Este martes 28 de abril, a las 13:00 horas, la sede de los Tribunales locales se convirtió en el escenario de una protesta desesperada. Margarita Lucero, madre de un joven con graves problemas de adicción, decidió encadenarse a las puertas del edificio judicial para exigir una solución definitiva: la internación inmediata y una rehabilitación real para su hijo.
Bajo la consigna de que "el silencio también mata", la movilización fue respaldada por la organización Madres del Dolor Río Cuarto. Según explicaron a través de un comunicado oficial, la familia lleva años solicitando una intervención que nunca llega de manera efectiva. El joven se encuentra en una situación de vulnerabilidad extrema, atravesado por el consumo de sustancias y episodios de violencia que ponen en riesgo su vida y la de terceros.7"Hoy es ella. Mañana puede ser cualquiera", sentenciaron, instando a la comunidad y a las autoridades a no mirar hacia otro lado frente al avance de las adicciones y la falta de centros de asistencia gratuitos y eficientes.