Después de una semana en la que se intentó quitarle dramatismo a la derrota por cinco puntos en la ciudad de Río Cuarto, el gobierno de Juan Manuel Llamosas empezó a variar en las últimas horas el discurso y a mirar hacia adentro.
Por eso, incluso públicamente hay funcionarios que señalan que el intendente analiza cambios e, incluso, no descartan que haya modificaciones en el gabinete. Ayer lo señaló expresamente Julián Oberti, secretario coordinador, quien aseguró en una nota periodística que Llamosas tiene todos los nombres de los funcionarios sobre la mesa y que está evaluando los pasos a seguir.
Hubo un primer momento, en las horas posteriores a la derrota por cinco puntos en la ciudad, en el que el gobierno y el propio intendente intentaron atemperar el costo político, matizar las razones de la derrota. Por eso se habló de que en Río Cuarto impactó fundamentalmente la nacionalización de la campaña provincial y de que no se plebiscitó la gestión municipal a pesar de que el intendente encabezaba la lista legislativa.
Actualmente, Llamosas sigue considerando que la derrota fue multicausal y que operaron algunos fenómenos externos. Además, está convencido, y se basa en encuestas propias que ha realizado en los últimos meses, de que su gestión tiene una buena imagen entre los riocuartenses y que por lo tanto no justificaría un voto castigo.
Sin embargo, a la vez que sostiene esos argumentos, el gobierno municipal inició un proceso de revisión interna. Hay reproches al compromiso -o mejor dicho a la falta de compromiso- de algunos funcionarios.
Porque si bien es verdad que en algún tramo de la campaña hubo una nacionalización provocada fundamentalmente por la discusión sobre si Juan Schiaretti se sumaba o no a Cambiemos, ese proceso también se dio en los demás departamentos y en algunos de ellos, como por ejemplo Roque Sáenz Peña, el peronismo ganó. Es decir, hubo razones propias, particulares, que completan la explicación de la derrota en RíoCuarto.
“Va a haber un ajuste político, eso es indudable, pero cuando decida el intendente. Llamosas nunca toma decisiones en caliente y no creemos que esta sea la excepción pero que va a hacer cambios, los va a hacer”, detallaron en el gabinete.
Hoy por hoy, existen algunas apreciaciones críticas dentro del equipo más cercano a Llamosas. Por un lado, que el gabinete, como un equipo de fútbol, “se hizo demasiado largo” y no muestra la cohesión de los primeros años de gestión. Pero, además, hay cuestionamientos al compromiso político. “Los funcionarios tienen que aportar para conseguir los objetivos políticos que se plantean. Gestionar bien, gobernar, es la mitad del trabajo; la otra mitad es llevar agua para el molino común. Pero lo que vimos en la campaña es que el intendente se puso todo el trabajo al hombro y no todos los funcionarios actuaron de la misma manera”, indicaron.
¿Necesariamente entonces habrá cambios de gabinete? Nadie lo asegura en el equipo de Llamosas aunque sí se habla de la posibilidad, como mínimo, de un ultimátum para que se intensifique la gestión política. Esa es la hipótesis de mínima;la de máxima incluye un reordenamiento y la alternativa de algunos cambios de nombres. El gobierno enfrenta la última etapa de la gestión y en la primera mitad del año que viene el peronismo pondrá en juego la intendencia. “Llamosas no se va a desentender. Va a seguir liderando el peronismo de Río Cuarto y quiere ganar, a pesar de que él tiene un lugar asegurado en el esquema provincial. Pero quiere que todos respondan de la misma manera”, indicó un funcionario.
En el gabinete señalan que la derrota por 5 puntos en la ciudad -que incluyó una paliza por 15 puntos en el centro- fue una señal de alerta y que quedarse pasivos sería desoír una advertencia que el electorado no suele dar.

