Internacionales
Lula pasa la mayor parte de sus horas en prisión leyendo
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva podría estar viendo televisión o disfrutando de algunas horas de luz natural pero ha pasado sus primeros días de cárcel leyendo en su cuarto, según informes de la prensa local.
Por haber sido dos veces mandatario de Brasil, Lula cuenta con un equipo de ocho asistentes, incluyendo cuatro guardaespaldas. Pero el actual presidente, Michel Temer, evalúa la posibilidad de quitarle ese privilegio ahora que está en prisión, afirmó un portavoz del Palacio de Planalto.
El líder de la izquierda fue encarcelado el sábado para empezar a cumplir una pena de prisión de 12 años y un mes.
Pero las condiciones de su encierro poco se parecen al abarrotado sistema carcelario brasileño.
La habitación que ocupa en la sede de la Policía Federal en la sureña ciudad de Curitiba es la antítesis del infierno que viven los prisioneros comunes en Brasil, que se turnan para dormir hacinados en celdas minúsculas, en prisiones muchas veces dominadas por líderes de facciones donde son comunes los asesinatos, inclusive las decapitaciones.
Lula duerme en un moderno edificio inaugurado durante su mandato, en febrero de 2007, como indica su nombre estampado en letras doradas en la entrada del establecimiento.
La "sala" tiene unos 15 metros cuadrados y no es precisamente una celda: se utilizaba hasta ahora para recibir a abogados u otros huéspedes que precisaban pernoctar en la sede policial.
A diferencia de lo que ocurre en las cárceles convencionales, aquí el expresidente Lula no tuvo que raparse ni usar uniforme. Cuenta con baño privado, ducha de agua caliente y un armario.
Por haber sido dos veces mandatario de Brasil, Lula cuenta con un equipo de ocho asistentes, incluyendo cuatro guardaespaldas. Pero el actual presidente, Michel Temer, evalúa la posibilidad de quitarle ese privilegio ahora que está en prisión, afirmó un portavoz del Palacio de Planalto.
El líder de la izquierda fue encarcelado el sábado para empezar a cumplir una pena de prisión de 12 años y un mes.
Pero las condiciones de su encierro poco se parecen al abarrotado sistema carcelario brasileño.
La habitación que ocupa en la sede de la Policía Federal en la sureña ciudad de Curitiba es la antítesis del infierno que viven los prisioneros comunes en Brasil, que se turnan para dormir hacinados en celdas minúsculas, en prisiones muchas veces dominadas por líderes de facciones donde son comunes los asesinatos, inclusive las decapitaciones.
Lula duerme en un moderno edificio inaugurado durante su mandato, en febrero de 2007, como indica su nombre estampado en letras doradas en la entrada del establecimiento.
La "sala" tiene unos 15 metros cuadrados y no es precisamente una celda: se utilizaba hasta ahora para recibir a abogados u otros huéspedes que precisaban pernoctar en la sede policial.
A diferencia de lo que ocurre en las cárceles convencionales, aquí el expresidente Lula no tuvo que raparse ni usar uniforme. Cuenta con baño privado, ducha de agua caliente y un armario.
