En la oportunidad, Luder aseguró: “Nos perfilamos ante los sectores populares como el verdadero antiproceso. No hemos brindado funcionarios al proceso, sino que hemos sido la oposición vilipendiada, escarnecida y encarcelada del Proceso (militar). Eso lo entiende el pueblo perfectamente, por eso el apoyo en las futuras elecciones será abrumador en todo el país hacia el justicialismo. El justicialismo es la fuerza política que mejor ha enfrentado al Proceso durante siete años y medio”.
Omar Isaguirre, director del Archivo Histórico Municipal, fue uno de los asistentes al acto que, después de dialogar con los periodistas, Luder encabezó en el centro de Río Cuarto. En diálogo con PUNTAL, el dirigente justicialista recordó que se trató de la primera salida importante del candidato peronista dentro de la campaña nacional.
“Luder vino a Río Cuarto en una de las primeras salidas de su campaña. Cuando llegó a la ciudad, para las expectativas del peronismo, se puede decir que la campaña aún estaba tibia. Los actos previos a su llegada no habían tenido masividad ni euforia. Creo que, en líneas generales, el acto de Luder no satisfizo. Si bien fue un evento multitudinario (participaron miles de personas), al estilo de lo que suele generar el peronismo, quedó flotando una rara sensación. Es decir, había mucho más ambiente para la campaña de (Esteban Miguel) Llamosas a la intendencia. Había una mayor identificación en los barrios con su figura que con la del candidato a presidente”, expresó Isaguirre.
-Se cuestionó mucho la figura de Luder…
-Luder, naturalmente, no era un líder convocante, aunque sí era un dirigente de prestigio, independientemente de aquel hecho que no se fotografió tanto después de haber sido el firmante de aquel decreto tan complejo sobre la aniquilación de la subversión (durante de la presidencia de María Estela Martínez de Perón, antes de la última dictadura militar). Es decir, no se apostrofaba con ese tema. En 1983, Luder representaba, de cierta manera, la política de traje, la ética y las formas. Era un hombre muy sereno y una figura que imponía respeto. De hecho, en su gestión gobernativa, previo al golpe de Estado, se lo reconocía como una persona prestigiosa y con la que todos los sectores podían dialogar.
El justicialismo
-¿Qué evaluación hace sobre el justicialismo de aquel tiempo?
-Era un Partido Justicialista diferente. Se encontraban bien marcados los estamentos (rama política, rama juvenil, el sector obrero), a pesar de que se había cumplido el proceso de organización partidaria y las reafiliaciones. Se había atravesado una interna muy importante en el justicialismo, con la participación de cuatro listas. Dichas listas se habían identificado con los colores marrón, verde, blanco y amarillo (así fue el orden de los resultados).
-¿Qué otro recuerdo tiene del acto de Luder en Río Cuarto?
-El acto tuvo su fervor, independientemente de la cantidad de público. Así se dejó abierta la campaña para su desarrollo local, con todo lo que implicaba enfrentar al radicalismo, prácticamente, mano a mano. Luder se había hospedado en el Ópera Hotel y, antes del acto, dio una conferencia de prensa en Estudiantes. En aquel momento, la prensa nacional seguía a los candidatos por todo el país. Al ser un tipo ciertamente apático, la presencia de Luder no generó ese plus que habían generado otros líderes y candidatos. Era demasiado previsible.
-De acuerdo a su memoria, ¿hubo otro momento en el que la gente se volcara con contundencia a las calles de la ciudad, como sucedió con los candidatos que vinieron en 1983?
-En lo que al peronismo respecta, indudablemente la movilización más importante fue la que tuvo lugar cuando Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón visitaron la ciudad (en febrero de 1948). El peronismo siempre se ha movilizado. Es, sin dudas, el espacio político de máxima capacidad movilizadora. El acto de Luder en Río Cuarto fue importante en cuanto a la cantidad de personas que asistieron, uno de los más masivos, sin dudas. Después también consiguió una importante movilización en Córdoba capital. Mucha gente de Río Cuarto se trasladó a la capital provincial. A la vez, el acto de cierre en Buenos Aires, que tuvo el desgraciado hecho de la quema del cajón con las siglas de la UCR por parte de Herminio Iglesias (candidato a gobernador de Buenos Aires por el peronismo), fue de una convocatoria tan extraordinaria como la de Raúl Alfonsín en el Obelisco.
Anticipo de Río Cuarto
En 1982, Omar Isaguirre trabajaba como redactor en la sección de deportes del desaparecido diario La Calle. Meses antes de su visita a Río Cuarto, cuando todavía ni siquiera se presumía sobre su candidatura a la Presidencia, el director del Archivo Histórico Municipal le realizó una entrevista a Ítalo Luder durante su paso por Canals.
“Cuando todavía ni se anunciaba su eventual postulación, el director del diario La Calle me pidió que lo acompañara a Canals, que en ese momento era el epicentro lácteo del sur de Córdoba, ya que Luder había sido invitado por la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina para que diera una conferencia política. Fue así que entrevisté a Luder y se publicó una central en el diario. Pocas veces me tocó redactar una central que no tuviera que ver con deportes. La nota quedó como que, de cierta forma, habíamos anticipado que iba a ser candidato. De hecho, guardé una fotografía de aquella entrevista y, cuando Luder visitó Río Cuarto en septiembre del 83, le pedí que me la firme y lo hizo”, concluyó Isaguirre.
Más visitas
Entre mayo y octubre de 1983 llegaron a la ciudad distintas personalidades de la política de entonces. A las visitas de Ítalo Luder y Raúl Alfonsín hay que sumarles las de otros candidatos a la Presidencia como Oscar Alende (Partido Intransigente), Francisco Manrique (Alianza Federal), Ruben Iscaro (Partido Comunista), entre otros.
Al mismo tiempo, también llegaron otros dirigentes de peso como Fernando de la Rúa (UCR), Deolindo Bittel (candidato a vicepresidente por el peronismo), Jorge Antonio (peronismo), Eduardo Angeloz (candidato a gobernador de Córdoba por la UCR), José Manuel de la Sota (precandidato a gobernador de Córdoba por el peronismo) y Raúl Bercovich Rodríguez (candidato a gobernador de Córdoba por el peronismo), por citar sólo a algunos.
Nicolás Cheetham
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