A poco de comenzar septiembre, y empezar a ver sembradoras nuevamente en los lotes, en el sur provincial quedan 141 mil hectáreas ocupadas con el maíz del ciclo pasado, a la espera de las cosechadoras sobre un total cosechable de 1,138 millones de hectáreas.
Es que los altos niveles de humedad y el elevado costo de secado hizo que muchos productores decidieran esperar más de lo habitual para levantar el maíz. Así, se generó un solapamiento entre un ciclo y otro. Durante el invierno, los días con alta humedad fueron más que los habituales y demoró los trabajos.
Esto no sólo ocurre en la región, sino que es una característica en todo el país. Y marca un retraso récord al menos para la última década; aunque muchos productores aseguran no recordar una campaña con estas características en mucho tiempo.
Clima adverso
“También nos pasa que apenas cae el sol la humedad comienza a levantar rápidamente y eso no es algo habitual en el maíz; sí en la soja”, explicó un productor del sur provincial.
Vale destacar que el maíz tiene una tolerancia de humedad de 14,5% y superado ese valor comienzan a correr los costos de secado. También es cierto que muchos que se adelantaron en el calendario, cuando la oferta todavía no era muy abundante, pudieron negociar el excedente de un punto o un punto y medio porque las exportadoras tenían compromisos comerciales y necesitaban granos. A esta altura, eso es mucho más difícil.
Según detalló la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, a nivel nacional la cosecha alcanzó el 88% del área, muy por debajo de lo habitual. Ya finalizando agosto lo habitual es estar cerrando la campaña y este año todo parece indicar que muchos lotes llegarán a la segunda semana de septiembre.
Según ese mismo relevamiento, quedan todavía por cosechar 990 mil hectáteas de las 8,2 millones de hectáreas que llegaron al final del ciclo.

