El desenlace fatal se dio mientras Rubinstein recorría el sitio arqueológico, situado a 2.792 metros sobre el nivel del mar. Tras desplomarse, personal y guías del lugar intentaron asistirlo, aunque los primeros auxilios se lo brindaron otros turistas y sus compañeros.
Un video que se viralizó del momento muestra cómo las personas le realizan maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mientras un testigo desesperado exclamaba: “¡Necesito el oxígeno!”.
Los presentes en el lugar contaron que el personal médico tardó aproximadamente 20 minutos en llegar. Aún no se confirmó si Rubinstein tenía problemas de salud preexistentes.
“Carlos, respirá; Carlos, respirá; Carlos, escuchá a tu mujer”, se escucha en el video, en medio de la desesperación de los turistas.
Según la información publicada por el medio local Latina Noticias, los testigos apuntaron que el primer servicio médicó que se presentó sin el oxígeno, bajo la excusa de que no había insumos disponibles en el gabinete médico.
Cinco días antes, otro turista, Clederson Marques, de origen brasileño, falleció en un tren que cubría la ruta Machu Picchu-Ollantaytambo. Marques, que viajaba con sus padres, se desvaneció y convulsionó debido a un paro cardíaco, posiblemente relacionado con el mal de altura que había experimentado previamente.
La muerte de Rubinstein reavivó la polémica sobre el sistema de postas de salud en Cusco. Hanner Horna, jefe de la policía de Turismo de Cusco, admitió que existe un déficit de servicios médicos y destacó que solo Machu Picchu cuenta con un centro de atención adecuado.
Desde la Gerencia de Comercio y Turismo (Gercetur) aseguran que el costo del ticket turístico incluye un porcentaje destinado a servicios médicos, pero la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco no aprueba los proyectos necesarios para mejorar las instalaciones.