La Justicia Federal la imputó por "su participación en el ocultamiento y sustracción del menor".
En horas del mediodía, la acusada arribó al Juzgado Federal de Goya donde respondió más de 60 preguntas por parte de los fiscales federales. Tras la indagatoria quedó detenida.
Confesó que plantó el botín de su sobrino encontrado en el naranjal del paraje Algarrobal donde era buscado para despistar la investigación. Fuera del Juzgado, los vecinos de Goya realizaron una protesta, con movilización por las calles de la ciudad reclamando por la aparición del niño.
Al ser consultada por la ubicación del cuerpo de Loan, si es que efectivamente está muerto, Laudelina aseguró no saberlo. Luego, en un giro sorprendente, aseguró que piensa que su sobrino está vivo, cuando una semana atrás declaró que Carlos Pérez, el principal detenido del caso, lo atropelló con su Ford Ranger y lo mató. Incluso, dijo ante un fiscal de la Justicia de Corrientes que María Victoria Caillava la había amenazado para que callara.
Hace una semana, la mujer había dicho frente a un fiscal provincial, el cual no tenia fuero en el caso, que el menor fue atropellado y enterrado por el matrimonio detenido.
Esta declaración había provocado un giro sorpresivo en la causa y que conllevó a la realización de diversas pericias.
En este sentido, una de las ruedas de la camioneta de María Victoria Caillava y Carlos Pérez dio positivo de luminol.
Asimismo, se hallaron manchas hemáticas y el paragolpes está hundido y tiene "adherencia de sustancias rojas".
Laudelina había pasado sus últimos días refugiada entre varios domicilios como un hotel de la capital de Corrientes, luego de que denunciara que Loan murió al ser atropellado por el marino Carlos Pérez y que fue amenazada por María Caillava, pareja de Pérez, para callar la situación.
Los fiscales del caso, Mariano de Guzmán, Alejandra Mangano y Marcelo Colombo, habían pedido detenerla días atrás, ya que sospechaban que Laudelina había plantado el botín de Loan en el paraje Algarrobal para despistar la búsqueda.
Sin embargo, la jueza Cristina Pozzer Penzo les denegó el pedido, al asegurar que no habían presentado pruebas suficientes. Los fiscales entonces decidieron redoblar esfuerzos para reunir más pruebas y volver a plantear su captura.