Marcelo Uribarren, presidente de la Unión Industrial de Córdoba, señaló que el aumento es justo, pero sumamente complejo de afrontar. “Hay que pensar que la actividad en enero es todavía menor para la industria que no depende del turismo. Y en diciembre ya era mínima. Entonces, si bien resulta odioso decir que van a estar muy complicadas las empresas para pagarlo, va a ser real. No hay nada más justo que los empleados reciban una recomposición salarial después de los problemas que han tenido. Pero, cómo ajustamos la realidad de la gente a la realidad concreta. Las empresas no tienen créditos, las carpetas se han achicado todas; es decir, el aumento ni siquiera con créditos se puede afrontar”, señaló Uribarren.
Y agregó que se ha llegado a un cuello de botella y que lo único que puede solucionarlo es una mejora en el nivel de actividad. “Por supuesto, no se le puede exigir al nuevo gobierno que acaba de entrar que incremente el nivel de actividad, pero hay una situación muy difícil entre los ingresos y los egresos de las empresas. Habrá que ver la situación de cada firma. Habrá algunas que podrán afrontarlo y otras que no; lo bueno sería que a esas se les permita hacer alguna presentación o acceder a algún crédito”, indicó el titular de la UIC.
Manifestó que ya hubo industrias que no pudieron pagar los bonos puntuales que se dieron en los años anteriores y que eso marca no falta de voluntad, sino la magnitud de las complicaciones por el parate del mercado interno.
Nivel de subsistencia
Atilio Lunardi, presidente del Centro Empresario de Río Cuarto, declaró que el principal problema de afrontar el incremento salarial es que la mayoría de las empresas está en un nivel de subsistencia.
“Están al límite, tratando de equilibrar las cargas. Esto del aumento por decreto va a ser un golpe de gracia para algunas de ellas. Se supone que para poder pagar tenés que tener primero una mejora en algo: ventas, productividad, mejora en algunos índices. Pero nada de eso se produjo. Y tampoco existe la posibilidad de recurrir al financiamiento”, precisó el titular del Cecis.
Añadió que el hecho de que el aumento por decreto no pague aportes implica un alivio mínimo. “Se supone que primero tenés que generar la recuperación, si no, no hay manera de pagarlo. De dónde va a salir la plata. Venimos de un año y medio en el que se usaron las reservas y se soportaron pérdidas. Están todas las empresas al límite, tratando de subsistir. Creo que pronto se van a ver los resultados de esa decisión”, planteó Atilio Lunardi.
A su juicio, ninguna de las medidas que se votaron en la ley de emergencia tendrá un efecto reactivador. “A lo mejor se genera un poquito más de ventas por los bonos a los jubilados pero no mucho más”, indicó.