El duro comunicado que emitió el Suoem, capitaneado por Rubén Daniele, eterno rival del llaryorismo desde la época en la que conducía la intendencia de Córdoba, cuestionando el reemplazo de los agentes de tránsito por policías para participar del operativo de seguridad del papa León XIV, fue el disparador del conflicto.
Todo comenzó cuando inspectores municipales no estuvieron presentes durante una jornada que concentró muchos eventos masivos como el clásico entre Talleres y Belgrano, una maratón y la procesión de la Virgen del Rosario.
Esta ausencia provocó la furia del gobernador Martín Llaryora: “Mi compromiso con el orden es irrenunciable. El orden debe estar garantizado en cada rincón de la provincia”.
Es que el Gobierno de Córdoba es una de las patas de los tres anillos de seguridad que blindarán al Sumo Pontífice durante su visita a la ciudad capital el 10 de noviembre próximo y ese desafío no puede fallar.
Sería un gran papelón si ello ocurriera dado que ese día Córdoba estará en la mira de todo el mundo.
“Coordinar no es sustituir. Colaborar no es apropiarse de competencias ajenas”, disparó el Suoem en su comunicado, tras justificar que a los inspectores hacía cinco meses que se les debían cuestiones salariales.
La reacción de Llaryora no se hizo esperar: “No vamos a dejar indefensos a los cordobeses frente a esta manga de inadaptados. Podrían haber ocurrido muertes”.
Y agregó: “No les importa la vida de nadie. ¿Ustedes saben lo que es dejar una ciudad como Córdoba sin control de tránsito? Estos muchachos se creen que ellos tienen que gobernar”.
¿Y si la zona liberada se da durante la visita papal?, fue la pregunta que sobrevoló en el Centro Cívico de Córdoba.
Pero el enojo fue más allá del hecho en sí: Llaryora está convencido que detrás de todo hubo una “mano negra” y la vinculó con el juecismo.
“Esto vino de otros gobiernos que metieron un montón de gente en esta planta permanente. Todos saben lo que hizo el juecismo en el Municipio. Ahora vienen las elecciones y siempre empiezan los paros”, señaló el gobernador.
Por ese motivo, el intendente de Córdoba, Daniel Passerini, y el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, firmaron un convenio para que la Policía pueda asistir en el control del tránsito de la ciudad capital.
Llaryora ve un trasfondo político y apunta contra el senador nacional Luis Juez, de quien sospecha que habría estado detrás de la maniobra.
No hace mucho ambos se reunieron en Buenos Aires, oportunidad en la que se midieron como dos boxeadores en el ring.
En esa ocasión, Llaryora le preguntó a Juez si iba a ser candidato a intendente de Córdoba y éste le contestó: “No, no te confundas. Yo quiero el sillón donde vos estás”.
La carrera electoral no da tregua y cada paso que se da es interpretado en clave política.
Y, para no dejar dudas de que el operativo para el desembarco del Santo Padre en Córdoba no tendrá fisuras, el gobernador encabezó una reunión de la mesa organizadora donde dejó un claro mensaje: “Es un hecho histórico muy importante para todos nosotros. Córdoba volverá a mostrar la capacidad de organización”.
También la Legislatura Unicameral se convirtió días atrás en un campo de batalla.
Fue cuando se tuvo que elegir al reemplazante de Matías Gvozdenovich, flamante presidente de la UCR de Córdoba, en la jefatura del bloque radical.
Los candidatos eran Mauricio Jaimes, Fernando Luna y Alejandra Ferrero, pero ésta última fue la “elegida” por Rodrigo de Loredo, en lo que el peronismo interpretó como una “provocación” del candidato a gobernador radical, en el marco del clima preelectoral que se vive en Córdoba.
El PJ comandado por Facundo Torres exigió que Ferrero se tome licencia, pero como eso no ocurrió se retiró del recinto causando una fuerte reacción del arco opositor.
Los 35 legisladores de la oposición, pertenecientes a los bloques de la UCR, Frente Cívico, Pro, Construyendo Córdoba, La Libertad Avanza, Encuentro Vecinal, Izquierda Socialista en el Fitu, Juntos por el Interior, Partido Demócrata y Valores Republicanos, repudiaron “enérgicamente la persecución política de la que está siendo víctima la legisladora Ferrero”.
Hacemos Unidos por Córdoba le pide a Ferrero que deje la banca por el caso de la denuncia por presunto abuso sexual contra un asesor suyo, Omar Ludueña, y avisó que no sesionará hasta que la radical pida licencia.
Esa controversia hizo crecer la tensión entre el oficialismo y la oposición en la Unicameral, que es la caja de resonancia de la política cordobesa.
A pesar de la próxima venida del Papa, las aguas no se aquietan y siguen turbulentas en el terreno político, donde lo electoral hace subir el voltaje de las discusiones.
¿Habrá tregua política cuando León XIV pise suelo cordobés?