra la Junta Electoral Municipal en torno del escrutinio de los votos y contra la Universidad Nacional de Río Cuarto por un “mute” que se produjo en el debate virtual.
Finalmente, Llamosas sacó el 41 por ciento de los votos y Abrile, el 35 por ciento, lo que arrojó una diferencia de 6 puntos a favor del primero.
De esta forma, se convirtió en el primer intendente peronista en ser reelegido en la ciudad de Río Cuarto, rompiendo con el karma que venía persiguiendo al PJ desde el inicio de la democracia.
Llamosas asumió su segundo mandato el 10 de diciembre, con un jefe de Gabinete, 12 secretarios y 24 subsecretarios, y prometió hacer foco en la generación de empleo, una meta que no es fácil conseguir en tiempos de crisis y bajo los efectos de la pandemia.
Pero en lo político se enfrenta con otro gran desafío: el de su proyección provincial de cara al 2023, en el marco de una carrera por la sucesión que se largó desde el mismo momento en que Juan Schiaretti reasumió como gobernador de Córdoba.

