Sería muy apresurado decir que “el frío ya se fue” pero los primeros brotes en las plantas y la reaparición del “verde” en nuestro jardín, ya invitan a pensar en jornadas más agradables en los climático que las soportadas en el crudo invierno que entra en franca cuenta regresiva.
Y la transición que implica esta recta final con destino a la primavera invita a planificar cómo queremos ver nuestra casa durante la próxima temporada de calor y una renovación en los colores de las envolventes puede ser una de las decisiones que creamos convenientes. Por ello, si pintar la casa se convierte en nuestro próximo objetivo para el hogar, estamos en el momento justo para empezar a programarlo, ya que si bien aún pueden quedar algunos días de frío que no son óptimos para esta actividad, podemos ir preparando las superficies y reunir todo lo necesario para la ejecución de la tarea.
Los especialistas en la materia sostienen que desde las primeras semanas de la primavera hacia el verano se comienzan a dar las condiciones más apropiadas en cuanto a temperatura y humedad para concretar la pintura interior o exterior de una edificación.
En ese sentido, desaconsejan desarrollar tal labor si las temperaturas mínimas son inferiores a los 5º C como así también superiores a los 40º.
Tampoco se recomienda pintar si la humedad relativa es muy alta, es decir, superior al 70%, o tampoco, durante una jornada de vientos intensos, algo tan característico para esta zona del sur de Córdoba durante meses como agosto y septiembre.
Por ello, dejar pasar dos o tres semanas del arranque de la primavera nos dará mayores posibilidades de conseguir esos días soleados, de poco viento y baja humedad, en momentos en que aún las temperaturas no son extremas. Más si consideramos que se sugiere hidrolavar las paredes exteriores para retirar cualquier tipo de suciedad que pueda obstaculizar una correcta adhesión de la pintura, lo que también demandará luego de un tiempo de secado, propiciado por una jornada con características netamente primaverales.
La elección de la pintura
Pero en el mientras tanto, podemos empezar a tomar las decisiones para elegir la pintura adecuada a nuestras superficies y a la finalidad perseguida en nuestro plan de renovarle la cara a nuestra casa. Los especialistas y comerciantes sabrán agotar nuestras dudas en cuanto a texturas y prestaciones de cada una, según se pinte un interior o exterior. Sobre la elección del color, más allá de los gustos personales de cada persona, hay algunos trucos que colaboran para generar otra disposición de los ambientes y su aprovechamiento.
Por ejemplo, pintar la pared de fondo de un tono más oscuro que las laterales genera que se separen y se genera un efecto visual que haga parecer ese espacio más ancho de lo que realmente es. También, para “elevar” el techo, se lo puede pintar de un color más claro que las paredes, o directamente de blanco. Si se le suma un acabado brillante, reflejará más la luz en esa habitación.
Además, a la hora de pensar en el color hay que evaluar qué tipo de luminosidad tienen los espacios. Si reciben mucha luz natural se puede apostar por los tonos más intensos. En cambio, si llega poca luz tal vez la opción más acertada sea pensar en colores claros. En ese sentido, también hay que pensar cuáles son los que puedan ir bien con el resto de los muebles del lugar, si gustaría que se genere un contraste que llame la atención o si se prefiere mantener más o menos las mismas tonalidades.

