Usaron biológicos antes de la llegada de la chicharrita y el maíz no tuvo secuelas
Desde Campo Biológico hicieron una aplicación en V2 que permitió fortalecer la planta y evitar el ingreso del virus ante la mordida del insecto. Fue en campos de Río Cuarto
Frente al temor de que la chicharrita regrese durante esta campaña a gran parte del territorio nacional, muchos productores están analizando la posibilidad de reemplazar el cultivo de maíz con alguna alternativa, mayormente soja.
Sin embargo, los últimos relevamientos de la presencia del insecto bajó significativamente en gran parte del país. Y si finalmente retornara, hay opciones que mostraron resultados positivos ya durante el ciclo pasado.
En ese sentido, desde Campo Biológico, la empresa riocuartense especializada en productos para el agro de origen natural, muestran cómo, aún con la chicharrita en el lote, cuando aplicaron fertilizantes e insecticidas biológicos de forma preventiva, el daño fue prácticamente nulo. Lo hicieron en campos de la región y observaron que, aunque el insecto estuvo con una población importante, el cultivo no padeció las secuelas del Spiroplasma. Otros lotes contiguos, que no aplicaron biológicos, tuvieron fuertes mermas de rendimiento.
Eso entusiasmó a los integrantes de la empresa que utilizaron el biocontrolador de plagas y promotor de crecimiento para las isocas, pero que luego cuando llegó la chicharrita tuvo alta efectividad.
Oscar Turino es agrónomo y un pionero en el estudio de los bioinsumos para el agro. Tiene una larga tradición en investigación y recuerda especialmente cuando trabajando para FMC de Estados Unidos le ordenaron hacer foco en el Mal de Río Cuarto. A la distancia, una de las enseñanzas que le quedó de aquel entonces es que “el virus, al multiplicarse tantas veces y tan rápido, termina perdiendo infectividad”. Eso lo hace ser optimista a mediano y largo plazo con el Spiroplasma. En el mientras tanto, remarca los resultados del Bacillus Thuringiensis.
Turino destaca también que los biológicos, desde Brasil hacia el norte están teniendo un gran auge, incluyendo también a Paraguay.
“Nosotros tenemos una bacteria que se llama Pseudomona Fluerescens que solubiliza fósforo para que sea asimilable para los cultivos. Y luego de muchos estudios y pruebas observamos que existe un fenómeno que es la endofilia por el cual la bacteria ingresa a la planta, queda resguardada de los factores externos, y se multiplica”, indicó el representante de Campo Biológico.
Para Turino no hay dudas: “Del problema de la chicharrita vamos a salir por el lado de los biológicos. Y nosotros por casualidad, porque lo hicimos con otro fin y después llegó la chicharrita, hicimos aplicaciones en dos campos distintos. En uno hicimos en V2 una aplicación de Bacillus Thuringiensis que es un insecticida que penetra en la planta. Algo que vengo usando desde el año 1983 y 1984 pero que en principio servía para control de lepidópteros, es decir, para isocas. Aplicamos con esa finalidad en V2, y le incorporamos también Pseudomona para solubilizar fósforo, magnesio, calcio y promover el crecimiento, que es otra característica que tiene la Pseudomona. Todos los biológicos son promotores de crecimiento, el Bacillus subtilis, la Pseudomona, el Bacillus Thuringiensis. Eso hace que la planta desarrolle 30% más de raíz y 30% más de parte aérea. Y engrosa la pared celular, lo que le da resistencia a cualquier penetración de los factores externos, como la mordida de la chicharrita”, sintetizó.
Y acotó: “Al tener promoción de crecimiento hace que la planta esté más fuerte”.
Por su parte, Roberto Geymonat, otro de los integrantes de la empresa riocuartense, remarcó que “la Pseudomona produce una toxina que la repele, por lo cual es probable que la chicharrita ni siquiera llegue a atacar la planta. Si llega a morder, la toxina la mata”.
Geymonat recordó entonces que “aunque no lo hicimos con ese objetivo, cuando apareció la chicharrita fuimos al lote a ver y observamos que no estaba afectado. Y hubo mucha chicharrita en las cabeceras, no dentro del lote. Y donde la máquina no había aplicado, se observaban claramente los síntomas y los daños en las plantas”.
Y sumó: “Pero más claro fue con el lote de al lado, alambre de por medio, que era del mismo dueño, en donde no se aplicó y fue claramente atacado. En uno aplicó biológicos y en el otro, lo convencional con químicos. El primero, que lo pudo cosechar casi un mes antes, le dio 8.500 kilos y el otro 4.300”, destacó.
“La idea es una primera aplicación en V2 y una segunda a los 20 días. Y a su vez, ese planteo nos eliminó casi a cero al gusano de la espiga”
Turino luego destacó cómo aplicar los biológicos: “Es lo que se recomiendan en Brasil donde la chicharrita está desde hace mucho tiempo: la aplicación de un insecticida biológico. Nosotros en ese caso tenemos dos: el Bacillus Thuringiensis y el Beauveria, con el que tenemos 5 años de investigación sobre supervivencia de ese hongo, para corroborar que tenga la carga suficiente de esporas para que sea infectivo. Lo lanzamos justamente para esta campaña que arranca”, anticipó.
¿Hay que aplicar uno y otro?
Es un paquete en realidad. Lo que se recomienda es la aplicación de Beauveria con Pseudomona y una aplicación de Bacillus Thuringiensis. La idea es una primera aplicación en V2 y una segunda a los 20 días. Y a su vez, ese planteo nos eliminó casi a cero al gusano de la espiga, que no deja de hacer normalmente un daño significativo. Acá lo importante es que aplicando en V2 lo controla incluso luego cuando forma el choclo. En definitiva lo que hacemos es fortalecer la planta e incorporarle el insecticida; con eso, la chicharrita ya puede venir. Además, lo que hay que tener en cuenta es que cuanto más se aplica esta solución biológica, cuantos más productores la utilicen, más bloqueo a la chicharrita se produce. No tenemos dudas que el mundo va hacia lo biológico.
¿Hay otros avances sobre los que estén trabajando?
Particularmente me tiene muy preocupado el 2.4D y por eso estamos trabajando e investigando en base a alelopatía para poder buscar una alternativa biológica a ese producto. Va a llevar unos años, pero estamos en ese trabajo.
¿Dónde comercializa Campo Biológico sus productos?
En muchos puntos de Argentina. Cultivos intensivos, en el Norte y Mendoza, consumen muchos de nuestros productos. También para flores, plantas, frutos, durazno, vid, cereza, ajo, cebollas.