Esta semana, la Sala I de la Cámara de Casación hizo lugar a un recurso de casación presentado por Jorge Ferrante, un exmilitar acusado de cometer torturas durante la guerra de Malvinas, y ahora se espera una resolución sobre la causa por parte de la Corte Suprema de Justicia. El hecho ha tomado gran dimensión considerando que, de acuerdo a lo que falle el máximo órgano judicial, podría sentar un precedente sobre la prescripción de las torturas contra los soldados por parte de oficiales y suboficiales del Ejército durante el conflicto bélico.
El fallo de Casación fue en relación con la causa de Jorge Ferrante, quien estaqueó a un soldado durante 18 horas en el frío suelo de Malvinas.
Con las firmas de Diego Barroetaveña, Daniel Petrone y Ana María Figueroa, hizo lugar al recurso presentado por el abogado Manuel Eduardo Barros, defensor de Ferrante, y le devolvió el expediente a la Cámara de Comodoro Rivadavia. El exsubteniente había sido llamado a indagatoria por las supuestas torturas contra Julio César Mas, quien “habría sido estaqueado entre doce y dieciocho horas y que habría culminado cuando otro conscripto lo liberó durante un bombardeo”.
“Vemos este fallo con preocupación porque el objetivo está trazado y es que no prospere la causa. Cuando se define ese objetivo después hay que utilizar las arguyas que puedas tener y decís cualquier cosa, incluso contrarias a derecho internacional, porque cuando se recurrió a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos llamó a la gestión anterior del gobierno argentino (durante la presidencia de Mauricio Macri), se hicieron reuniones de conciliación por el tema y eso le dio un nuevo impulso”, dijo Gustavo Pirich, excombatiente de Malvinas, presidente de Acomadeh (Asociación Combatientes de Malvinas por los Derechos Humanos) y titular de la agrupación GPS (Grupo Por la Soberanía), que salió en repudio de este fallo, en diálogo con Puntal. Luego agregó: “Era tan burdo lo que se decía para no seguir adelante que la jueza llegó a decir que tenían un problema físico, como había muchas personas imputadas en esta megacausa, no había lugar tan grande en Río Grande para hacer el juicio”.
GPS, tal como lo indica Pirich, es una organización formada por excombatientes, “una de las primeras agrupaciones políticas, si bien conceptualmente las agrupaciones de excombatientes también son políticas, pero en general sostienen que no lo son, siendo que todo tiene que ver con política, es un desconocimiento muy fuerte que se basa en argumentos que nos quisieron poner en la cabeza desde que volvimos”, rescata el referente.
- Se ha indicado que, en caso de un fallo favorable de la Corte Suprema de Justicia a lo que manifiesta Casación, podría sentar un precedente a las otras causas de Malvinas, ¿qué preocupación genera esta realidad?
- Ahora recurriremos a la Corte Suprema, y la última vez que lo hicimos se tomó dos años para emitir un fallo, para luego terminar diciendo que no era una cuestión que ellos debían definir. Como están andando los vientos, me parece que se expedirá rápidamente confirmando el fallo de Casación, que es una posibilidad muy probable, o la dilatará hasta decir que no tienen nada que ver con esas cosas. Lo que queda es la instancia internacional en la Comisión Interamericana.
El excombatiente reflexionó sobre el modo en el que se accionó en Malvinas durante la guerra, y en un contexto de dictadura militar en el país. “Repasando bastante el tema se ve que, salvo porque se trata de una causa sentida por todo el pueblo argentino, la actitud de la dictadura en Malvinas, en su relación con sus subordinados, no tiene mucho de distinto con la gente que torturaron en continente o la que hicieron desaparecer”, sostuvo y explicó: “Los métodos son los mismos: el submarino, los estaqueos, incluso se utilizaba el magneto del teléfono para aplicar descargas eléctricas como picana”, señaló.
“La actitud de la dictadura en Malvinas no tiene mucho de distinto con la gente que torturaron en continente”, sostuvo Gustavo Pirich.
Indicó que en su libro “Hojas de Ruta”, buscó los antecedentes de quienes fueron sus jefes en Malvinas y explicó: “Varios de ellos figuraban como torturadores, entre ellos Carlos Carrizo, que era el 2do jefe de mi regimiento y que ahora está libre, pero estuvo preso por el fusilamiento de 19 militantes montoneros que trasladaban a una cárcel”. Del mismo modo, señala que muchos de estos jefes fueron instruidos en la Escuela de las Américas, “muchos compañeros se enojan cuando digo que encuentran una épica en la causa Malvinas que tiene, por un lado, el enfrentamiento anticolonialista llevado adelante por una dictadura proimperialista y, por otro lado, dicen que a la guerra fuimos con el Ejército de San Martín y la bandera de Belgrano, la bandera sí, pero analizando los nombres que se repiten te das cuenta de que ahí no estaba San Martín”, completó en su análisis el presidente de Acomadeh.
Luis Schlossberg. Redacción Puntal

