Javier Oviedo es un vecino de Vicuña Mackenna y combina su trabajo como ambulanciero con su pasión por el arte y la realización de esculturas elaboradas con chatarra. Días atrás, una de sus obras -encargada por el Municipio local- fue inaugurada en la Plazoleta San José y causó sensación entre quienes transitan por la zona céntrica. Con “La bicicleta alada”, se buscó brindar un homenaje “a los vecinos que entregaron su vida” por la ciudad. En diálogo con Puntal, el artista se mostró feliz por la repercusión que ha tenido su trabajo y dijo que está dedicado a todos los ciudadanos que dejaron un legado. A su vez, subrayó que se inspiró en el padre Coqui (Jorge Vaudagna) y su tarea con las familias mackennenses.
“Es para todos, hombres, mujeres y niños, y mi inspiración fue el padre Coqui, es una forma de recordarlo”, manifestó Pipo, como conocen al escultor en la población.
Por su parte, el Municipio puntualizó que “la escultura es una gran bicicleta conducida por un ángel, de allí toma su nombre la obra. La imagen representa a todos los hombres y mujeres que entregaron su vida a Vicuña Mackenna y que ya no están entre nosotros. El símbolo de las alas representa la elevación de su espíritu, la grandeza de su legado y el permanente reconocimiento de los ciudadanos. La bicicleta representa la vida mundana, su paso por la tierra. Es el símbolo de lo cotidiano, la simpleza”.
A propósito, el artista comentó sobre esta imagen: “Nació por un pedido que me hizo el intendente (Roberto Casari). Anteriormente él se había acercado a mi mesa de trabajo, donde expongo las cosas que hago, me felicitó por mis trabajos y me pidió que realizara algo de pensamiento libre, de libre expresión, dedicado a la localidad y al pueblo. Después me fui interiorizando sobre qué podía hacer, empecé a dibujar algo y comencé a trabajar. La obra me llevó en total tres meses desde que empecé a sacar medidas”.
Pipo recordó al sacerdote Jorge Vaudagna y cómo su memoria representó una influencia para confeccionar su escultura. “Cuando estaba pensando qué hacer fue que surgió la idea y me inspiré en el padre Coqui, en su trabajo en el pueblo. Quiero dejar en claro porque últimamente se opina mucho de los parecidos de las obras de arte y es que no es él. Simplemente traté de esbozar su figura, sí tiene pequeños rasgos que saqué de fotografías de él que me han pasado. Hay personas que le ven un parecido pero solo podría a ser a modo de caricatura. El padre Coqui se comprometió mucho con la gente, con la escuela, con las familias. Y eso es lo que alguna forma quise reflejar. Es un humilde homenaje desde lo que yo hago”, explicó.
El mackennense trabaja con la técnica que del arte chatarra, utilizando el ensamblado de elementos. “Lo que hago es recabar todo lo que sea de chapa, metal, hierro; todo lo que sea chatarra y así busco ensamblarlos para formar una escultura”, explicó.
En tanto, el artista habló acerca de sus comienzos en este trabajo que hoy define como su pasión y relató que surgió como un hobby y una manera que olvidarse del estrés que le genera su trabajo diario en la ambulancia. “Al principio todo empezó como un pasatiempo para salir de esta tarea que tengo como chofer de ambulancia. Y comencé a hacer estas cosas porque siempre estuve en contacto con estos materiales porque yo estudié mecánica agrícola. En el internado hice soldadura, así que arranqué con la técnica de chatarra hace bastante tiempo. Empecé a hacer cositas para vender por encargo, y en mis vacaciones me voy a las sierras y llevo mis obras para vender en las ferias”, dijo.
Finalmente, Pipo contó que actualmente está aprendiendo técnicas de pintura y manifestó que, pese a que su trabajo ha generado mucho interés y ha conseguido invitaciones para exponer sus trabajos, seguirá trabajando en el pequeño taller en el fondo de su casa: “Es mi lugar de inspiración, junto con los mates que me ceba mi vieja mientras hago arte”.

