Historias de vida | mamá

¿Te puedo llamar mamá?: la pregunta que transformó a Leila y Andrea

Leila, madre soltera, adoptó a Andrea de 14 años tras escuchar un anuncio radial. Meses después, Andrea le preguntó si podía llamarla mamá

¿Te puedo llamar mamá?: la pregunta que transformó a Leila y Andrea

Foto: Andrés Oviedo 

 

Foto: Andrés Oviedo 

 

Foto: Andrés Oviedo 

 

Todo comenzó con una siesta interrumpida y una radio encendida. Leila conducía en pleno febrero cuando escuchó, casi de casualidad, que una adolescente de 14 años buscaba una familia. Anotó el mail con el celular, llegó a su casa y, antes de acostarse, lo mandó.

¿Te puedo llamar mamá? El inicio de una nueva vida

Veinte días después la llamaron desde Córdoba. Así comenzó un proceso que, paso a paso, la llevaría a conocer a Andrea: primero una llamada telefónica, luego una videollamada, después un viaje a Córdoba, una entrevista con la jueza. Fue en esa instancia cuando supo el nombre de la chica y dónde estaba.

Leila recuerda que le habían advertido varias veces que Andrea probablemente no la llamaría mamá, que ya había tenido su propia madre. Esa misma noche del viernes, Andrea le escribió un mensaje: "¿Te puedo llamar mamá?". La respuesta fue un sí inmediato, "fue todo natural", dice.

La vinculación avanzó con cautela: salidas al shopping, cafés, algún almuerzo, sin fotos permitidas y con un papel oficial que certificaba que estaban en proceso de vinculación, ya que Andrea era menor. En julio, Leila la llevó al cumpleaños de su sobrina, la primera vez que Andrea conoció a la familia.

Superando obstáculos en la adopción

Leila también reconoció que el miedo a lo desconocido es uno de los principales obstáculos para quienes consideran adoptar. Ella misma dudó al principio porque creía que, siendo madre soltera, no calificaría. "Me dice: ahora se amplió todo eso, no tenés que estar casada, no tenés que tener pareja, pueden ser papás o mamás del mismo sexo", recordó sobre la conversación con la trabajadora social.

Ya van un año de convivencia, un año de compartir todo. Charlas sinceras en las sobremesas, desayunos en la cama e incluso algunas cenas. Andrea, ya en su último año de secundario, eligió estudiar Psicología. Su razón es directa: quiere ayudar a otras personas que atravesaron situaciones parecidas a las suyas. También dejó un mensaje sobre la adopción que va más allá de su propia historia: pidió que no se piense solo en bebés o niños pequeños, sino también en adolescentes y en chicos con discapacidad. "Ellos también merecen amor y contención", expresó.

Leila cerró con una reflexión sobre los mitos que rodean al proceso de adopción. "Fue un camino que fue muy largo pero que, según su experiencia, vale la pena recorrer"