Río Cuarto

Lucharon 10 años para ver en el banquillo a un presunto abusador

Sus hijos tenían 3 y 4 años cuando les contaron que el profesor de gimnasia abusaba de ellos. Uno iba a prejardín, el otro a un jardín de barrio Alberdi. El docente está libre. El juicio es el 25 de septiembre
 
Dos madres riocuartenses que llevan diez años esperando ver tras las rejas al presunto abusador de sus hijos varones encontraron algo de alivio en las últimas horas.

La Justicia confirmó que desde el 25 de septiembre el profesor de educación física y kinesiólogo Duilio Rodolfo Bertone (52) será juzgado en la Cámara Segunda del Crimen por abusos sexuales de larga data que habrían sido cometidos en el prejardín “Pueblito Mágico”, de Belisario Roldán 482, y en el jardín de infantes del colegio Lanteriano La Merced, de Belisario Roldán 245.

La Fiscalía de Primer Turno que estaba a cargo de Luis Pizarro ubicó el primero de los casos en el año 2003, cuando una de las víctimas tenía apenas 3 años de edad. En tanto que el hecho que se le atribuyó a Bertone en el jardín de infantes de barrio Alberdi habría sucedido en 2007, en perjuicio de un varón de 4 años. 

Con diferencia de pocos meses, ambas denuncias fueron radicadas en la Policía de Alberdi en el año 2009. Desde entonces, las madres de las criaturas -Silvina Elizabeth Funes y Silvia, quien pidió que su apellido no figure en la prensa- recorrieron juntas un camino que parecía interminable hasta que finalmente consiguieron que la causa vaya a juicio.

“Nosotras hemos luchado mucho para esto y donde va una va la otra”, explicó Silvina cuando Puntal la contactó para una entrevista. Así, dándose aliento y consuelo una a la otra, se presentaron en la redacción y dieron sus testimonios.

Estrés postraumático



“El profesor de gimnasia abusó de mi hijo cuando tenía 3 años y medio y logramos denunciarlo cuando ya tenía 9”, confió Silvina Funes. 

El primer indicio de que algo no marchaba bien apareció cuando el pequeño se negaba a seguir yendo a “Pueblito Mágico”. “En una oportunidad mi hijo le agarra los testículos a mi esposo y dice: ‘Es malo’. Cuando le preguntamos quién era malo, nos dice: ‘El profe es malo’”. Cuando los padres fueron a hablar con la maestra del prejardín, manifestaron que la docente le restó trascendencia al hecho. “Esperamos que llegara el profesor de gimnasia y él nos dijo que nunca le hizo nada”, confió la mujer, al borde del llanto. 

Con apenas cinco años, su hijo tenía una idea fija: quería quitarse la vida. Empezó a orinarse encima, no contenía esfínteres y se encerraba en sí mismo.

En todo ese tiempo Funes acudió a las autoridades escolares, a especialistas y hasta a la Iglesia. La mayoría de las puertas se les cerraban, hasta que una médica del Hospital Garrahan le diagnóstico al pequeño un cuadro de  estrés postraumático. Cuando Silvina le contó lo que su hijo le había insinuado, le recomendó: “Comprale algo rico, andate a una placita y que te cuente todo”. 

“Así hice, me lo llevé y le pedí que me contara. Me dijo que el profesor le había metido los dedos en la cola, que le bajaba la ropa y le apoyaba el pito”, comentó.

Ese fue el detonante de la denuncia judicial. Entretanto, el chico se había visto obligado a convivir durante años con la sombra de su profesor. Empezó el primario en el Lanteriano La Merced, donde también trabajaba Bertone, e incluso cuando le tocó el momento de tomar la comunión volvió a sufrir una crisis de nervios. “Se negaba a tomar la comunión porque este profesor iba a estar en la Iglesia. Esa vez fui a hablar con el padre (Jorge) Felizzia, le pedí por favor que esa persona no estuviera en la iglesia ese día, pero el cura me dijo que mi hijo mentía; ‘Los chicos mienten’, me dijo”.

Silvina y Silvia coinciden en que sus hijos no fueron los únicos abusados. Cuando fueron a plantear sus cuestionamientos a los centros educativos, se hicieron reuniones de padres y aparecieron otros casos. “Pero los mismos padres decidieron no denunciarlo. Sé que es algo muy duro y lleva mucho tiempo, pero nosotras no podemos quedarnos de brazos cruzados. Lo hacemos por nuestros hijos, pero sobre todo por otros niños que pueden estar en riesgo con este tipo suelto”, precisaron.

Desde que llevaron sus casos a la Justicia, ambas se dedicaron a advertir a colegios, clubes de fútbol y cada uno de los sitios donde se enteraban que el profesor de gimnasia estaba trabajando, que esa persona estaba denunciada por abuso sexual. “Es un peligro para la sociedad y es inconcebible que esté suelto y que no haya estado ni un solo día preso. Esperemos que ahora se haga Justicia”, recalcaron.



Alejandro Fara.  Redacción Puntal