"También los familiares de los caídos en Malvinas tienen que tener contención"
María Cristina Scavarda, la viuda del capitán riocuartense Luis Darío José Castagnari, el héroe de Malvinas que, buscando poner en resguardo a su tropa, perdió la vida en Puerto Argentino al ser impacto por un misil inglés, esta vez no podrá asistir el 2 de abril a ningún acto recordatorio de los 40 años de la guerra.
Es que María Cristina fue operada de la cadera y se está reponiendo de esa intervención quirúrgica.
“No podré estar en ningún acto en forma presencial por la operación que tuve y de la cual me estoy reponiendo. Mandaré mi mensaje por audio o por escrito a los organizadores”, dijo en diálogo con Puntal, mientras mostraba una cajita con una cruz en su tapa en la que conserva tierra y una piedra de la tumba de su esposo en el Cementerio de Darwin.
-¿Cuál es su reflexión a 40 años de Malvinas?
-Cuarenta años es muchísimo. Pero para mí es como si fuera el primer día. Hubo muchas luchas. Yo pensaba en todo lo que me tocó vivir. Y no se habló de las familias de los soldados. Nadie conoce cuánto sufrimos. Tiene que haber una mayor contención de los familiares.
María Cristina contó que tuvo dos conversaciones cortitas con su marido antes de que éste muriera en Malvinas y muchas cartas en el medio. Pero la última que le escribió Castagnari no la pudo leer.
“Esa carta llegó a la isla cuando él ya había fallecido. El albacea Julio Brouwer de Koning, cuando tomó esa carta, la última que le mandé, para llevársela a mi esposo, fue informado de que había él fallecido. Fue el día más triste de su vida”, evocó.
Castagnari murió el 29 de mayo de 1982. Esa noche el capitán buscaba poner a resguardo a sus soldados cuando un helicóptero Sea King disparó un misil antirradar Shrike AGM-45 dirigido a la antena del puesto de comando. En ese instante, la radio con la que se comunicaba el riocuartense interfirió la señal del misil y lo desvió directamente hacia la zona donde él se encontraba, impactando allí y causándole la muerte.
La viuda de Castagnari señaló además que falta un reconocimiento al héroe riocuartense en la ciudad de Río Cuarto: “En Cabrera, que es la ciudad donde nació, un monolito, un pasaje y la Agrupación de Veteranos de Guerra llevan su nombre y en Las Higueras un colegio y un pasaje también tienen su nombre. Además el Casino de Cadetes del Liceo Aeronáutico Militar. También hay reconocimientos en Córdoba, en Río Gallegos y en varios lugares más. Pero no en Río Cuarto”.
-Su marido fue un ferviente defensor de la soberanía argentina en las Islas Malvinas, ¿no?
-Él decía: “Cuando me toque morir quiero que sea defendiendo a mi Patria”. Amaba a su Argentina. Él tenía que volver a Morón pero no quiso. Quería cuidar a su gente en Malvinas.
Las cenizas del capitán Castagnari descansan en el cinerario de la Parroquia Sagrados Corazones junto a las de su hijo Gustavito, que falleció de cáncer a los 3 años.
“Siempre iba a hablar con él. Ahora no puedo por la operación. Tuvimos una sanación desde el momento en que lo trajimos y el haber visto su féretro”, manifestó.
María Cristina y Luis Darío José se casaron en 1973 y tuvieron cinco hijos: Gustavo, Martín, Guillermo, Walter y Roxana. El 2 de abril de 1982, Castagnari había conseguido la autorización para embarcarse a Malvinas.
-¿Cree que las Malvinas serán algún día argentinas?
-Llevará mucho tiempo la negociación diplomática. Pero no pierdo las esperanzas. Las Malvinas son argentinas.
“Héroe Nacional”
Castagnari fue ascendido a capitán (post mortem), recibiendo la Medalla “La Nación Argentina al Valor en Combate” y la Cruz de “La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate”. También fue declarado “Héroe Nacional” por el Congreso de la Nación.
“Este año, como no puedo viajar a Cabrera por la intervención quirúgica, irá mi hijo Martín, que siempre me acompaña, y hablará en lugar mío. Creo que va a ser muy emotivo para él. Está tomando mi legado de malvinizar”, concluyó.
Los restos de Castagnari fueron traídos a Río Cuarto en diciembre del 2018 y hoy descansan en paz en el cinerario de la Parroquia Sagrados Corazones.